Otro pulso geopolítico de la guerra en Ucrania: Alta tecnología estadounidense imprescindible para Rusia: ¿Vulnerabilidad mutua?

Publicado: 2022-06-03   Clicks: 116

   Tecnología estadounidense en ambos bandos de la guerra en Ucrania

  Geopolítica de Rusia

       1. Generalidades del problema

        Si se parte del precepto de Karl Von Clausewitz, que la guerra es la continuación de la política por otros medios”, es obvio deducir que la guerra es el máximo reto de capacidad y liderazgo para los hacedores de la política, porque al decir de Sun Tzu: “La guerra es la máxima acción ara la supervivencia del Estado”… Por ende entre mayor sea la cobertura de los medios tecnológicos en la normal interacción humana, mayor será su incidencia en la política y en la guerra.

        Con base en estas realidades, salta a la vista que aunque durante dos décadas, Rusia ha almacenado equipos militares y tecnológicos de origen estadounidense, las restricciones globales para enviar tecnología avanzada a Rusia, impuestas por el gobierno Biden a sus socios comerciales,  son medidas coactivas que están obstaculizando la capacidad militar rusa, y agregan nuevos insumos a los estudiosos de la geopolítica, la guerra, las relaciones internacionales y la historia,

       Un caso concreto ocurrido recientemente en Ucrania ayuda a ilustrar esta realidad: A medida que aumenta el tiempo de la invasión rusa, se ha vuelto más común ver a investigadores de la OTAN dotados con lupas, destornilladores, pistolas de soldar, manuales técnicos, etc., empeñados en rastrear los contenidos internos de armas, municiones y equipos rusos despojados a los invasores.

        En una de esas tareas, los investigadores de la OTAN desmantelaron cada pieza de hardware ruso avanzado que pudieron tener en sus manos, verbigracia pequeños telémetros láser y secciones de guía de misiles de crucero. Al final de las pesquisas y análisis técnico-científico, los investigadores, descubrieron que estos equipos incluyen piezas fabricadas por empresas con sede en Estados Unidos y la Unión Europea, tales como microchips, placas de circuitos, motores, antenas y otros aditamentos.

         Todo parece indicar que los sistemas avanzados de armas y comunicaciones rusos han sido construido con base en el funcionamiento tecnológico que proporcionan los chips occidentales, de los cuales la industria militar rusa ha recibido “suministro incesante” durante lo que va transcurrido del siglo XXI.

        2. Perfiles del reto mutuo Rusia-Estados Unidos en el ámbito tecnológico militar

        Militares y científicos estadounidenses son orgullosos de la capacidad de su país para suministrar tecnología y municiones a muchos países en el orbe. Pero desde finales de febrero cuando Rusia invadió Ucrania , el gobierno de Estados Unidos se ha enfrentado la desafortunada realidad que las armas, municiones y equipos que las fuerzas rusas utilizan para destruir a Ucrania, a menudo están impulsadas por chips elaborados por la innovación estadounidense.

         Sin embargo, aunque las tecnologías estadounidense y europea coadyuvan en la barbarie rusa contra Ucrania, paradójicamente tal situación ha dado a Estados Unidos y sus aliados, una importante fuente de influencia contra la intención geopolítica de Rusia, al obstaculizar la capacidad del Kremlin para producir nuevas armas, destinadas a reemplazar las que han sido destruidas en la guerra, o dotar nuevas unidades en caso de que las circunstancias los fuercen a convocar una movilización nacional con fines bélicos.

         El 02 de junio de 2022, la administración Biden anunció nuevas sanciones y restricciones contra Rusia y Bielorrusia, al agregar a 71 organizaciones a una lista negra, que les impide comprar tecnología avanzada en Estados Unidos o por medio de terceros países. Simultáneamente, el Departamento del Tesoro, también anunció sanciones contra una empresa de yates que atiende a los multimillonarios rusos.

       Desde su óptica, la administración de Biden ha calificado como un éxito tales medidas. No obstante, algunos analistas políticos y militares, sugieren la cautela a la hora de exteriorizar conclusiones tempranas, con el argumento, que las medidas tardarán en tener efecto completo,

        Lo que por ahora resulta evidente es que desde febrero de 2022, cuando los aliados occidentales anunciaron amplias restricciones a las exportaciones de semiconductores, computadoras, láseres, equipos de telecomunicaciones y otros bienes , Rusia ha experimentado múltiples dificultades para conseguir microchips destinados a reponer su suministro de municiones guiadas de precisión.

