Fuerzas Militares asediadas por comunistas, rodeada de falsos amigos y utilizadas por politiqueros corruptos
Fuerzas Militares asediadas por comunistas, rodeada de falsos amigos y utilizadas por politiqueros corrupto
Análisis estratégico sobre seguridad nacional, defensa hemisférica y políticas de estado.
Fuerzas Militares asediadas por comunistas, rodeada de falsos amigos y utilizadas por politiqueros corrupto
La década de 1960 fue convulsa, como ha sido característico en la vida política del país. Fue el escenario de pasiones banderizas y violencia tripartidista desatada de manera simultánea y con igual intensidad contra los colombianos más humildes, por parte de liberales, conservadores y comunistas, por medio de sus bandas armadas, todas ansiosas de robar para sí, las tierras más fértiles, en especial de los cultivos bandera en la economía nacional. En el orden geopolítico mundial, las tensiones de la guerra fría entre soviéticos y estadounidenses incidían en la dinámica de la política interna colombiana. En el nivel continental la dictadura
En el actual momento histórico de Colombia, en que es evidente que los cómplices del Eln, al unísono con los organizadores de paros y marchas, junto con una caterva secreta de delincuentes de cuello blanco, que desde siempre han hecho daño a Colombia, manipulando a su antojo el terrorismo comunista, pretenden imponer conversaciones con el Eln, el comisionado de paz Miguel Ceballos, soltó la perla que habrá conversaciones con estos terroristas. De inmediato una cuadrilla del Eln atacó con explosivos un evento público del gobierno nacional con lugareños de la localidad de Cubará al oriente del departamento de Boyacá. De manera extraña, muy pronto salió Duque ante las cámaras a defender a los bandidos, diciendo que el ataque iba contra los soldados, como si la vida de los militares valiera menos que la de los políticos o la de los pobladores civiles contra quienes iba dirigido el atentado. De remate, la ministra del interior Nancy Gutiérrez, dijo que ella no sabe quién lo hizo, pero que los campesinos de la zona, dicen que fue el Eln. ¿Tropicalismo? o ¿irresponsabilidad? Habida cuenta que el gobierno Duque podría caer en la trampa tendida por el Eln con todos los cómplices del grupo criminal, es oportuno hacer las siguientes preguntas al respecto: ¿Qué es lo que se va negociar con este grupo terrorista? ¿Tiene el gobierno Duque un plan estratégico para negociar con el Eln? ¿Revisaron los asesores del gobierno Duque, las experiencias equivocadas de anteriores negociaciones con grupos terroristas? ¿Quién diseñará la agenda, el gobierno o los terroristas y sus cómplices? ¿Preexisten planes concretos de estrategia gubernamental para contrarrestar la ambiciosa estrategia comunista? ¿Tiene previsto el gobierno Duque bloquear la intencionalidad estratégica del plan vuelo de águila del Eln? ¿Saben Duque y Ceballos qué es el plan vuelo de águila de los elenos? ¿Tiene previsto el gobierno Duque exigir al Eln que se someta a la justicia, y que sus cabecillas paguen penas reales en cárceles, por los crímenes cometidos durante casi seis décadas de narcoterrorismo comunista contra Colombia? ¿Está previsto dentro de los planes del gobierno Duque, exigir a los terroristas del Eln que entreguen a la justicia a los miembros clandestinos que integran las células subversivas incrustada dentro de los sectores de la teología de la liberación, las bases revolucionarias de masas, las comunidades eclesiales de base, las milicias populares urbanas y rurales, las células terroristas asentadas en universidades, los sindicalistas elenos, y las demás estructuras políticas subrepticias del grupo terrorista, para que no se repite la estulticia con las Farc en Cuba? ¿Ya previó Duque, que no aparezcan bandidos internacionales a legitimar los crímenes del Eln como sucedió con el español Santiago en el caso de las Farc? ¿Ya tiene el locuaz comisionado Ceballos, un equipo negociador integrado por estrategas y verdaderos conocedores del Eln, o va a repetir la errónea conducta se enviar a la mesa convidados de piedra, mudos, o politiqueros oportunistas que sólo piensan en sus intereses y no en Colombia? ¿Quiere Duque someter al grupo terrorista para que responda por sus delitos, o está pensando en ser premio Nobel, y hasta reelecto como consecuencia de un ajuste a la Constitución derivado de una eventual negociación con este grupo terrorista y las supuestas disidencias de las Farc? ¿Cómo hará el gobierno Duque para que los terroristas del Eln entreguen las abultadas cuentas en euros y dólares que tienen en Suiza, a la que hacen envíos por medio de paraísos fiscales con la clave buen viento?
