Defensa Nacional

Análisis estratégico sobre seguridad nacional, defensa hemisférica y políticas de estado.

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2020

30 años de la incursión aeroterrestre contra santuario de las Farc en Casa Verde

   Análisis del conflicto armado en Colombia      El 9 de diciembre de 2020, se cumplieron 30 años de la incursión aeroterrestre de tropas de contraguerrillas de la Séptima Brigada, comandadas por el brigadier general Humberto Correa Castañeda, contra el santuario de las Farc conocido como “Casa Verde”, ubicado en la zona rural del municipio de Uribe-Meta.       Dentro de la historia militar colombiana, se puede catalogar esta incursión como el primer gran asalto aéreo contra la sede principal de las Farc, de mayor trascendencia y potencialidad táctica, que la misma operación Marquetalia, también realizada 26 años antes en 1964 contra Tirofijo y Jacobo Arenas en Marquetalia.       El concepto de la operación consistió en un ablandamiento del objetivo con fuegos aerotácticos y fuegos de artillería, sobre las posiciones defensivas que en extensas líneas de trincheras, posiciones de tiradores emboscados, emplazamientos de ametralladoras antiaéreas .50 y campos minados, instalados en puntos críticos del terreno, para detener el avance de las tropas y evitar los desembarcos helicoportados en los claros de la selva aledaña.

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2020

La adrenalina de una operación militar en Colombia

Análisis del conflicto colombiano       Estrictamente organizados por turnos de embarque, los soldados de contraguerrillas o combate terrestre como los llaman ahora, esperan sentados sobre las sillas plegables de lona verde y aluminio negro, o recostados sobre los equipos tipo morral de campaña, la llegada de los helicópteros, para subir a las aeronaves e iniciar otro incierto viaje hacia la gloria militar en combate, o lo que es más dramático, para abandonar la existencia terrenal.      Los oficiales y suboficiales que los comandan, caminan diligentes frente a sus soldados. Emiten instrucciones o verifican detalles finales. En media hora o 45 minutos, podrán estar de cara con la muerte producto del fuego enemigo.      Los helicópteros se posan en tierra, con las aspas prendidas que emiten un ruido ensordecedor, los pilotos saludan con optimismo y saludan elevando el dedo pulgar de su mano derecha. Los jóvenes y valientes soldados sonríen, suben al helicóptero, acomodan sus equipajes de guerra. El técnico de la aeronave avisa a los pilotos que todo está OK, y se inicia el viaje para un nuevo combate.

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2020

Mitos y realidades de la “Doctrina Damasco”

Como es usual en las “exhaustivas investigaciones periodísticas colombianas”, la superficialidad y el inmediatismo, son común denominador. La tormenta desatada, como consecuencia del final de la carrera de un oficial, confundiendo a la opinión pública acerca de cuales fueron las razones de su retiro, con la inexistente doctrina Damasco, no es la excepción de la regla de la “profundidad investigativa” de los medios de comunicación criollos.      Un examen de los mitos y realidades de la mal llamada “Doctrina Damasco”, intenta poner las cartas sobre la mesa, desmovilizar la lengua y dejar de utilizar los medios de comunicación para despotricar de la institución, que dio todo lo que es y todo lo que tiene, a quien hoy convierte su necesario retiro de la Fuerza, en un problema de ribetes siderales.       Mito1: Que “Damasco” es una doctrina militar, casi equivalente o de pronto superior,  al descubrimiento del genoma humano, el hallazgo de los huecos negros en el universo, o la concreción de la vacuna contra el Covid 19      Realidad 1: La mal llamada “Doctrina Damasco” es un híbrido de traducciones mal hechas de manuales militares gringos, en su mayoría inaplicables a la realidad operacional militar colombiana, que no aportan nada a elementos intangibles del poder relativo de combate, tales como la moral combativa, la destreza táctica o la mística y unidad de cuerpo. “Damasco” no es una doctrina, pues no está probada científicamente, ni fue hecha por investigadores científicos galardonados como tales. Es una propuesta de manuales de instrucción militar, aún sin decantación científica, sujetos a revisiones y cambios