        Prueba de ello es que cuando se preguntó a  Gina Raimondo secretaria de Comercio del gabinete Biden, si la escasez de chips estaba paralizando al ejército ruso, su respuesta fue un rotundo “sí", porque según las estadísticas que maneja su oficina, las exportaciones a Rusia en las categorías en las que Estados Unidos ejerce controles de exportación, incluidos los semiconductores, se redujeron en más del 90 por ciento desde el 24 de febrero de 2022, algo que según sus palabras es paralizante para el potencial bélico ruso.

       Por extensión, tales restricciones detienen las exportaciones tecnológicas directas de Estados Unidos y docenas de países socios a Rusia. Pero también van más allá de las sanciones tradicionales en tiempos de guerra emitidas por la Casa Blanca, al imponer limitaciones a algunos productos de alta tecnología que se fabrican en cualquier parte del mundo utilizando maquinaria, software o planos estadounidenses.

       Lo anterior significa que los países que no están con Estados Unidos y Europa, en la coalición de sanciones contra el Kremlin, también deben seguir las reglas, o enfrentar potencialmente sus propias sanciones.

La evaluación estadística es incierta debido a que Rusia ha dejado de publicar datos comerciales mensuales desde cuando comenzó la invasión, pero en lo establecido hasta ahora, los datos aduaneros de sus principales socios comerciales,  demuestran que los envíos de piezas y componentes esenciales se han reducido drásticamente.

Hay datos disponibles según los cuales, dichas importaciones disminuyeron para Rusia, en un 51 por ciento en abril, en comparación con el promedio de septiembre de 2021 a febrero de 2022.

       3. Nuevas incidencias de la tecnología en la presión política para la guerra

       Todo parece indicar que las restricciones tecnológicas a Rusia, han hecho innecesarios los bombardeos de la vieja escuela en fábricas de tanques y astilleros de guerras pasadas, porque el a pesar de la obsecuencia de Putin, el Ejército ruso depende del equipo importado.

       Así las cosas, aunque Rusia es uno de los mayores exportadores de armas del mundo, especialmente a India, su industria militar depende mucho de insumos importados. Durante 2018, las fábricas militares rusas satisficieron solo la mitad de equipos y servicios relacionados con el Ejército que acorde con los planes de desarrollo necesitaba el país, tales como equipos de transporte, computadores, equipos ópticos, maquinaria y metalurgia con fines militares, según datos oficiales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

       El resto de los equipos militares y servicios utilizados por Rusia fueron importados, y aproximadamente un tercio de los mismos,  provino de Estados Unidos, Europa, Japón, Taiwán, Australia y otros gobiernos socios que luego quedaron bloqueados cuando se impusieron sanciones conjuntas a Moscú.

        Altos funcionarios oficiales estadounidenses dicen que junto con la variedad de sanciones que prohíben o desalientan las relaciones comerciales con Rusia, los controles de exportación han sido muy efectivos.

       Aseguran por ejemplo, que las fábricas de tanques rusas han despedido a muchos trabajadores y luchan para solucionar el problema de la escasez de piezas, a lo que se agregan informes de inteligencia, que el ejército ruso se esfuerza por encontrar piezas para satélites, aviónica y gafas de visión nocturna.

       Asimismo aseguran que las restricciones tecnológicas también han perjudicado a otras industrias rusas. Entonces, los equipos para la industria del petróleo y el gas se han degradado, se ha detenido el mantenimiento de tractores y equipos pesados ​​fabricados por Caterpillar y John Deere, y hasta el 70% de los aviones comerciales operados por aerolíneas rusas, que ya no reciben repuestos y mantenimiento de Airbus y Boeing, están en tierra, lo cual constituye enormes lucros cesantes para la economía rusa, urgida de producción.

       En contraste, ni está probado ni ha habido evidencia suficiente para corroborar los ambiciosos contenidos de los informes de problemas en el sector de defensa de Rusia. Es demasiado temprano en la guerra, para puntualizar que hay problemas significativos en la cadena de suministro en la industria militar del Kremlin.

