Desafiante anuncio contra Estados Unidos: Irán comenzará a enriquecer uranio a un nivel más alto.

Publicado: 2019-06-14   Clicks: 323

     Geopolítica internacional

       El hasta ahora moderado presidente iraní Hassan Rouhani, anunció esta semana durante una reunión de su gabinete ministerial, que en los próximos días, su país acelerará el enriquecimiento de uranio por medio del reactor nuclear Arak "en cualquier cantidad que queramos, y cualquier cantidad que se requiera", dentro de las instalaciones nucleares, que se suponía fueron desactivadas, tras el pacto de suspensión de la carrera armamentista nuclear de Teherán, promovido y logrado en 2015, por Barack Obama y el secretario de Estado John Kerry, con apoyo total de la Unión Europea.

      "Nuestro consejo para Europa y los Estados Unidos es volver a la lógica y a la mesa de negociaciones", dijo Rouhani y agregó: “regresen a la comprensión, al respeto de la ley y las resoluciones del Consejo de Seguridad de los Estados Unidos. Bajo esas condiciones, todos nosotros podemos acatar el acuerdo nuclear ".

     Al afirmar que Irán "dará el siguiente paso" el venidero domingo 8 de julio, y comenzará a enriquecer uranio más allá de los niveles especificados en su acuerdo de 2015 con Estados Unidos y otras potencias, Rouhani demostró la fragilidad del acuerdo, la existencia de una mano oculta de rusos, chinos y norcoreanos desafiando los intereses geopolíticos de la Casa Blanca en el Golfo Pérsico, y desde luego poniendo en vilo la estabilidad y la paz en el planeta.

        El agresivo anuncio de Rouhani, es solo, el más reciente suceso de una creciente confrontación iraní con Estados Unidos, como primera consecuencia de la decisión del presidente Trump de retirar a su país del pacto nuclear de 2015 y la imposición de fuertes sanciones económicas contra Irán, en respuesta a las actitudes hostiles de la teocracia chiita, contra la política exterior de la Casa Blanca y los intereses regionales de la monarquía saudita, aliada histórica de Estados Unidos.

       El 1 de julio de 2019, Teherán aumentó la reserva de uranio enriquecido de bajo grado por encima del límite estipulado en el acuerdo, desafiante medida, que aunada al anuncio de enriquecer uranio con mayor nivel de pureza, acercaría mucho más a Irán, a la temida e indeseada capacidad de producir armas nucleares, pues esto afecta por partida triple a Estados Unidos, Israel, y a las monarquías sunitas aliadas de Arabia Saudita, con extensas ramificaciones de amenazas impredecibles contra Europa Occidental.

      Desde cuando la teocracia iraní de los ayatolás, inició el proyecto nuclear, Irán ha sostenido  que su programa nuclear tiene fines pacíficos y que el uranio más enriquecido, estaría destinado a alimentar un reactor que produciría isótopos médicos. Por obvias razones esta argumentación nunca ha sido creíble en el mundo occidental. Por ende, para evitar que Irán acceda a la tecnología para construir una bomba nuclear, Estados Unidos, la Unión Europea y otras potencias acordaron en 2015 levantar las sanciones económicas que más afectaban a Teherán, a cambio de que se acogiera a limitaciones creíbles, medibles y verificables en su actividad nuclear.

      Pero la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca cambió el rumbo de los acontecimientos. En 2018, Estados Unidos se retiró de ese acuerdo, exigiendo que Irán acepte límites más estrictos en sus actividades militares convencionales y nucleares.

      Ante la obvia reacción iraní apadrinada por Rusia y China, en mayo de 2019, Estados Unidos incrementó la campaña de "máxima presión" contra Teherán, enfocada en bloquear las ventas de petróleo iraní en cualquier parte del mundo, con la consecuente reducción de sus exportaciones de crudo al 12% de lo que venía vendiendo desde 2015, como lo demuestran las estadísticas.

       De 2.5 millones de barriles de petróleo por día, Irán cuya economía gravita alrededor de las ventas de crudo, pasó a exportar 300.000 barriles diarios.  Como obvia respuesta mediática, los funcionarios oficiales del gobierno iraní han calificado estas restricciones como "guerra económica" del imperialismo estadounidense.

      Dicha situación ha estimulado el contrabando y las ventas clandestinas de petróleo iraní, por medio de tanqueros que ingresan desocupados al Estrecho de Ormuz, por arte de magia desaparecen de los controles internacionales en la conflictiva zona, y luego reaparecen cargados de crudo en altamar, con rumbo a los mercados internacionales. La repetición de la repetidera en el convulso Medio Oriente, respecto a los países que ya han sufrido esas sanciones como Irak y Siria, pues siempre habrá quien compre ese crudo, a menor precio que el acordado por la OPEP.