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2020

Damasco nunca ha sido doctrina militar colombiana

 Análisis del conflicto armado en Colombia       La acepción N° 2 del Diccionario de la Real Academia Española, define la palabra doctrina como norma científica o paradigma. Y luego, agrega que cuerpo de doctrina es un conjunto de conocimientos o teorías fundamentales de una ciencia o disciplina.      Por ser un conjunto de aprobaciones científicas, una doctrina institucional no puede tener ni nombres ni padrinazgos particulares. Es ciencia pura, y la ciencia se mejora por medio de la investigación y la comprobación medida y verificada de hipótesis, trazadas a partir de la duda fundamentada, el rigor académico, las pruebas de campo y la verificación in situ de su eficiencia.      En el caso específico de Colombia, doctrina militar o norma científica para las operaciones militares, se basa en la experiencia acumulada por la humanidad en múltiples guerras en todo el planeta.

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2020

Ejército colombiano: garante de la seguridad y el desarrollo nacional, no un juguete de politiqueros

Análisis del conflicto armado en Colombia      La historia colombiana demuestra que el Ejército Nacional creó la república y la ha salvado muchas veces de los embates anárquicos, provenientes  de depredadores políticos de diversas pelambres. Fieles al juramento de lealtad a la bandera, ayer, hoy y siempre, los soldados que con honor, patriotismo han portado las armas de la república, entregan lo mejor de sus juventudes y en muchos casos hasta las propias vidas, al servicio de la seguridad y el desarrollo integral del país.      Con disciplina, abnegación y madurez emocional, las tropas se han mantenido al margen de las disputas politiqueras, que por su naturaleza han enfrascado facciones partidistas en sucesivas guerras civiles, hasta la siniestra evolución de esa violencia politizada, en el letal narcoterrorismo comunista que aún pervive en diversas zonas del territorio patrio, y muchas farsas de inexistente paz.       Lastimosamente, desde la implantación de la figura de ministros de Defensa civiles en 1991, sin excepción todos los bisoños estrategas de escritorio que han pasado sin pena ni gloria por esta cartera del gabinete ejecutivo, han utilizado la sangre, el sudor, el sacrificio y el patriotismo de los soldados, como trampolín para lanzar futuras e inmerecidas candidaturas presidenciales y otras nefastas ambicione politiqueras personales.

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2020

Ejército colombiano dedicado a combatir el narcotráfico: Análisis político-estratégico

nálisis del conflicto armado en Colombia     Combatir  el narcotráfico en el Hinterland, o sea la periferia geopolítica colombiana, no es un asunto exclusivamente militar, ni debería ser una tarea asignada al Ejército, sino a la Policía Nacional, pero las complejas circunstancias de la inmersión de los grupos terroristas en el tráfico de drogas ilícitas y el lavado de ingentes cantidades de dinero, con la circunstancia agravante de la intromisión del narcogobierno de Maduro, convierten este problema en un asunto de seguridad nacional, que demanda respuestas y soluciones integrales.      Un vistazo sobre el mapa del territorio nacional, concluye que toda la periferia cercana a las fronteras internacionales y los dos mares, reúne características singulares, correlacionadas con el conflicto armado contra las cuadrillas de orientación marxista-leninista, el cultivo de coca y el procesamiento de cocaína en laboratorios artesanales.       Asimismo, impulsa la ley del terror contra ciudadanos inermes, ingentes cultivos, vendettas entre narcos de todos los carteles incluidos las Farc, el Eln y el Epl; tráfico de armas, secuestros, ocupación territorial coactiva, bloqueo sistemático al desarrollo armónico de la nación, genera desincentivos al crecimiento agropecuario, e incide en el escaso flujo económico legal para promover la iniciativa privada e inseguridad.       A lo largo de más de seis décadas de combate contra el narcoterrorismo comunista, ha sido persistente la queja integral del Ejército acerca de las limitaciones legales para capturar y entregar a las autoridades judiciales a los terroristas y sus cómplices, la trillada insuficiente voluntad política para combatir frontalmente a las cuadrillas de bandidos y sus cómplices, la limitación de recursos para operar, el nulo respaldo de los partidos políticos y de las instituciones a la abnegada labor de los soldados, y la ignorancia manifiesta de los dirigentes políticos, acerca de los planes estratégicos de los enemigos de Colombia.

