Defensa Nacional

Análisis estratégico sobre seguridad nacional, defensa hemisférica y políticas de estado.

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2020

Ejército colombiano: garante de la seguridad y el desarrollo nacional, no un juguete de politiqueros

Análisis del conflicto armado en Colombia      La historia colombiana demuestra que el Ejército Nacional creó la república y la ha salvado muchas veces de los embates anárquicos, provenientes  de depredadores políticos de diversas pelambres. Fieles al juramento de lealtad a la bandera, ayer, hoy y siempre, los soldados que con honor, patriotismo han portado las armas de la república, entregan lo mejor de sus juventudes y en muchos casos hasta las propias vidas, al servicio de la seguridad y el desarrollo integral del país.      Con disciplina, abnegación y madurez emocional, las tropas se han mantenido al margen de las disputas politiqueras, que por su naturaleza han enfrascado facciones partidistas en sucesivas guerras civiles, hasta la siniestra evolución de esa violencia politizada, en el letal narcoterrorismo comunista que aún pervive en diversas zonas del territorio patrio, y muchas farsas de inexistente paz.       Lastimosamente, desde la implantación de la figura de ministros de Defensa civiles en 1991, sin excepción todos los bisoños estrategas de escritorio que han pasado sin pena ni gloria por esta cartera del gabinete ejecutivo, han utilizado la sangre, el sudor, el sacrificio y el patriotismo de los soldados, como trampolín para lanzar futuras e inmerecidas candidaturas presidenciales y otras nefastas ambicione politiqueras personales.

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2020

Ejército colombiano dedicado a combatir el narcotráfico: Análisis político-estratégico

nálisis del conflicto armado en Colombia     Combatir  el narcotráfico en el Hinterland, o sea la periferia geopolítica colombiana, no es un asunto exclusivamente militar, ni debería ser una tarea asignada al Ejército, sino a la Policía Nacional, pero las complejas circunstancias de la inmersión de los grupos terroristas en el tráfico de drogas ilícitas y el lavado de ingentes cantidades de dinero, con la circunstancia agravante de la intromisión del narcogobierno de Maduro, convierten este problema en un asunto de seguridad nacional, que demanda respuestas y soluciones integrales.      Un vistazo sobre el mapa del territorio nacional, concluye que toda la periferia cercana a las fronteras internacionales y los dos mares, reúne características singulares, correlacionadas con el conflicto armado contra las cuadrillas de orientación marxista-leninista, el cultivo de coca y el procesamiento de cocaína en laboratorios artesanales.       Asimismo, impulsa la ley del terror contra ciudadanos inermes, ingentes cultivos, vendettas entre narcos de todos los carteles incluidos las Farc, el Eln y el Epl; tráfico de armas, secuestros, ocupación territorial coactiva, bloqueo sistemático al desarrollo armónico de la nación, genera desincentivos al crecimiento agropecuario, e incide en el escaso flujo económico legal para promover la iniciativa privada e inseguridad.       A lo largo de más de seis décadas de combate contra el narcoterrorismo comunista, ha sido persistente la queja integral del Ejército acerca de las limitaciones legales para capturar y entregar a las autoridades judiciales a los terroristas y sus cómplices, la trillada insuficiente voluntad política para combatir frontalmente a las cuadrillas de bandidos y sus cómplices, la limitación de recursos para operar, el nulo respaldo de los partidos políticos y de las instituciones a la abnegada labor de los soldados, y la ignorancia manifiesta de los dirigentes políticos, acerca de los planes estratégicos de los enemigos de Colombia.

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2020

Publirreportaje de Ariel Ávila: ¿lavado de imagen al partido de las Farc?

