Marchas en Colombia, un caso típico de guerra política comunista
Tras el triunfo de la revolución bolchevique de octubre de 1917 en Rusia, los comunistas soviéticos iniciaron la expansión por el planeta de la teoría y la praxis de su ideología totalitaria, mediante la combinación de todas las formas de lucha, metodología que años después, los comunistas chinos condensaron en las tesis de la guerra política con ramificaciones conocidas como guerra de masas, guerra de organizaciones, guerra psicológica, guerra de inteligencia, guerra militar y guerra ideológica. Con el paso del tiempo, las estrategias comunicacionales, las acciones jurídicas manipuladas, y las interceptaciones electrónicas se adhirieron a los componentes de este tipo de guerra revolucionaria integral, encaminada a derrocar el capitalismo e imponer la dictadura del proletariado en el mundo. Visto ese modelo, son evidentes las coincidencias y analogías de lo sucedido con las marchas de protesta en Colombia durante el último mes, en las que los objetivos concretos aunque habilidosamente camuflados en la catarata de razones de la protesta, son: 1. Que el gobierno negocie con el Eln y las supuestas disidencias de las Farc, 2. que suspenda definitivamente todos los bombardeos contra las guaridas de los terroristas, 3. que no fumigue los cultivos de coca con los que siguen financiando su plan estratégico, 4. que entregue otras 16 curules del congreso de la república a las Farc y 5. que el Esmad no impida los actos de vandalaje. Todo esto acorde con un plan estratégico.