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2020

Publirreportaje de Ariel Ávila: ¿lavado de imagen al partido de las Farc?

      Al estilo de los “imparciales periodistas” Alfredo Molano, Jorge Enrique Botero y Carlos Arango Zapata, cada vez que los camaradas del Secretariado, necesitaban publicar su propaganda para desacreditar a los "enemigos de clase", en esta ocasión y en plena pandemia, el “superdotado analista político” Ariel Ávila, viajó con una joven “periodista-analista” “experta en el conflicto”, hasta una finca de veraneo del grupo narcoterrorista, ubicada sobre una carretera principal en el Cauca, con el fin de hacer un publirreportaje, favorable a Timochenco y los demás bandidos que dirigen el partido político del cartel de las Farc.     A lo largo del extenso video propagandístico, mediante el cual se pretende distorsionar la realidad de la continuidad de las Farc como un conjunto en el narcotráfico, Joiner, un cabecilla regional con aspecto campechano al estilo de Tirofijo, hábil para la tergiversación dialéctica, dijo entre otros mensajes calculados para dejar libres de “polvo y paja”, a los capos principales del cartel de las Farc que ahora son “honorables parlamentarios”: Que hay cuatro traidores encabezados por Timo y “tornillo” Lozada, que inclusive “pueden hacer campaña política en el Cauca”, porque como todos combinan las formas de lucha, entonces se “hacen pasito”. Conclusión de cualquier lego en la materia: Son de los mismos y están en las mismas. Que las actuales pandillas de las Farc en el Cauca, dedicadas de lleno al narcotráfico y al sicariato comunista, son las verdaderas Farc, que dizque están en guerra contra la segunda Marquetalia de Santrich, Márquez y el paisa quienes se esconden en Venezuela; que con ellos han tenido enfrentamientos armados en el Pacífico… Luego se contradijo y aseguró, que las cuadrillas de Iván Márquez andan con bandidos de otros carteles de narcos diferentes al cartel de las Farc, pero luego se volvió a contradecir, argumentando que la Segunda Marquetalia es un fantasma, al que nadie ha visto en el Cauca. Entonces: ¿Cuál es la verdad?

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2020

Pacto Farc-Santos, alebrestó “Estado indígena dentro de Estado colombiano”

     De los incontables males causados a Colombia por el nefasto gobierno de Juan Manuel Santos, que a diario salen a flote como consecuencia del pacto que firmó con los terroristas de las Farc, el de las crecientes “repúblicas independientes indígenas”, es el que está tomando más forma y deja en prospectiva conflictos armados posteriores por territorialidades étnicas.     Hacia allá marcha el país, mientras los politiqueros corruptos, miran con insaciable avaricia el presupuesto nacional, y la nómina para meter a todos sus “amiguis… A costa de quienes pagamos impuestos.      El 25 de octubre de 2020 en Jambaló-Cauca, en montonera cientos de indígenas cómplices de las Farc, impidieron que el Ejército Nacional capturara a un sujeto, sindicado por los autoridades judiciales de haber cometido varios delitos, condensados en un voluminoso prontuario que lo sindica como avezado narcoterrorista.      No es la primera vez, que esto ocurre en zonas controladas por parejo por las milicias bolivarianas de las Farc y el narcotráfico, es decir las mismas estructuras delictivas, que por e4star empeñados en el Nobel de juanpa, ni De La Calle, ni el general Mora, ni los demás mudos convidados de piedra que se arrodillaron ante Iván Márquez en Cuba, quisieron incluir en los listados de los delincuentes.