      Al estilo de los “imparciales periodistas” Alfredo Molano, Jorge Enrique Botero y Carlos Arango Zapata, cada vez que los camaradas del Secretariado, necesitaban publicar su propaganda para desacreditar a los "enemigos de clase", en esta ocasión y en plena pandemia, el “superdotado analista político” Ariel Ávila, viajó con una joven “periodista-analista” “experta en el conflicto”, hasta una finca de veraneo del grupo narcoterrorista, ubicada sobre una carretera principal en el Cauca, con el fin de hacer un publirreportaje, favorable a Timochenco y los demás bandidos que dirigen el partido político del cartel de las Farc.     A lo largo del extenso video propagandístico, mediante el cual se pretende distorsionar la realidad de la continuidad de las Farc como un conjunto en el narcotráfico, Joiner, un cabecilla regional con aspecto campechano al estilo de Tirofijo, hábil para la tergiversación dialéctica, dijo entre otros mensajes calculados para dejar libres de “polvo y paja”, a los capos principales del cartel de las Farc que ahora son “honorables parlamentarios”: Que hay cuatro traidores encabezados por Timo y “tornillo” Lozada, que inclusive “pueden hacer campaña política en el Cauca”, porque como todos combinan las formas de lucha, entonces se “hacen pasito”. Conclusión de cualquier lego en la materia: Son de los mismos y están en las mismas. Que las actuales pandillas de las Farc en el Cauca, dedicadas de lleno al narcotráfico y al sicariato comunista, son las verdaderas Farc, que dizque están en guerra contra la segunda Marquetalia de Santrich, Márquez y el paisa quienes se esconden en Venezuela; que con ellos han tenido enfrentamientos armados en el Pacífico… Luego se contradijo y aseguró, que las cuadrillas de Iván Márquez andan con bandidos de otros carteles de narcos diferentes al cartel de las Farc, pero luego se volvió a contradecir, argumentando que la Segunda Marquetalia es un fantasma, al que nadie ha visto en el Cauca. Entonces: ¿Cuál es la verdad?

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2020

Pacto Farc-Santos, alebrestó “Estado indígena dentro de Estado colombiano”

     De los incontables males causados a Colombia por el nefasto gobierno de Juan Manuel Santos, que a diario salen a flote como consecuencia del pacto que firmó con los terroristas de las Farc, el de las crecientes “repúblicas independientes indígenas”, es el que está tomando más forma y deja en prospectiva conflictos armados posteriores por territorialidades étnicas.     Hacia allá marcha el país, mientras los politiqueros corruptos, miran con insaciable avaricia el presupuesto nacional, y la nómina para meter a todos sus “amiguis… A costa de quienes pagamos impuestos.      El 25 de octubre de 2020 en Jambaló-Cauca, en montonera cientos de indígenas cómplices de las Farc, impidieron que el Ejército Nacional capturara a un sujeto, sindicado por los autoridades judiciales de haber cometido varios delitos, condensados en un voluminoso prontuario que lo sindica como avezado narcoterrorista.      No es la primera vez, que esto ocurre en zonas controladas por parejo por las milicias bolivarianas de las Farc y el narcotráfico, es decir las mismas estructuras delictivas, que por e4star empeñados en el Nobel de juanpa, ni De La Calle, ni el general Mora, ni los demás mudos convidados de piedra que se arrodillaron ante Iván Márquez en Cuba, quisieron incluir en los listados de los delincuentes.

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2020

Importancia político-estratégica de la baja del narcoterrorista Uriel del Eln

     Mediante una certera y contundente operación aeroterrestre en las selvas chocoanas, precedida por un milimétrico proceso de inteligencia militar, tropas del Comando de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares, dieron de baja al narcotraficante y terrorista del Eln identificado con el alias de Uriel.      Este antisocial era uno de los capos del cartel del Eln, que durante la última década han sembrado el terror, la zozobra y el crimen, en una zona de enorme trascendencia geopolítica y geoestratégica para el futuro del país. Por su privilegiada ubicación geográfica, características topográficas, cercanía al océano Pacífico, graves problemas sociales, crónico abandono del Estado central, recursos naturales mal explotados y la extrema mentalidad corrupta de sus dirigentes políticos, el departamento del Chocó, igual que todo el occidente de la extensa franja pacífica colombiana, esta región se convirtió en uno de los polos de mayor violencia cristiano-marxista del Eln, fiel difusor de la teología de la liberación.      Por su nivel académico con formación universitaria y producto de un prolongado lavado de cerebro marxista-leninista del “hombre nuevo que construye comunidades eclesiales de base y bases revolucionarias de masas en nombre de Cristo verbo y no sustantivo”, Uriel se convirtió en un valioso cuadro eleno, que construye “poder popular” en la masa.

