Análisis militar interno de Estados Unidos plantea dudas sobre mortífero ataque con drones en Kabul
Un análisis preliminar interno de las Fuerzas Militares estadounidenses infiere que era "posible o probable" que hubiera explosivos en el automóvil y que antes del ataque, los operadores de los drones que ejecutaron el bombardeo, solo tomaron un escaneo superficial del patio donde estaba aparcado el vehículo impactado. Este ataque estadounidense se llevó a cabo tres días después de que un suicida de ISIS K, detonó un chaleco cargado con 25 libras de material explosivo, en la entrada Abbey Gate del aeropuerto de Kabul, esparciendo metralla mortal en 21 metros a la redonda, acción que causó la muerte de 13 soldados estadounidenses y más de 170 civiles afganos, quienes se arremolinaban en el lugar, en procura de huir del régimen talibán. El general Mark A. Milley, presidente del Estado Mayor Conjunto y oficial con mayor jerarquía del Ejército estadounidense, afirmó la semana pasada que el misil lanzado con un dron contra un vehículo tipo sedán cerca del aeropuerto en Kabul, Afganistán, fue un "ataque justo" que frustró un plan terrorista del Estado Islámico, en las últimas horas de la evacuación de ciudadanos estadounidenses del convulso país de Asia Central. El general Milley dijo a los periodistas, que las explosiones secundarias después del ataque aeroterrestre, respaldaban la conclusión operacional de inteligencia técnica, de que el automóvil atacado contenía explosivos, que podrían ser chalecos suicidas o una bomba de gran tamaño, y agregó que quienes planearon el ataque, de antemano, tomaron las precauciones adecuadas, para limitar riesgos de eventuales daños colaterales contra pobladores civiles del sector.