Pacto Farc-Santos, alebrestó “Estado indígena dentro de Estado colombiano”
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2020

Importancia político-estratégica de la baja del narcoterrorista Uriel del Eln

     Mediante una certera y contundente operación aeroterrestre en las selvas chocoanas, precedida por un milimétrico proceso de inteligencia militar, tropas del Comando de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares, dieron de baja al narcotraficante y terrorista del Eln identificado con el alias de Uriel.      Este antisocial era uno de los capos del cartel del Eln, que durante la última década han sembrado el terror, la zozobra y el crimen, en una zona de enorme trascendencia geopolítica y geoestratégica para el futuro del país. Por su privilegiada ubicación geográfica, características topográficas, cercanía al océano Pacífico, graves problemas sociales, crónico abandono del Estado central, recursos naturales mal explotados y la extrema mentalidad corrupta de sus dirigentes políticos, el departamento del Chocó, igual que todo el occidente de la extensa franja pacífica colombiana, esta región se convirtió en uno de los polos de mayor violencia cristiano-marxista del Eln, fiel difusor de la teología de la liberación.      Por su nivel académico con formación universitaria y producto de un prolongado lavado de cerebro marxista-leninista del “hombre nuevo que construye comunidades eclesiales de base y bases revolucionarias de masas en nombre de Cristo verbo y no sustantivo”, Uriel se convirtió en un valioso cuadro eleno, que construye “poder popular” en la masa.

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2020

Los soldados crearon la república y la han salvado muchas veces

       La dirigencia política colombiana, acompasada por la academia y los medios de comunicación, se precia de que, a lo largo de la historia republicana, nuestro país ha sido una de las democracias más sólidas del continente y del mundo. Pero pocas veces se dice, que a pesar de la corrupción y los pésimos gobiernos, la imperfecta democracia ha pervivido, gracias la voluntad de acero, el sacrificio, la sangre, el sudor y las lágrimas de soldados, suboficiales y oficiales del Ejército Nacional, quienes han trabajado abnegadamente para sostener la libertad y el orden,       Durante las convulsas etapas de las fatídicas guerras civiles del siglo XIX y comienzos del siglo XX, en círculos intelectuales y casinos de oficiales, se repetía con sorna el estribillo “Colombia es un país de cosas singulares. La guerra la hacen los civiles y la paz los militares”.       Una mirada retrospectiva ratifica esa cruda realidad, y reafirma que si no hubiera sido por el sacrificio militar para salvar la institucionalidad, quizás ya Colombia no existiría ni como república, ni como nación, porque la habrían desaparecido, la voracidad insaciable de consuetudinarios politiqueros corruptos.       Por desgracia, para los inermes colombianos de a pie que esperarían sindéresis y amor patrio de sus dirigentes, el pacto personal de Juan Manuel Santos con las Farc firmado en contra de la voluntad y el destino de los colombianos, reiteró que la ya crónica compleja situación de desorden público en el país, se está reeditando e igual que siempre producto de los “corsarios de club”.

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2020

Apoyo irrestricto a los soldados colombianos

  Análisis del conflicto armado en Colombia       Desde siempre los soldados colombianos han sido garantes de la república y la institucionalidad, que crearon en la actual Colombia los soldados del Ejército Libertador. No pocas veces, las tropas han asumido difíciles roles para garantizar la institucionalidad, la democracia, la libertad y el orden, en un entorno colmado de mediocres politiqueros corruptos, hacedores y facilitadores de violencias en cada época.      Después de combatir durante varias décadas contra el narcoterrorismo comunista, y de poner a las Farc contra las cuerdas, al bloquearles suplan estratégico para la toma del poder, los delincuentes tuvieron a su disposición la largueza de un politiquero como Juan Manuel Santos, quien ansioso por pasar al historia como el espurio Nobel de la Paz, ferió por lentejas y mermelada, la dignidad del Ejército. Y para ello contó con un comandante general que se inventó una espadita de la vergüenza, para que al portarla en el uniforme, los mismos soldados ratifiquen la afrenta.