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2020

Los soldados crearon la república y la han salvado muchas veces

       La dirigencia política colombiana, acompasada por la academia y los medios de comunicación, se precia de que, a lo largo de la historia republicana, nuestro país ha sido una de las democracias más sólidas del continente y del mundo. Pero pocas veces se dice, que a pesar de la corrupción y los pésimos gobiernos, la imperfecta democracia ha pervivido, gracias la voluntad de acero, el sacrificio, la sangre, el sudor y las lágrimas de soldados, suboficiales y oficiales del Ejército Nacional, quienes han trabajado abnegadamente para sostener la libertad y el orden,       Durante las convulsas etapas de las fatídicas guerras civiles del siglo XIX y comienzos del siglo XX, en círculos intelectuales y casinos de oficiales, se repetía con sorna el estribillo “Colombia es un país de cosas singulares. La guerra la hacen los civiles y la paz los militares”.       Una mirada retrospectiva ratifica esa cruda realidad, y reafirma que si no hubiera sido por el sacrificio militar para salvar la institucionalidad, quizás ya Colombia no existiría ni como república, ni como nación, porque la habrían desaparecido, la voracidad insaciable de consuetudinarios politiqueros corruptos.       Por desgracia, para los inermes colombianos de a pie que esperarían sindéresis y amor patrio de sus dirigentes, el pacto personal de Juan Manuel Santos con las Farc firmado en contra de la voluntad y el destino de los colombianos, reiteró que la ya crónica compleja situación de desorden público en el país, se está reeditando e igual que siempre producto de los “corsarios de club”.

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2020

Apoyo irrestricto a los soldados colombianos

  Análisis del conflicto armado en Colombia       Desde siempre los soldados colombianos han sido garantes de la república y la institucionalidad, que crearon en la actual Colombia los soldados del Ejército Libertador. No pocas veces, las tropas han asumido difíciles roles para garantizar la institucionalidad, la democracia, la libertad y el orden, en un entorno colmado de mediocres politiqueros corruptos, hacedores y facilitadores de violencias en cada época.      Después de combatir durante varias décadas contra el narcoterrorismo comunista, y de poner a las Farc contra las cuerdas, al bloquearles suplan estratégico para la toma del poder, los delincuentes tuvieron a su disposición la largueza de un politiquero como Juan Manuel Santos, quien ansioso por pasar al historia como el espurio Nobel de la Paz, ferió por lentejas y mermelada, la dignidad del Ejército. Y para ello contó con un comandante general que se inventó una espadita de la vergüenza, para que al portarla en el uniforme, los mismos soldados ratifiquen la afrenta.

