Bogotá D.C. 31 de marzo de 2025
Señor General:
Estupor, reprobación, rechazo, desconcierto, desazón y mucho más, han causado entre veteranos y reservas de las Fuerzas Militares y de Policía, su reciente desafuero en una base aérea, ante tropas uniformadas, armadas y en actividades propias del servicio, cuando usted en condición de Ministro de Defensa, exteriorizó a los cuatro vientos, que “(…) venimos de un ejército revolucionario…”
No se pueden mancillar impunemente, ni la memoria de nuestros próceres, ni la historia de las instituciones armadas. Mucho menos utilizar, los cuarteles aprovechando su cargo, civil no de mando institucional ni de jerarquía dentro de la línea de mando, para hacer política partidista a favor de la izquierda armada y desarmada, cuyo enfoque dialéctico de la historia en contexto, se afianza en construir narrativas procomunistas de la historia colombiana.
Su posición como ministro, y las tropas que disciplinada y obedientemente forman en disposición militar de orden cerrado para escucharlo cuando decide ir a grabar videos autopromocionales, no son institucionalidades públicas en este caso particularizadas por usted, para hacerle mandados a Petro.
A todas luces esas frases no pueden salir nunca de la boca de un militar de honor. Pero usted lo ha hecho y con ello, ha fallado al juramento de lealtad a la bandera, a sus superiores, compañeros, subalternos en acción de guerra y en cualquier otra ocasión, promesa patriótica que hizo cuando era cadete de la Escuela Militar Marco Fidel Suarez en Cali.
Quienes fueron sus superiores jerárquicos que ya partieron de este mundo, y pasaron como militares por esa cartera del gabinete gubernamental, deben estar revolcándose en las tumbas, al ver que un general de la república se haya prestado para tamaña insensatez.
¿Qué dirán las familias de soldados, pilotos, marinos y policías o civiles que han sido asesinados o lisiados de por vida por acción criminal de narcoterroristas de las Farc, el Eln o el Epl, viendo a un soldado de la república, quien en lugar de defender la memoria de sus seres queridos, esté haciendo mandados politiqueros, demagógicos y peligrosamente lesivos para la identidad institucional a favor de Gustavo Petro, comparando veladamente a nuestros próceres con los narcoterroristas que tanto daño nos han causado a los colombianos?
Señor ministro: Aterrice, pues usted que es piloto sabe que es estar en tierra y que es estar en el aire. Pare ya los elogios a Petro. Es cierto que él lo nombró para un cargo público en el cual debe servir a la nación y ser el líder moral de las tropas que integran las cuatro Fuerzas Armadas, por ende, su lealtad debe ser con la bandera y con Colombia.
Mire el extraño reportaje con evidentes visos mediáticos del Eln, realizado por Caracol TV en el Catatumbo; revise los informes periodísticos de Salud Hernández acerca de la misma zona; evalúe la tragedia de los caucanos, verbigracia la reciente oleada de terror por ellos padecida.
Paseé menos por las bases militares grabando videos de autopromoción propetrista. Dedique todas sus energías a robustecer las tropas y a emplear la fuerza letal contra los grupos narcoterroristas sin distinción. No solo contra quienes asesinan, correligionarios de Petro. La contundencia de la Fuerza Militar del Estado, debe ser contra todos los actores generadores de violencia. Por parejo y sin excepciones ni énfasis particulares.
Cumpla su juramento como soldado. La historia lo juzgará no por ser propagandista de Petro, sino por las ejecutorias al frente de la seguridad y defensa de todos los colombianos. Esa es su misión y es a eso a lo que debe dedicar todas sus energías.
Cordialmente,
Luis Alberto Villamarín Pulido