Habida cuenta que la estrategia izquierdista contra Colombia marcha viento en popa, surge la pregunta obvia: ¿cuál es la estrategia del gobierno para defender a los colombianos de esta agresión? Hay una realidad que está afianzándose sin que los colombianos hayamos reaccionado adecuadamente. Es la catarata de acontecimientos manejada con el lema de “protesta social” urdida en Rusia y Cuba, estructurada en Venezuela, apoyada por López Obrador desde México, orientada por las Farc, El Eln, la Colombia Humana, los comunistas armados y desarmados y el cartel de la mermelada santista que obra como idiota útil, y financiada por los narcos del cartel de Sinaloa. La muy necesaria para las Fuerzas Militares, salida del cargo del ministro de Defensa Botero quien como sus antecesores y sucesor civiles, no debería haber ocupado nunca esa cartera, fue el detonante estratégico de un plan calculado por la izquierda armada y desarmada, con la complicidad de los enmermelados santistas, que hoy ansían volver a hacer daños al país, ocupando los cargos que no tienen, por aquello de la nómina y el presupuesto. Desde cuando se posesionó el gobierno Duque, sus enemigos han hecho todo lo posible por torpedearle la gestión y sacarlo del cargo, con la circunstancia agravante que Duque les ha proporcionado insumos, como consecuencia de algunos nombramientos de personas con perfiles diferentes para los cargos sensibles, o con actitudes erróneas como unirse a una protesta comunista en Cartagena, hacer honores a los “fundadores de la revolución china” que fueron los mismos que asesinaron soldados colombianos en la guerra de Corea, ignorar los derechos salariales de las Fuerzas Militares y de Policía, dedicarse a satisfacer a los insaciables apetitos comunistas, anunciar que revive el esperpento de entregar otras 16 curules a las Farc a nombre de las víctimas del conflicto, y olvidarse de quienes lo eligieron, de por qué y para qué lo eligieron millones colombianos. Los hechos son reales: 1. Manipulación de la supuesta buena voluntad del Eln para negociar, con inmediatos ataques terroristas en la Escuela de Policía y Cubará Boyacá. 2. Novelón después de la captura del narcotraficante y terrorista Jesús Santrich. 3. Aparición de las supuesta disidencias de las Farc. 4. Paro indígena en el Cauca promovido por Maduro y las Farc y financiado por el cartel de Sinaloa. 5. Escándalo mediático por la muerte de unos terroristas menores de 18 años en una guarida de las Farc. 6. Evidente premeditación de la Jep a mirar para otro lado frente a todos los crímenes cometidos por las Farc. 7. Premeditado escándalo santista contra el comandante del Ejército porque no era amiguis de los amiguis de juanpis. 8. Comisión de expertos en doctrina militar dirigida por un reconocido antimilitar. 9. Jornadas preparatorias de paro nacional con múltiples acciones vandálicas instigadas por los “pacifistas” motivadores del paro. 10 Iniciación de violentas jornadas de paro dirigidas por un cartel de parásitos que sirven de micrófono a las Farc y a Petro. 11. Aprobación de recolección de firmas para la constituyente. 12. Proyección de protestas permanentes en el 2020 matizadas con terrorismo rural, y vandalismo urbano…. Y la lista sigue…
Tras el triunfo de la revolución bolchevique de octubre de 1917 en Rusia, los comunistas soviéticos iniciaron la expansión por el planeta de la teoría y la praxis de su ideología totalitaria, mediante la combinación de todas las formas de lucha, metodología que años después, los comunistas chinos condensaron en las tesis de la guerra política con ramificaciones conocidas como guerra de masas, guerra de organizaciones, guerra psicológica, guerra de inteligencia, guerra militar y guerra ideológica. Con el paso del tiempo, las estrategias comunicacionales, las acciones jurídicas manipuladas, y las interceptaciones electrónicas se adhirieron a los componentes de este tipo de guerra revolucionaria integral, encaminada a derrocar el capitalismo e imponer la dictadura del proletariado en el mundo. Visto ese modelo, son evidentes las coincidencias y analogías de lo sucedido con las marchas de protesta en Colombia durante el último mes, en las que los objetivos concretos aunque habilidosamente camuflados en la catarata de razones de la protesta, son: 1. Que el gobierno negocie con el Eln y las supuestas disidencias de las Farc, 2. que suspenda definitivamente todos los bombardeos contra las guaridas de los terroristas, 3. que no fumigue los cultivos de coca con los que siguen financiando su plan estratégico, 4. que entregue otras 16 curules del congreso de la república a las Farc y 5. que el Esmad no impida los actos de vandalaje. Todo esto acorde con un plan estratégico.
En días recientes, el gobierno nacional anunció por medio del comisionado de paz Miguel Ceballos que se reiniciarán conversaciones de paz con el Eln, y en otro escenario el presidente Duque anunció que su gobierno está inmerso en que las “víctimas” del conflicto, tengan las 16 curules adicionales a las de los 10 terroristas que ya son “honorables”, que el gobierno Santos concedió a las Farc en Cuba. A juzgar por los hechos de violencia callejera y constantes protestas sindicales sucedidos en las últimas semanas en Colombia, ambos anuncios son resultado de lo que están exigiendo las Farc y Gustavo Petro, por medio de sus células infiltradas en sindicatos y otras “organizaciones sociales”. Esos son los componentes de la verdadera razón de los paros y violentos actos de vandalismo.