       Eso sí, es probable que la falta de tecnologías críticas y mantenimiento comience a sentirse ampliamente en la industria rusa a finales de 2022, ya que las empresas se quedarían sin piezas y suministros o sus equipos necesitan mantenimiento.

       Ella y otros analistas dijeron que incluso la producción de bienes diarios como el papel de impresora se vería afectada; Las empresas rusas habían comprado el tinte para blanquear el papel a las empresas occidentales. La duda es determinar si las empresas rusas pueden encontrar sustitutos para resolver estos problemas?

       4. ¿Cuál ha sido el curso de acción ruso?

       Los actuales funcionarios diplomáticos y de seguridad estadounidenses argumentan que el gobierno de Putin y las empresas rusas han buscado mecanismos para eludir los controles, pero al parecer no han tenido éxito. Por lo tanto, el gobierno de Biden ha amenazado con penalizar a cualquier empresa que ayude a Rusia a evadir las sanciones a Rusia, impidiéndole el acceso a la tecnología estadounidense.

       En el intento por romper la presión, el Ejército de Rusia ha utilizado métodos creativos para eludir las restricciones anteriores a las importaciones de tecnología, como la compra de productos extranjeros a través de empresas fachada, terceros países o distribuidores civiles, y podría recurrir a los mismos métodos para eludir las sanciones.

       Prueba de ello es que si ha habido esfuerzos de algunos actores para disfrazar la presencia de tecnología occidental en los equipos rusos. Durante su viaje a Kiev,  dos investigadores estadounidenses desatornillaron tres carcasas que contenían radios encriptados marca Azart, utilizados por las fuerzas rusas para evitar espionaje ucraniano.

       Los sabuesos descubrieron que dos de los tres radios incautados, contenían microchips con partes de sus marcas de fabricación cuidadosamente borradas, con el claro propósito de ocultar su origen.

      Y en el tercer radio había un chip idéntico que los censores rusos habían deslizado, lo que demostraba que había sido fabricado por una empresa con sede en los Estados Unidos, lo cual supondría una violación a las órdenes ejecutivas de la Casa Blanca y una forma de traición a la patria por suministrar tecnología sensible aun adversario geopolítiico, que en la práctica actúa como enemigo de Estados Unidos en Ucrania.

      Por ahora, no está claro quién había alterado las marcas o cuándo se enviaron los chips a Rusia, aunque es claro el intento de enmascarar su origen fue intencional, pues desde 2014, después de la invasión rusa de Crimea, Estados Unidos impuso restricciones en gran parte unilaterales al envío de artículos rusos de alta tecnología que podrían ayudar a sus capacidades militares rusas incluidos los chips hallados en el tercer radio en mención. Pero tampoco se puede dejar de lado, que Rusia tiene una reserva grande de tecnología occidental.

      Al mismo tiempo, los dos investigadores estadounidenses revisaron los restos de tres drones de vigilancia rusos, dos de ellos llamados Orlan y Tachyon y un modelo previamente desconocido que los funcionarios ucranianos llamaron Kartograf.

      Dentro del dron Orlan, encontraron seis partes separadas de empresas con sede en los Estados Unidos, y una de empresas con sede en Suiza y Japón. En los otros dos drones, extrajeron partes de corporaciones en los Estados Unidos, así como en China, Alemania, los Países Bajos, Corea del Sur, Suecia y Taiwán.

      Las primeras averiguaciones apuntarían a demostrar que quienes fabrican los chips no se detienen en el uso final de los mismos, sino en lo lucrativo del negocio y el funcionamiento proactivo de sus empresas generando empleo. Otra pata que le nace al cojo frente a las realidades y mitos geopolíticos de la guerra que se derivó de la invasión rusa a Ucrania.

      Por ende, se podría inferir en primera instancia, que la poderosa ventaja tecnológica estadounidense estaría favoreciendo parcialmente a Rusia, pero a la larga podría ser una vulnerabilidad mutua. La guerra que todo lo transforma, nunca deja de traer nuevas sorpresas a la humanidad.

     Teniente coronel Luis Alberto Villamarin Pulido

      Autor de 40 libros de geopolítica, estrategia y defensa nacional

     www.luisvillamarin.com

 

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