Análisis
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2019
A veces los árboles no dejan ver el bosque. Tal parecería ser el caso con la posesión de alias Jesús Santrich como congresista de la república, en medio de un novelón de imprecisiones jurídicas, que los demagogos y corruptos disimulan, con el argumento que esas contradicciones ocurren, porque está funcionando la institucionalidad en el país. Como resultado de tantas opiniones -muchas de ellas oportunistas y siempre incoherentes- a los medios de comunicación, a los "analistas del conflicto", a los sesudos comentaristas políticos, a la academia y a los conocedores de oficio que pululan en las redes sociales, se les ha pasado por alto, que para las Farc, la posesión de Santrich es una victoria política más de las que vienen acumulando desde que Santos decidió entregarles el país, y apenas otro paso mas del desarrollo de su plan estratégico para la toma del poder por medio de la combinación de las formas de lucha, sin importar el tiempo que eso demande. De manera increible hay "conocedores de la política colombiana" que puntualizan como verdad irrefutable, que las Farc se demovilizaron y que con connotaciones de tragicomedia, Iván Márquez y TimochenKo, están peleados. Por extensión, las supuestas disidencias de las Farc ahora llamadas Gaos gracias la genialidad estratégica de Juan Manuel Santos, Juan Carlos Pinzón y el general Mejía Ferrero; son unos pocos terroristas díscolos, que no quisieron acogerse a la bondad santista. Y como si esto no les bastara, toda persona que cuestione esa errada visión es guerrerista, uribista, paramilitar, enemigo de la paz, y quedado del tren del nuevo país de bondandes, ríos de miel y abundancia de maná, que nos dejaron De la Calle, Mora,Naranjo y los demas convidados de piedra en La Habana.