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2020

El pueblo dijo no en el plebiscito, pero lo estafaron con el pacto Farc-Santos

  Análisis del conflicto armado en Colombia      El domingo 2 de octubre de 2016, en ejercicio del soberano derecho de opinar y votar por las opciones más convenientes para su destino, el pueblo colombiano dijo NO en las urnas, al acuerdo entre Juan Manuel Santos y las Farc.       Después de cuatro años de imposiciones acorde con su metodológico plan estratégico, los terroristas habían logrado en Cuba que Humberto De la Calle, el general Jorge Mora y otros representantes de Santos, se subyugaran ante las exigencias del grupo narcotraficante, y trajeran a aprobación popular, “el acuerdo más perfecto posible para que la paz llegara a los campos de Colombia”.      Dispuesto a desconocer lo que fuera y a quien fuera, para obtener un cuestionado premio Nobel de Paz, Juan Manuel Santos cambió de tercio de su oferta de referendo a plebiscito, para que la decisión no fuera de obligatorio cumplimiento, e incumplió la promesa de renunciar al cargo, si perdía la consulta en las urnas.      En medio de la polarización, más de seis millones de defensores de la libertad y el orden dijimos NO en las urnas, pero a Juan Manuel Santos eso no le interesaba, pues ya sus contactos y los bendecidos con los “ríos de mermelada” que desató el incorrecto manejo de las finanzas públicas durante su administración, tenían la oscura fórmula para burlar la decisión popular, con la circunstancia agravante que quienes se autodenominaron cabezas del NO después de que pasó la votación, (no antes de ella), fueron a negociar en nombre de los colombianos, que el nefasto pacto de la Habana, pasara de 298 páginas  a 310. La verdad: Unos y otros, estaban interesados en hacer politiquería con ese pacto y con el destino del país.      Por efecto de esas intenciones egoístas, pasó por alto en la opinión pública, que en esa votación el pueblo colombiano dejó claro en las urnas, que detesta el terrorismo comunista y a sus gestores, pero también que no quiere saber más de castas privilegiadas en el poder, ni de familias cargadas de históricos cuestionamientos, decidiendo a su favor todo lo que hace daño al resto de los compatriotas.      Prueba de ello, es que a pesar de existir una conjura contra Colombia apoyada por César Gaviria, Ernesto Samper, Horacio Serpa, Germán Vargas Lleras, los comunistas armados y desarmados, el cartel de la mermelada, la corruptela de los congresistas del santismo, y la doble moral de los conservadores que vendieron su conciencia por lentejas, el pueblo colombiano de manera espontánea y tajante, dijo No al pacto Farc Santos.      Obviamente periodistas y medios de comunicación, a los que se les pagó a raudales para que hicieran publirreportajes y permanente propaganda a favor de ese pacto, siguieron diciendo que oponerse a ese acuerdo ilegal, es ser guerrerista, enemigo de la paz, uribista y hasta “paramilitar” ; sin aclarar, que quienes legitimaron ese grave error histórico, fueron precisamente Álvaro Uribe Vélez, Alejandro Ordóñez Maldonado y Martha Lucía Ramírez, que estuvieron muy parcos antes de la votación pues tal vez la creían perdida de antemano, pero que una vez ganó el NO, se autoproclamaron cabezas de la oposición al pacto, y en menos de dos semanas legitimaron el nefasto acuerdo de Santos y sus mandaderos con las Farc, agregándole 12 hojas.

