Violencia talibán contra la protesta interna, intereses geopolíticos y retos de gran calado

Publicado: 2021-09-09   Clicks: 59

       En contraste con las promesas públicas ante medios de comunicación internacionales, los talibán continuaron reprimiendo brutalmente las manifestaciones contra su aún no consolidado gobierno, el cual ya enfrenta una crisis humanitaria en crecimiento, además de tensiones armadas en la frontera terrestre entre Afganistán y Pakistán.

      18 años de la Guerra contra el TerrorUn día después de que los talibán anunciaron la legitimación de un gabinete interino para gobernar a la nación a la que durante dos décadas trataron de conquistar, los vertiginosos desafíos que acompañan a la victoria cobran fuerza:

      Estallaron tensiones con el vecino Pakistán. La ya prolongada crisis humanitaria de Afganistán se profundizó. Y la violenta represión de los militantes talibán contra la protesta de quienes no los aceptan, amenaza con erosionar aún más la confianza del pueblo afgano frente a las promesas de los islamistas ahora en el poder.

      Los periodistas extranjeros han documentado que además de la violenta represión de las protestas en todo el país, los talibán han detenido a decenas de manifestantes y los han sometido a abusos en cárceles abarrotadas. Tal represión siguió a un anuncio talibán proferido el martes 7 de septiembre de 2021, de que no se permitirían las protestas sin la aprobación del gobierno.

      Varios periodistas afganos fueron arrestados y golpeados en los centros de detención, porque cubrían una protesta el 8 de septiembre, frente a una comisaría de policía en Kabul.

      Enfrentados al marcado aislamiento internacional, los talibán también deben lidiar con las tensiones de larga data en la frontera afgano-pakistaní, donde en los últimos días, el ejército pakistaní ha continuado bombardeando supuestos refugios de reductos del talibán. Durante finales de agosto y comienzos de septiembre del presente año, los ataques esporádicos con disparos de morteros de infantería en las montañas de la provincia de Kunar en el noreste de Afganistán, dejaron cuatro personas heridas, incluido un niño.

     Geopolítica del Terrorismo IslámicoEn contraste, por complicadas que sean las tensiones fronterizas, es claro que a lo largo de los años, Pakistán ha apoyado a los talibán en Afganistán y ha acusado a los gobiernos afganos de Kharzai y Ghani, de dar refugio a una rama paquistaní de los talibán, grupo al que los actuales gobernantes en Kabul, consideran una amenaza directa, contra el grupo mayoritario talibán que ahora está en el poder.

      Durante la sangrienta guerra de dos décadas, el talibán aprovechó la desconfianza de los gobiernos afganos anteriores por parte del pueblo afgano, para incentivar el descontento y reclutar militantes, por lo tanto se supone, que sus líderes conocen bien el tipo de problemas no resueltos, que ahora pueden desencadenar rebeliones.

     Por su parte y desde su óptica personal, Ashraf Ghani, el presidente afgano que renunció abruptamente a mediados de agosto de 2021, todavía intenta salvar su destrozada reputación, por medio de un comunicado de prensa, publicado el 8 de septiembre, en el que niega que él robó varios millones de dólares del erario afgano, antes de huir de Kabul en las horas previas a la caída de la capital.

       En el referido texto, Ghani ofreció una disculpa, al tiempo que reiteró que su destino es el mismo de quienes gobernaron antes de su mandato. “Con profundo pesar reconozco que mi propio capítulo terminó en una tragedia similar a la de mis predecesores, sin garantizar la estabilidad y la prosperidad”.

      Entretanto, el anuncio talibán del nuevo gabinete despertó las alarmas en Occidente, donde se evidencia que podrían resultar vacías las promesas anteriores de los talibán, acerca de la inclusión. Prueba de ello es que el nuevo equipo gubernamental no incluye mujeres, pues se basó en gran parte en ex líderes del régimen represivo talibán de la década de 1990.

      Desde Alemania, el secretario de Estado de Estados Unidos Antony J. Blinken, dijo que el nuevo gobierno talibán “no pasa la prueba de la inclusión” y que incluye a “personas que tienen antecedentes muy desafiantes” y agregó que cualquier apoyo estadounidense para un gobierno final "tendrá que ganarse".

