Reintegro de generales ¿Necesidad, amiguismo o mesianismo? carta abierta a De La Espriella
Durante la última semana han circulado en redes sociales comentarios de miembros de la reserva de las Fuerzas Militares y de Policía sobre la conveniencia de llamar nuevamente al servicio activo a oficiales generales que fueron llamados a calificar servicios o retirados abruptamente al inicio de la gestión de Gustavo Petro. Abundan opiniones que, en apariencia, son autoelogios. Se citan autores extranjeros ajenos a la etiología, la dinámica sociopolítica y la realidad sociológica de Colombia; expertos foráneos desconocidos que poco o nada aportan a nuestra situación de Seguridad y Defensa Nacional. Sobre el reintegro al servicio activo, habría que evaluar las razones específicas en cada caso. El Gobierno Nacional tiene esa facultad, pues los militares y policías no son pensionados, sino parte de la reserva, dispuestos a aportar sus conocimientos cuando la ley así lo determine. Más allá del ímpetu mediático, no es claro qué beneficio institucional traería la reincorporación de quienes tuvieron el mando en gobiernos anteriores sin marcar diferencias sustanciales. Resulta de mayor cuidado que algunos ya hayan participado en campañas políticas, con la complejidad que implica mezclarse con quienes han utilizado la política en beneficio propio. Es evidente que, al nombrar a un ministro de Defensa "untado" de politiquería, este llegará con su grupo, como el torero. Esto ya es perceptible en el empalme con el gobierno saliente. Queda claro que la selección no responde a cualidades profesionales ni idoneidad, sino al amiguismo entre el jefe y su entorno, o a las erróneas asesorías recibidas por el señor De La Espriella.