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2020

88 años después de la agresión peruana contra Colombia

Han sido pocas las oportunidades en que los colombianos nos hemos unido para alcanzar un objetivo común. Tan escasas, que casi se podrían contar en los dedos de la mano. Una de ellas, tal vez la más significativa sucedió hace ochenta y ocho años.       El 1º de septiembre de 1932, a las cinco treinta de la mañana, una agrupación de civiles armados y militares peruanos asaltaron el puerto colombiano de Leticia, sobre el Trapecio Amazónico, consagrado como territorio nacional por el Tratado Lozano Salomón de 1928.      La invasión fue encabezada por el ingeniero Oscar Ordóñez y el alférez del Ejército del Perú Juan de la Rosa, comandante de la guarnición de Chimbote quien vestía prendas civiles.      Los agresores emplearon ametralladoras pesadas y cañones, fusiles Mauser y carabinas Winchester, que sólo podían tener procedencia castrense. Una vez perpetrado el asalto, un contingente de soldados en uniforme distribuyó centinelas en los cuatro puntos cardinales de la población.       De manera simultánea, el puerto de Tarapacá, ubicado sobre la margen sur del río Putumayo, lugar estratégico por su ubicación próxima a la frontera con el Brasil y sus características topográficas, fue tomado por fuerzas militares peruanas y convertido en fortín atrincherado, con el fin de controlar la navegación de este importante tributario del río Amazonas.       Como es obvio de inferir, las Fuerzas Militares fueron protagonistas de ese episodio, a raíz del cual Colombia entendió la importancia de contar con tropas profesionales. La integridad del territorio se defendió con éxito gracias al valor de nuestros soldados, a la dirección política y diplomática y al apoyo de todos los sectores de la sociedad. Hasta ese momento, no había ocurrido algo similar en algo más de un siglo de vida republicana.        La movilización nacional       Tras el asalto peruano a Leticia, el presidente Enrique Olaya Herrera llamó a los colombianos a la movilización nacional y obtuvo caudalosa respuesta encaminada a contribuir en la defensa y protección del patrimonio común. Tan grave ultraje a la soberanía nacional despertó el patriotismo. Las juventudes se aprestaron a servir en las filas del Ejército Nacional. En las oficinas de reclutamiento, fueron rechazados centenares de jóvenes que querían empuñar las armas de la república.        Es digno recordar aquí el noble gesto de nuestras mujeres, quienes no escatimaron esfuerzo. En cumplimiento del llamado presidencial, las solteras donaron sus anillos de compromiso y las casadas las argollas de matrimonio. Hasta las familias más humildes que guardaban algún objeto de valor a manera de tesoro, lo entregaron por la salud de Colombia.        Los diferentes estamentos sociales de la nación contribuyeron a reunir joyas que fueron fundidas en el Banco de la República, donde convertidas en lingotes de oro, se convirtieron en los recursos urgentes para responder a la inesperada guerra.       Los periodistas colombianos difundieron a través de los distintos medios toda la información conocida, y conmovieron a los taciturnos espíritus para poner a todos en pie de guerra.        Escuelas como los colegios se convirtieron prácticamente en cuarteles, pues allí se adiestraba en los asuntos castrenses animosos jóvenes. Eminentes médicos de quienes aceptaron sueldo de soldados rasos, como compensación a sus aportes humanitarios.       Mediante la ley 12 de 1932 el gobierno nacional fue autorizado para endeudarse por $10’000.000 destinados a atender los gastos más urgentes. La agresión peruana contra Leticia fue está relacionada con el estado crítico en que se hallaba la defensa militar del país. En lo externo, reposaba en la confianza del cumplimiento de los tratados por parte de los países vecinos y, en lo interno, en el consenso de la opinión pública y el espíritu pacífico después de la sangrienta guerra de los mil días.        Acorde con la nueva ley se impusieron gravámenes a espectáculos públicos, juegos, loterías y giros a residentes fuera del territorio nacional. A lo anterior se sumó el patriótico caudal de las contribuciones, que permitió alcanzar la suma de $10’382.183,68, incluyendo el valor de las joyas que damas, caballeros y niños aportaron a la causa, por valor en oro de $123.963,17. El sábado 22 de octubre de 1932 fue de regocijo nacional, al conocerse la noticia de que la colecta había sobrepasado los $ 10’000.000. ¡Antes de 30 días Colombia había cumplido el objetivo financiero de la primera parte de la guerra!        El combate de Güepí        Güepí, primera batalla de la guerra, se desarrolló durante nueve horas de lucha sin descanso, a lo largo de un sector de quince kilómetros. El caudaloso río Putumayo, describe en este trayecto de la selva dos lentas curvas de dirección opuesta, que desde los aires deben verse como una S gigantesca. En medio del río existen varias islas, la mayor de las cuales, Chavaco, podría convertirse en una hacienda de regulares proporciones.       Antes de salir las primeras luces del alba, tropas colombianas al mando del capitán Luis Uribe Linares alcanzaron la orilla opuesta y desembarcaron, en perfecto silencio y sin que fuera advertido el movimiento. Al mando de los pelotones iban los tenientes Mario García, Deogracias Fonseca quien 25 años más tarde fue presidente de la república, Carlos Manrique y Francisco Benavides.       A las ocho y media de la mañana los aviones de guerra colombianos surcaron los aires. Era la señal convenida para iniciar el ataque. Como se había previsto. A cuatro kilometros de distancia, estaba el fuerte peruano de Cachaya o Bolognesi.

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2020

Eln, teología de la liberación y sacerdotes terroristas

      El 17 de septiembre de 1982 a las 6 pm, bandidos de las autodefensas del Magdalena Medio dirigidos por Ramón Isaza, perpetraron una masacre contra una célula embrionaria del “proyecto Santos” del Eln, que desde comienzos de 1978 y como parte de la estrategia del replanteamiento, venía desarrollando en las veredas de Estación Cocorná en Puerto Triunfo Antioquia el sacerdote católico, miembro activo de la teología de la liberación y difusor del terrorismo marxista-cristiano Bernardo López Arroyave.       Ya vinculado como militante y activista urbano del Eln en Medellín, López Arroyave ingresó con vocación tardía al seminario de la Ceja Antioquia, donde adelantó estudios canónicos. En esos claustros compartió formación religiosa con varios sacerdotes centroamericanos, que luego obraron como terroristas e ideólogos de las guerrillas salvadoreñas y nicaragüenses. Inclusive fue ordenado como sacerdote, en una ceremonia masiva en el Templete en Bogotá durante la visita del Papa Pablo VI en 1968.  

