¿Otra vez Hotel Tequendama y coronavirus?

Publicado: 2019-11-17   Clicks: 61

      Bajo el título Connacionales repatriados dicen que no les hicieron pruebas de covid-19, la revista Semana publicó en su portal electrónico una nota, en la que hace referencia a unos colombianos que en medio de la pandemia por coronavirus, retornaron al país en un vuelo humanitario desde Estados Unidos, quienes inicialmente fueron rechazados en la localidad de Tenjo-Cundinamarca, pero que de manera arbitraria e irresponsable, fueron llevados a pasar la cuarentena en la base militar de Tolemaida, donde conviven más de 20.000 personas entre miembros del Ejército, sus familiares y civiles al servicio de la institución.

     Una vez instalados en Tolemaida para pasar al cuarentena, los servicios médicos comprobaron que mas de 20 de esos repatriados están infectados de coronavirus, y como gran solución, al parecer se les propone mediante otra alcaldada, que vayan a cumplir el aislamiento social en el Hotel Tequendama.

      De ser cierto lo que publica esta revista, enemiga acérrima y permanente de las Fuerzas Militares, vale la pena reflexionar en que:

     Si bien es cierto que el Ejército colombiano ha sido, es y será, una institución armada con ilimitada vocación de servicio y sacrificio en favor de los bienestar y la seguridad de los colombianos, también es cierto que una base militar o un cuartel, jamás fueron diseñados como sitio de concentración sanitario para atender una pandemia.

      Comenzando por la elemental y lógica razón de que los potenciales infectados, multiplican el virus entre quienes están sanos y deben estar en la mejor de las condiciones de salud para ayudar al gobierno nacional a paliar el problema. Absoluta irresponsabilidad y falta de seso tomar esa medida arbitraria y estúpida por no decir más.

       En segunda medida a pesar de que ya se hizo la observación crítica y a que de manera inmediata, el gobierno contestó que en el caso de que la pandemia superara la capacidad hospitalaria, se utilizaría el Hotel Tequendama, pero solamente para los miembros de las Fuerzas Militares y sus familiares incluidos los veteranos, vale aquí la pena resarcir hasta la saciedad que el Hotel Tequendama no es una instalación de propiedad del gobierno ni del Estado colombiano, sino una empresa comercial pagada con los aportes personales de los miembros de las reservas con derecho a asignación de retiro desde hace varias décadas, que coadyuva a financiar los pagos de las mesadas pensionales de los veteranos.

     Desde esa óptica, es irresponsable e ilógico, que de manera unilateral y por darle gusto a Petro y los demás comunistas que quieren desvertebrar por completo a las instituciones militares, el gobierno nacional se atribuya el derecho de decidir que el hotel Tequendama se convierta en un para-hospital público, con la nefasta consecuencia que cuando pase la pandemia, habrá muchas prevenciones lógicas para su uso, convirtiéndose en un lucro cesante, o que los comunistas sigan empecinados en que debe pasar a manos del ministerio de salud, para montar allí otro foco de corrupción con el nombre de hospital.

     Llama la atención, que en lugar de proteger a los soldados en actividad, el gobierno haga uso de las bases militares para fines que no son los previstos legal y administrativamente. Y que de repeso, en lugar de cumplir con lo que ordena la ley 4 de 1992 en torno a la nivelación salarial, por el contrario se afecte de medida arbitraria una de las fuentes del pago de las incompletas  mesadas pensionales de los veteranos de las Fuerzas Militares, convirtiendo el Hotel Tequendama en un sanatorio temporal, que podría ser permanente…

      Palo porque bogas y palo porque no bogas…

       Todo lo anterior refleja una vez más que por no tener una representación política, seria, leal, sólida y consistente, los militares y policías colombianos, no solo han puesto sangre, sudor y lágrimas en defensa de la institucionalidad, sino que quienes dirigen esa institucionalidad desde las altas esferas del poder civil, siempre manipulan y utilizan las instituciones armadas, para satisfacer sus egos y proyectar sus carreras políticas, en lugar de buscar soluciones alternas.

      Coda 1: Sería que si el hotel Tequendama fuera un patrimonio del sindicato del magisterio, o de la rama judicial, o de cualquier otro gremio, el gobierno nacional podría tomar este tipo de medidas arbitrarias e irresponsables, sin recibir una virulenta reacción de los afectados?

      Coda 2: Hay quienes aducen que el Hotel Tequendama está arrendado a un tercero, y que en consecuencia podría ser contratado para ese fín. Basta con contestarle que las claúsulas de los contratos son para respetarlas, y que si usted arrienda un apartamento para vivienda, los inquilinos no pueden instalar allí una discoteca, un taller de mecánica, una panadería o destinarlo para otro  fin… Elemental lógica de sentido común.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Autor de 38 libros sobre geopolítica,estrategia y defensa nacional

www.luisvillamarin.com

 

 

 

 

 

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