19 años después de los ataques terroristas de Al Qaeda en Estados Unidos

Publicado: 2020-07-20   Clicks: 141

      Geopolítica de Estados Unidos

      Martes de HorrorEl 11 de septiembre de 2001, 19 integrantes de la red yihadista de Al Qaeda, dirigidos desde las montañas de Bora Bora en Afganistán, cometieron el más audaz ataque terrorista de toda la historia universal contra los centros de poder político, económico y militar de Estados Unidos.

      A bordo de tres aeronaves comerciales llenas de pasajeros civiles, utilizadas como gigantescos misiles artesanales, los atacantes suicidas estrellaron dos de ellas contra el World Trade Center en New York, otra contra las instalaciones del Pentágono en Virginia, y la cuarta que iba directo contra la Casa Blanca en Washington, fue derribada en los cielos de Pensilvania, como consecuencia del forcejeo de los pasajeros con los secuestradores.

      De inmediato, el gobierno del presidente George W. Bush, declaró el estado de conmoción nacional y con base en sus facultades legales, dispuso que las Fuerzas Militares de su país lanzaran una contundente respuesta militar contra Osama Bin Laden y las estructuras yihadistas que lo seguían. El nombre de esta nueva empresa bélica estadounidense en el exterior de su país, se denominó la guerra contra el terror.

      Han transcurrido 19 años desde entonces, y a juzgar por los sucesos relacionados, la guerra contra el terror no ha obtenido, ni obtendrá a corto plazo los resultados esperados. Tres presidentes han rotado por la Casa Blanca, y una ley que se presumía era temporal se volvió permanente, sin que haya voluntad para terminarla en el congreso de Estados Unidos, ni la posibilidad de extirpar el cáncer yihadista, en los campos de batalla de los continentes afectados por el islamismo radical.

      Con base en la ley que autorizó la guerra contra el terror, la administración Bush (2000-2008) inició dos guerras casi simultáneas en Irak para deponer a Sadam Hussein y en Afganistán para derrocar el régimen talibán que cobijaba a Bin Laden y la red Al Qaeda. Para algunos analistas una aventura combinada innecesaria, para otros algo impostergable. Pero parecería ser, que ni unos ni otros tuvieron en cuenta, la dinámica geopolítica, cultural y procedimental de odios, alianzas y conveniencias del complejo entorno de musulmanes chiitas y sunitas.

      Directa o indirectamente, las incursiones armadas de la Otán y los socios de Estados Unidos en Afganistán e Irak “rebotaron avisperos”. Aunque yaEstado Islámico-ISIS murieron Bin Laden y Al Bagdadhi, Pakistán se convirtió en la sede social de los talibán, Al Qaeda y después de ISIS. Siria se fortaleció como el epicentro de los intereses geopolíticos, geoestratégicos y de seguridad mundial, por medio de una guerra civil atroz, en la que China y Rusia le ganaron una partida estratégica a Estados Unidos en el Medio Oriente, e Irán avanza en la inocultable intención de poderío nuclear.

      Qatar es la oveja negra de los sunitas. Arabia Saudita destruye a Yemen de la mano con los Emiratos Árabes y otros reinos del Golfo Pérsico, para contrarrestar la guerra fría chiita que encabezan los teócratas iraníes. Afganistán ha vivido una guerra civil crónica y hay más posibilidad de que retorne al islamismo radical de que pase a la democracia. Producto dela Primavera Árabe asociada con la guerra contra el terror, Libia se sumió en una guerra civil atroz, igual o peor a la de Siria. Egipto transitó de la dictadura nacionalista de más de dos décadas, a la dictadura islamista de los hermanos musulmanes, y luego a la actual dictadura militar.

      Nació Isis, se multiplicó por Europa, Asia y África, los yihadistas avanzan en el control geopolítico y geohumano del Sahel, hay redes extremistas en el Norte de África, en África Central en Asia meridional, el Lejano Oeste y Australia. Y como si fuera poco se asentaron en Canadá, Estados Unidos y las Antillas. Un escenario convulso nada claro, en el que el resto del llamado “mundo occidental” está en la mira.

      En otro escenario del mismo problema, Israel sigue en los deseos exterminadores de los radicales sunitas y chiitas. Rusia avanza ambiciosa del control militar coercitivo apoyando gobernantes bandoleriles afines a su estilo en los cuatro puntos cardinales, y China desató la avarienta carrera de control geocomerical  mediante la ruta de la seda, el collar de perlas y la compra de funcionarios corruptos en todo el planeta.

   18 años de la Guerra contra el Terror Entre tanto, Latinoamérica alejada como siempre de las realidades geopolíticas que han marcado el curso de la humanidad durante los últimos dos siglos desde Eurasia y Estados Unidos, sigue sumida en las pugnas internas y la miopía de sus dirigentes.

      Esa miopía será costosa a mediano y largo plazo, pues por lo pronto la guerra contra el terror, ni ha podido resolver el problema, ni vislumbra solución a mediano plazo, sino que al parecer dio alas a los yihadistas para seguir actuando de manera obsesiva y violenta.

      Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

      Autor de siete libros acerca del terrorismo islámico

     www.luisvillamarín.com

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