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2020

47 años después de la Operación Anorí, el Eln sigue asesinando colombianos

Análisis del conflicto armado en Colombia      Han transcurrido 47 años desde el 23 de septiembre de 1973, cuando tropas del Comando Operativo 10, dieron de baja en la zona rural de Anorí Antioquia a los terroristas Manuel y Antonio Vásquez Castaño, fundadores del Eln.       La Operación Anorí que arrasó más de la mitad del grupo criminal en las montañas antioqueñas, fue el epílogo de la acción del foco guerrillero impulsado desde La Habana por la dictadura cubana.       Los hechos indican que los gobiernos de turno desaprovecharon las enseñanzas político-estratégicas, y la amplia autopista de posibilidades que dejó la ofensiva militar contra el Eln en Anorí, para derrotar en los campos político y militar los reductos de las guerrillas comunistas, que por no haber desaparecido del panorama político nacional, cuatro décadas después configuran aún la más grave agresión contra la estabilidad institucional y el futuro de Colombia como Estado-Nación.       Al desconocimiento y desaprovechamiento de los éxitos militares logrados por el Ejército colombiano en Anorí en 1973, se añadió otro error histórico, producto de la miopía estratégica de un vasto sector de la dirigencia política de turno, que en cada coyuntura avizora los réditos que pueda rescatar para su beneficio personal sin tener en cuenta la proyección del país.       Tal fue la actuación de Álvaro Escallón Villa a la sazón gobernador del Departamento de Bolívar, quien con el visto bueno del entonces presidente Alfonso López Michelsen en asocio por mezquinos intereses politiqueros con el dirigente liberal Jaime Castro Castro, el entonces promotor de acción comunal Oswaldo Utria acompañados por algunos estudiantes de medicina de una universidad de Cartagena.

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2020

Estrategia subversiva para desarticular la institucionalidad y maniatar Fuerza Pública

Análisis del conflicto armado en Colombia       No es gratuito que el 7 de agosto de 2018, cuando se posesionó el presidente Iván Duque, desde el occidente de la capital de la república, Gustavo Petro integrante del desmovilizado grupo narcoterrorista M-19, anunció en nombre de la “oposición” que le “haría la vida imposible” con “protesta social”. Tampoco es gratuito que cuando firmaron el pacto Farc Santos, los terroristas anunciaron que pasarían a la “protesta social”.        Mucho menos es gratuito, que transcurridos pocos meses del gobierno de Duque, indígenas caucanos alebrestados por las Farc el Eln e inclusive visitados por Petro en el lugar donde aterrorizaban a los colombianos que se atrevían a transitar por la vía Panamericana, y financiados por los capos de todos los carteles de narcos del sur del país, paralizaron la economía regional durante más de un mes.         Y como si fuera poco, todo lo anterior, los mismos que se infiltran en las masas de incautos de la “protesta social” activaron un carro-bomba y asesinaron a 22 cadetes de la Escuela de Policía General Santander”, y a renglón seguido comenzaron las “marchas pacíficas” manipuladas por terroristas urbanos de las Farc y el Eln, que también financiados por narcotraficantes de todas las pelambres, vandalizaron instalaciones públicas y privadas en todo el país.         El proyecto criminal de los comunistas armados con la evidente complicidad de comunistas desarmados, se detuvo transitoriamente con la pandemia. Sin embargo, Petro no escatimó oportunidad para instigar al caos y el desorden, pero como habilidoso comunista especializado en manipular el lenguaje, siempre asegura que está llamando a la “protesta social”. Eso si nunca cuestiona a los vándalos, ni a sus amiguis de las Farc o el Eln por los actos terroristas que comenten en cada “protesta”. Siempre se va lanza en ristre contra el capitalismo, el imperialismo, la derecha… El mismo argumento barato de dinosuarios comunistas de los años sesenta.