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2020

El pueblo dijo no en el plebiscito, pero lo estafaron con el pacto Farc-Santos

  Análisis del conflicto armado en Colombia      El domingo 2 de octubre de 2016, en ejercicio del soberano derecho de opinar y votar por las opciones más convenientes para su destino, el pueblo colombiano dijo NO en las urnas, al acuerdo entre Juan Manuel Santos y las Farc.       Después de cuatro años de imposiciones acorde con su metodológico plan estratégico, los terroristas habían logrado en Cuba que Humberto De la Calle, el general Jorge Mora y otros representantes de Santos, se subyugaran ante las exigencias del grupo narcotraficante, y trajeran a aprobación popular, “el acuerdo más perfecto posible para que la paz llegara a los campos de Colombia”.      Dispuesto a desconocer lo que fuera y a quien fuera, para obtener un cuestionado premio Nobel de Paz, Juan Manuel Santos cambió de tercio de su oferta de referendo a plebiscito, para que la decisión no fuera de obligatorio cumplimiento, e incumplió la promesa de renunciar al cargo, si perdía la consulta en las urnas.      En medio de la polarización, más de seis millones de defensores de la libertad y el orden dijimos NO en las urnas, pero a Juan Manuel Santos eso no le interesaba, pues ya sus contactos y los bendecidos con los “ríos de mermelada” que desató el incorrecto manejo de las finanzas públicas durante su administración, tenían la oscura fórmula para burlar la decisión popular, con la circunstancia agravante que quienes se autodenominaron cabezas del NO después de que pasó la votación, (no antes de ella), fueron a negociar en nombre de los colombianos, que el nefasto pacto de la Habana, pasara de 298 páginas  a 310. La verdad: Unos y otros, estaban interesados en hacer politiquería con ese pacto y con el destino del país.      Por efecto de esas intenciones egoístas, pasó por alto en la opinión pública, que en esa votación el pueblo colombiano dejó claro en las urnas, que detesta el terrorismo comunista y a sus gestores, pero también que no quiere saber más de castas privilegiadas en el poder, ni de familias cargadas de históricos cuestionamientos, decidiendo a su favor todo lo que hace daño al resto de los compatriotas.      Prueba de ello, es que a pesar de existir una conjura contra Colombia apoyada por César Gaviria, Ernesto Samper, Horacio Serpa, Germán Vargas Lleras, los comunistas armados y desarmados, el cartel de la mermelada, la corruptela de los congresistas del santismo, y la doble moral de los conservadores que vendieron su conciencia por lentejas, el pueblo colombiano de manera espontánea y tajante, dijo No al pacto Farc Santos.      Obviamente periodistas y medios de comunicación, a los que se les pagó a raudales para que hicieran publirreportajes y permanente propaganda a favor de ese pacto, siguieron diciendo que oponerse a ese acuerdo ilegal, es ser guerrerista, enemigo de la paz, uribista y hasta “paramilitar” ; sin aclarar, que quienes legitimaron ese grave error histórico, fueron precisamente Álvaro Uribe Vélez, Alejandro Ordóñez Maldonado y Martha Lucía Ramírez, que estuvieron muy parcos antes de la votación pues tal vez la creían perdida de antemano, pero que una vez ganó el NO, se autoproclamaron cabezas de la oposición al pacto, y en menos de dos semanas legitimaron el nefasto acuerdo de Santos y sus mandaderos con las Farc, agregándole 12 hojas.

El pueblo dijo no en el plebiscito, pero lo estafaron con el pacto Farc-Santos

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