      No obstante, el anuncio del gabinete talibán recibió aprobación por parte de Wang Wenbin, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, quien dijo a los periodistas en una sesión informativa, que su país dio la bienvenida al nuevo liderazgo, pues "esto ha puesto fin a las más de tres semanas de anarquía y es un paso necesario para la restauración del orden interno y la reconstrucción de posguerra en Afganistán".

      Luego adujo que China insta al establecimiento de un gobierno "abierto e inclusivo", pero que respeta la soberanía, la independencia y la integridad territorial de Afganistán.

     Sin tener en cuenta por ahora a donde puede llegar el espaldarazo chino, lo cierto es que dentro del país, los nuevos gobernantes de facto, enfrentan una serie de crisis inmediatas, incluidos los esfuerzos de quienes se oponen a su gobierno mediante protestas, al que los talibán han respondido con violencia, inclusive en aquellas manifestaciones que han sido relativamente pequeñas y dirigidas por mujeres.

      Para aumentar la tensión ciudadana, Zabihullah Mujahid, viceministro interino de Información y Cultura, dijo en una conferencia de prensa que todas las protestas ciudadanas, deben ser aprobadas por adelantado por el Ministerio de Justicia talibán. Y agregó que “Las manifestaciones actuales son espontáneas, en las que algunas personas están creando disturbios, por lo tanto, los periodistas no deben cubrir las protestas porque son "ilegales".

      Como era de esperarse el nuevo gobierno de facto, está luchando contra una crisis humanitaria cada vez más profunda. Ante esa realidad, Peter Maurer, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, viajó a Afganistán para reunirse con los líderes talibán y visitar las instalaciones de la organización humanitaria.

      A su regreso a Suiza, Peter Maurer afirmó que aunque hay signos de paulatino regreso a la normalidad económica diaria en las principales ciudades afganas, con las tiendas abiertas y la población realizando sus rutinas diarias, la angustia es evidente en todas partes.

      Las necesidades de algunas personas son limitadas y requieren soluciones urgentes. Están buscando a familiares desaparecidos o necesitan atención médica prioritaria, pero no la tienen. Muchos de ellos temen por el futuro. Maurer terminó su declaración, asegurando que los problemas de Afganistán son tan profundos, han sido tan duraderos y son tan graves, que es responsabilidad colectiva de toda la comunidad internacional ofrecer asistencia, para solucionarlos.

      Desde otra perspectiva, la evolución de los acontecimientos indica que es probable que la mayor parte de la asistencia internacional esté vinculada a la capacidad y el compromiso probado de los talibán, para cumplir la reiterada promesa de no ofrecer refugio seguro para terroristas internacionales, lo cual puede complicarse por las fugas de la cárcel que acompañaron la rápida conquista del país.

     Cuando los talibán se dirigieron hacia la capital afgana en agosto de 2021, los reclusos de una prisión que funcionaba en el aeropuerto de Bagram, ubicado a 50 kilómetros al norte de Kabul, escaparon del centro de detención con la ayuda de simpatizantes que aprovecharon el caos. De repeso, la Cruz Roja no ha podido determinar cuantos presos hay hoy en Afganistán, ni mucho menos cuantos había antes de la toma del poder, o cual es la situación de los que ya salieron de las cárceles.

      En tan complejo escenario geopolítico, preludio de una inevitable guerra civil y el consecuente recrudecimiento del terrorismo islámico orquestado desde Afganistán, pierden Estados Unidos, la Otán y los afganos en general, pero ganan ventajas geoestratégicas Pakistán, Qatar, Arabia Saudita y China como Estados, además de los traficantes de armas, opio y seres humanos, como organizaciones criminales

     Esa es la desgracia de un pueblo indómito colmado de escisiones regionales, caudillismos medievales, corrupción y violencia islamista. Con el gran riesgo que millones de afganos se esparzan por el planeta, llevando consigo a terroristas que saldrán decididos a universalizar su doctrina religiosa extremista de sangre y terror, así como a exigir respeto su cultura religiosa medieval.

     Y lo que es peor, los grandes retos descritos en párrafos anteriores, no se solucionan con la violencia, ni con la imposición obsesiva de la Sharia, ni convirtiéndose en epicentro del yihadismo, ni alineándose con China en contra de Occidente, pues el ambiente está caldeado y la venidera guerra civil podría estar en las goteras de Kabul, las principales ciudades y los feudos de los medievales señores de la guerra, por siempre amos de las provincias.

    Teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

    Autor de39 libros sobre geopolítica, defensa nacional y estrategia

    www.luisvillamarin.com

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