Análisis
2329 Visitas
2021
Análisis del conflicto armado en Colombia La calculada advertencia del embajador cubano en Colombia, acerca de un posible acto terrorista, por parte de sus cómplices del Eln, es un hecho que amerita un análisis más allá del ruido mediático acerca de la supuesta buena voluntad del régimen castrista, habida cuenta que las delegaciones diplomáticas cubanas en el exterior, son antros de espionaje y sedes sociales de terroristas de todos los pelambres. La dictadura cubana se estancó como los dinosaurios en el tiempo, y su política exterior quedó atada a los métodos de espionaje de la guerra fría del tipo soviético, mediante operaciones secretas de inteligencia sobre objetivos estratégicos, terrorismo, sabotaje, propaganda comunista como eje de la guerra sicológica marxista-leninista, nexos con maleantes de todas las vertientes, apoyo a grupos criminales contrarios a los gobiernos que bonachonamente abren las puertas a los representantes del castrismo, etc. No es secreto que el Eln nació en Cuba, que sus cabecillas han gozado de la complicidad permanente de la dictadura en la isla, que sus planes son coordinados desde La Habana, que la farsa de negociar con el Eln en Cuba es como poner al gato a cuidar al queso y al ratón, y que con el cambio de gobierno en la Casa Blanca, los “progresistas” del hemisferio están en permanente lobby con los poco claros “estrategas demócratas para Latinoamérica”, con el fin de aliviar presiones de la Casa Blanca contra la satrapía Castro Ruz y sus mandaderos. El objetivo del Foro de Sao Paulo y los partidos comunistas del continente es que el gobierno de Iván Duque caiga en la trampa, olvidando que la dictadura cubana se niega a entregar a los cabecillas del grupo terroristas, que en contubernio con La Habana sigue desestabilizando a Colombia, con la gran ventaja de tener en territorio colombiano un legitimado antro de espías dentro de la embajada, es una buena estratagema de paz en el continente, para que los “pacifistas demócratas estadounidenses”, puedan dar espaldarazos de reconocimiento al régimen cubano. Es una jugada de guerra política, ajustada a los catecismos soviéticos de la extinta KGB. En las últimas semanas, ha ocurrido una serie de acontecimientos que parecerían apuntar a que el gobierno colombiano estaría cayendo en la celada: Santos legitimando a la dictadura cubana y buscando sacar réditos a su Nobel de Paz; Samper feliz porque sus “compañeros” ganaron en Argentina y Bolivia y “vamos a recuperar Ecuador”; el fiscal general muy dado a la justicia espectáculo, filtrando documentos de alto contenido de seguridad nacional a dos medios santistas (El Tiempo y Semana), el eventual ganador de las elecciones presidenciales en Ecuador, igual que su patrón Rafael Correa, financiado por los carteles narcotraficantes del Eln y las Farc. Y la lista sigue…