      Asimismo, en la medida que se intensifiquen los controles a las sanciones, Irán y sus socios buscarán o idearán otras formas de eludirlas y de sindicar a los “infieles cruzados” de odiar a los pueblos musulmanes chiitas y de favorecer los intereses de los odiados sionistas y los apóstatas sunitas.

      Por su parte, Gran Bretaña, China, Francia, Alemania y Rusia, los otros firmantes del acuerdo nuclear de 2015, han continuado apoyando la idea que no se rompa ese pacto, e instaron a Irán a hacer lo mismo. Pero con la solidaridad de la doble moral rusa, Teherán ha amenazado con dejar de cumplir con el acuerdo, a menos que las naciones europeas, tomen medidas para aliviar el dolor económico propiciado por Estados Unidos al “pueblo iraní”. Tema de nunca acabar.

     Visto desde una perspectiva geopolítica, la desaparición del pacto, que es algo prácticamente real en este momento, reavivaría las dudas razonables, para establecer con claridad si Irán podría está desarrollando un arma nuclear y, de ser así, si Estados Unidos, Israel o las monarquías sunitas, podrían emprender acciones militares para evitarlo.

      El entorno geoestratégico es muy complejo. Las tensiones entre Washington y Teherán crecen de manera geométrica. Estados Unidos pudo y tiene la capacidad para lanzar un ataque aéreo con misiles de alta precisión y capacidad destructiva contra algunas instalaciones militares de Irán, en represalia por el derribo de un avión no tripulado de vigilancia estadounidense. A esto se suma que Washington y otros aliados han acusado a Irán de emplear minas en el mar, para afectar seis tanqueros que transportaban petróleo, en el Golfo Pérsico, pero Irán ha negado que su gobierno haya participado en esas acciones. La tensión es permanente y creciente.

      Entre tanto, en el distanciamiento más significativo con el gobierno de Trump, la Unión Europea, intenta ofrecer a los iraníes una especie de salvavidas económico para persuadirlos a seguir respetando los términos del acuerdo de 2015.

      Pero el mecanismo de comercio alternativo propuesto para ayudar a Irán a pasar por alto las nuevas sanciones estadounidenses ha fracasado, entre otras razones, con la presión política de Rouhani quien fijó como plazo de la primera semana de julio de 2019, para que los europeos cumplan sus promesas de ayuda, con la circunstancia agravante que al estilo desafiante ruso, Irán dio su primer pequeño paso más allá del acuerdo de 2015 al superar el límite en su arsenal de uranio poco enriquecido

En respuesta, por los canales diplomáticos de la Unión Europea, Gran Bretaña, Francia y Alemania publicaron una declaración conjunta el martes 2 de julio, en la que advirtieron que estaban "extremadamente preocupados" y que "nuestro compromiso con el acuerdo nuclear depende del pleno cumplimiento de Irán". "Estamos considerando con urgencia los próximos pasos".

     Por su parte, prepotentes y desafiantes, los iraníes han dicho que están tratando de preservar el acuerdo nuclear, pero expresan impaciencia ante las solicitudes europeas, para que Teherán cumpla con el acuerdo de 2015, conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto, o JCPOA, mucho después de que la administración de Trump, lo dejó como letra muerta.

     La situación es complicada y tiende a empeorar con el paso de los días, acorde con la utilización mediática del poder militar y económico que pretende dar Donald Trump para conseguir la reelección a finales de 2020, al tiempo que de manera consistente y creciente Rusia y China aumentan la presencia geopolítica en el Golfo Pérsico, caldeando más los ánimos de sunitas y chiitas, induciendo a las luchas sectarias y promoviendo una desaforada carrera armamentista, que podría inducir a Arabia Saudita a desarrollar su propio proyecto atómico, si es que ya no está en proceso.

     Si Rusia y China no detienen su accionar insidioso para quitar del camino la tradicional presencia e incidencia geopolítica estadounidense en el convulso Medio Oriente, y por el contrario siguen apagando el fuego con gasolina, un paso en falso de cualquiera de los actores geopolíticos mundiales y regionales, podría desencadenar un imprevisible conflicto bélico de enormes proporciones.

      Una vez más, urgen la diplomacia y las soluciones inteligentes, para evitar que el reverbero se incendie sin pronto punto de apagado o retorno. Por mucho menos comenzaron dos grandes guerras mundiales.

     Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

     Especialista en defensa nacional, estrategia y geopolítica, autor de 35 libros sobre estos temas.

     www.luisvillamarin.com

 

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