Análisis del conflicto armado en Colombia Que los comunistas que promueven el terrorismo, las guerrillas, las guerras revolucionarias y las violentas protestas sociales teñidas con vandalismo, pretendan maniatar y minimizar la capacidad del Ejército colombiano, no es nada nuevo. Por el contrario, es parte de su plan estratégico y jamás lo han ocultado. Y ahora con las “protestas sociales” para imponer diálogos con el Eln y las “disidencias” de las Farc, conseguir las 16 curules, y una larga lista de “exigencias populares”, redactadas al estilo de las que consiguieron en Cuba gracias a De la Calle y los demás mudos que lo acompañaban, en esta ocasión, comunistas armados y desarmados “exigen” replantear la doctrina militar. Y es obvio que pidan eso, pues son conscientes que han sido las Fuerzas Militares, las que les han impedido ganar su guerra revolucionaria, entonces la mejor fórmula era llegar al congreso, continuar con las estructuras armadas como supuestas disidencias, seguir manejando el narcotráfico, y aprovechar la “protesta social” para pedir el oro y el moro, eso sí, acompasados con la estrategia leninista de manipular idiotas útiles de la derecha, que también piden el oro y el moro, pretendiendo demostrar que las guerrillas son un estímulo a la subversión y que la revolución es colectiva. Nada nuevo bajo el sol.
Historia del conflicto armado en Colombia La reciente captura de Martín Sombra señalado por las autoridades judiciales de hacer parte de una pandilla compuesta por miembros de las Farc, dedicada al secuestro y la extorsión, es otro eslabón que se suma a la cadena de acciones delictivas, perpetradas por integrantes de la agrupación terrorista, que supuestamente se desmovilizó tras la firma del pacto Farc Santos. A pesar de que Iván Márquez y los demás terroristas activos son claros en que se llaman las Farc y que sigue intacto su plan estratégico con todos los objetivos trazados desde hace más de seis décadas por el partido comunista, como si se tratase de una letal tragicomedia contra Colombia, por invento de algún santista genio “estratega de escritorio”, las Fuerzas Militares y la Policía dejaron de llamarlos las Farc, para acomodarles el remoquete de GAO y dizque residuales.
Al cumplirse un año después del ataque terrorista contra Escuela de Policía en Bogotá, perpetrado por el Eln con un carro bomba, quedan sobre la mesa más preguntas que respuestas y la sensación, que el terrorismo comunista matizado con vandalismo y "protesta social" se eternizará en Colombia, porque por desgracia somos un país, acostumbrado a convivir con actores violentos que desde el inicio de la vida republicana, con distintos argumentos u orientaciones ideológicas, han pretendido conseguir el poder político para sus fines particulares, por medio de la guerra o los prolongados conflictos armados. En contubernio con la dictadura cubana, los cabecillas del Eln llevan varios años viviendo a cuerpo de realezas tercermundistas en Cuba. Ojalá que gracias al pacto Farc Santos, la estadía de estos delincuentes con tantos privilegios en la isla caribeña, no esté siendo pagada con los impuestos de los colombianos.... Que bueno sería aclarar este punto, puesto que sorpresas da la vida.
La audiencia pública realizada el miércoles 11 de septiembre de 2019 en el salón Luis Carlos Galán del congreso de la república, para escuchar la absurda propuesta de ley 54 de 2019, mediante la cual un grupúsculo de congresistas de diferentes bancadas y diferentes comisiones, pretenden hacer festín con los recursos de la sanidad militar, enmascarando su estratagema con el falso argumento de supuestas bondades, cohonestadas por un pequeño coro de asistentes previamente preparados para el show.
Once años después del cinematográfico rescate de 15 rehenes, entre ellos 11 miembros de las fuerzas armadas, tres contratistas estadounidenses del Plan Colombia y una excandidata presidencial, la guerra del narcoterrorismo comunista contra Colombia no ha terminado, ni los complotados contra el país han cesado su empeño de convertir a los colombianos en una pieza más del comunismo internacional. Aunque está demostrado que se produjo un cambio sustancial en el equilibrio del poder de combate y la iniciativa estratégica para la conducción de la guerra contra las Farc en Colombia, como consecuencia de la Operación Jaque, la baja de Raúl Reyes, la muerte de Iván Ríos, las neutralizaciones de algunos cabecillas intermedios, incluidos el Mono Jojoy y Alfonso Cano, mediante contundentes operaciones aeroterrestres; también es oportuno agregar, que por equivocado manejo político de estos éxitos táctico-estratégicos, el Estado colombiano no pudo derrotar el plan estratégico de las Farc, sino por el contrario, con el espurio pacto Farc-Santos, les revivió el proyecto político y les abrió otros caminos, para que continúen buscando la implementación del socialismo del siglo XXI.
La nutrida protesta de miembros de la reserva activa de las Fuerzas Militares y de la Policía, realizada el 30 de mayo en diferentes ciudades de Colombia, para reclamar que el gobierno nacional cumpla la constitución y las leyes, en torno a los legítimos derechos salariales y de salud de los uniformados, y, de quienes ya están en uso de buen retiro, es una seria alerta, para la los señores generales y almirantes en actividad y en retiro, pues entre otras cosas, se puso de manifiesto que desde hace rato hay una marcada crisis de liderazgo institucional, en los dos escenarios castrenses: Bajo banderas y en las reservas.