Ataque terrorista en El Sinaí, recuerda graves alarmas para Israel, Europa y Estados Unidos
La primera realidad ignorada de este problema, es que en la medida que los yihadistas siembran el terror en sus países de origen, aumentan su influencia geopolítica local y de paso la extienden a sus connacionales que viven en países occidentales, donde imames radicales incrustados en las comunidades musulmanas, cumplen la paciente labor de multiplicar células yihadistas por todo el mundo, en cumplimiento de la estrategia paulatina que trazó desde Osama Bin Laden desde las montañas de Tora Bora en Afganistán, en asocio con el régimen talibán afgano y sectores radicales del servicio paquistaní de inteligencia ISI, financiados de manera clandestina desde Qatar y Arabia Saudita.