Renuncia de Secretario General de la JEP con sombras de presunta corrupción. Y de otras necesarias renuncias ¿qué?
El vanidoso afán del Premio Nóbel de Paz para Santos y la estulticia ambiciosa de Humberto de la Calle quien creía ser presidente luego de agachar la cabeza frente a las imposiciones de las Farc en Cuba, fueron sobrepuestas a los intereses nacionales y la obligatoriedad para todos los funcionarios públicos, de trabajar para el bien común y no para sus intereses personales.