Coronel Luis Villamarín publica libro Operación Lazo: Estrategia contra violencia tripartidista (1962-1965)

Publicado: 2021-06-26   Clicks: 653

      Al publicar el libro N° 39 de su autoría, titulado Operación Lazo: Estrategia contra violencia tripartidista (1962-1965), puesto hoy 26 de junio de 2021 en el mercado literario, el teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido, aporta un importante referente bibliográfico para los investigadores de ciencias sociales, los historiadores, los organismos de seguridad de los países afectados por el terrorismo comunista, los medios de comunicación, las Fuerzas Militares y de Policía, los docentes y los estudiantes universitarios, o los centros de pensamiento y anáisis sociopolítico o gepolítico.

       Con gran habilidad propagandística la izquierda armada y desarmada en Colombia, ha tejido una serie de mentiras e inventos con mala intención contra la efectividad del Plan Lazo, comenzando porque febrilmente le acomodan el inexistente nombre de LASSO aduciendo a un supuesto programa militar del gobierno de Estados Unidos, contra los feudos criminales de Tirofijo y Ciro Trujillo en Marquetalia y Riochiquito.

      Esta obra aclara todo lo atinente al Plan Lazo, su esencia filosófica, sus alcances, el escaso compromiso de los ente soficiales para llevarlo a cabo, pero en especial la realidad de la violencia tripartidista en la que el Partido Comunista Colombiano jugó rol preponderante, al estimular a miles de campesinos a convertirse en bandoleros enemigos del mism pueblo que dicen defender.

        La década de los años 1960 fue convulsa en Colombia y en el mundo. La vida política, social y económica del país cambió con dramática celeridad, producto de vaivenes geopolíticos surgidos del nuevo orden mundial, los constantes avances tecnológicos y el incremento de las tensiones propias de la guerra fría entre Estados Unidos y la hoy extinta Unión Soviética.

        En el escenario interno, se multiplicó la violencia tripartidista desde cuando el Partido Comunista Colombiano cooptó el prolongado descontento de liberales contra conservadores y viceversa, materializado en un sinnúmero de guerras civiles anteriores, rematadas con la reciente violencia (1949-1953).

       Desde finales de la década de 1940, los “camaradas del PCC” que ya estaban proyectados a imponer el totalitarismo marxista-leninista, aprovecharon el triunfo de la revolución cubana y el programa subversivo del Kremlin, tendiente a universalizar la dictadura del proletariado, hasta gestar las Farc, el Eln y el Epl, tres de los grupos criminales que desde 1965, constituyen la columna vertebral de la violencia narcoterrorista que aún asecha a Colombia, al comenzar la tercera década del siglo XXI.

       En medio de ese complejo entorno, el general Alberto Ruiz Novoa ascendió a los cargos sucesivos de comandante del Ejército en 1960 y luego ministro de Guerra en 1962.

       Su paso por las dos privilegiadas posiciones del alto mando castrense colombiano, estuvo signado por la innovación, la profesionalización de las Fuerzas Militares, la claridad conceptual frente a los interminables conflictos armados internos, motivados por parejo en ese momento, por el cinismo y mala fe de los tres directorios políticos de los partidos conservador, liberal y comunista.

       En particular, la obra de Ruiz Novoa se centró en oxigenar un enfoque renovador, novedoso y concreto, de la misión de las Fuerzas Militares y de Policía frente a la problemática social del país.

       La visión estratégica de Ruiz Novoa propendía por la pacificación del país por medio del Plan Lazo, refrendado con la baja en combate de legendarios bandoleros, que, financiados e instigados por los dirigentes nacionales y locales de los partidos Liberal, Conservador y Comunista, asolaban a Colombia, escudados en la clandestinidad y pintorescos remoquetes, tales como Chispas, Desquite, Sangrenegra, Tarzán, Veneno, Resplandor, Alma negra, Mariachi, Tirofijo, Puente Roto, Zarpazo, el Zarco, etc.

       Lo atrayente para todos los sectores generadores de opinión en el país acerca del Plan Lazo, fue la combinación de acciones de inteligencia militar de combate con operaciones de comandos especializados por medio de grupos de localización de bandoleros, simultáneas con ingentes dosis de acción cívico-militar y operaciones sicológicas, para consolidar las áreas afectadas por la “segunda violencia” (1958-1964). Al mismo tiempo, que se invitaba a los campesinos a no apoyar a los delincuentes, y se conminaba a los bandoleros a desmovilizarse.

      En una serie de convincentes presentaciones ante el Congreso de la República, el general Alberto Ruiz Novoa, defendió el Plan “Lazo”, como un amplio esquema cívico-militar, diseñado para involucrar a cada una de las Fuerzas Armadas en proyectos específicos, bajo el auspicio económico del Plan de Asistencia Militar, con apoyo de los créditos provenientes de asistencia para el desarrollo de los Estados Unidos.

       Esta fue una coyuntura crítica, mal conducida por el poder civil, en la que se echó la suerte y se perdió la oportunidad para combinar las nuevas medidas progresistas de las Fuerzas Militares y de Policía, las cuales incluían asistencia socioeconómica, con intensos programas puramente civiles, que hubiesen traído como resultado, no tan sólo la reducción de la delincuencia, sino soluciones felices de largo alcance, tanto para el soldado como para el campesino.

       Se puede acceder a la lectura de esta obra en formato físico en los portales Autoreseditores, Barnesandnoble y Lulu.

        Y en formato electrónico se puede acceder a ella en los portales Lulu, Nook, Kobo-Walmart, Smashwords, Apple, y Google Play Books.  

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