Impredecibles consecuencias de la muerte de Suleimani en Bagdad

Publicado: 2019-11-17   Clicks: 551

      Geopolítica internacional

      18 años de la Guerra contra el TerrorLa muerte de Sulemaini jefe de la Fuerza Qud en Irán, ha sido una audaz apuesta retaliatoria del presidente Trump, contra la agresión de milicias chiitas iraníes a la embajada estadounidense en Bagdad la semana pasada.

Con esa apuesta Trump pretende cambiar el tercio de la investigación que sigue el Congreso en su contra, y fortalecer su posicionamiento político personal para la reelección en noviembre del presente año. Pero deja al mundo entero ad portas de una peligrosa e indescifrable confrontación militar.

Aunque son impredecibles las consecuencias y reacciones de los afectados, que desde luego consideran un mártir al general Suleimani muerto hoy en el aeropuerto de Bagdad, la evolución de la dinámica de guerra y paz en la convulsa y volátil región, indicaba que era de esperarse una acción militar concreta de Estados Unidos.

Naturalmente, la teocracia venderá a su pueblo la idea que el ataque no fue contra el jefe de una fuerza militar demasiado importante para la supervivencia del régimen y la expansión geopolítica chiita, fuerza que ya había sido catalogada como terrorista por la Casa Blanca, y aprovecharan el hecho de que el muerto era un funcionario iraní de alto nivel, para resarcir que el atacado fue el pueblo iraní.

 Algo que de paso les servirá para enmascarar la dura realidad de la creciente desaceleración económica que padecen losiraníes, abrirá otro boquete a Rusia para entrometerse en la región, dará mas margen de maniobra a China con su plan estratégico y económico expansivo  del collar de perlas y la nueva ruta de la seda, y de paso pondrá en riesgo de ataques violentos a Arabia Saudita y los reinos sunitas del golfo.

      Además, pondrá en enorme riesgo la seguridad de los militares estadounidenses asentados en la región, y desde luego, acelerará la dantesca intensidad de la guerra en Yemen.

     Pero también pondrá en riesgo, la seguridad de Israel, principal aliado de Estados Unidos en la región, Estado al que en reiteradas ocasiones la teocracia chiita iraní, ha dicho que debe desaparecer del planeta.

     Al balancear los pesos y contrapesos, de cómo y cual pudiera ser la reacción de Irán, tampoco se puede descartar que si es cierta la versión de que las fuerzas militares iraníes poseen misiles de largo alcance, podrían atacar a Europa, o utilizar a Hizbolá asentado en Siria y El Líbano para atacar a Israel, o enviar células terrorista a actuar contra Estados Unidos y todos los países que han apoyado las sanciones económicas de la Casa Blanca contra el régimen de Teherán.

     Que el audaz ataque de fuerzas estadounidenses haya sido propinado a comienzos del año electoral, y en medio de posiciones vacilantes en la continuidad del señor Trump, indican que aunque la decisión no fue consultada con el Congreso como era de suponer, no se puede suponer que fue una orden dada a la ligera y cumplida a las carreras, sino que antes de hacerlo, como mínimo  se advirtió a la Unión Europea y a Israel.

     Se debieron haber balanceado, factores colaterales como la seguridad de Arabia Saudita y desde luego la casa Saud debió ser informada, para aprestar todos los medios de defensa preventiva. Igualmente se ha debido haber hecho un juego de guerra para evaluar en decisión de Estado Mayor del Pentágono si se atacaba o no.

     También se supone que se ha debido evaluar, como incidirá esta decisión en la conducta subsiguiente del gobierno iraquí, de confesión chiita y cercano aliado de Irán, pese a que Bagdad ha tenido importante apoyo de Estados Unidos en la guerra contra los yihadistas de Isis y Al Qaeda.

     Por las connotaciones del ajedrez geopolítico, que desde siempre ha caracterizado la región, acentuadas aún mas con la latente guerra fría entre Arabia Saudita e Irán, materializada en las guerras civiles de Yemen, Irak y Siria, es impredecible inferir a corto plazo, cual será la conducta venidera del avanzado arco chiita que ha construido Irán en El Líbano, Siria, Irak e Irán.

     Audaz pero demasiado riesgosa la apuesta de Trump para matar a Suleimani, pero tampoco se puede desconocer que azuzado por Rusia y en la sombra por China, el régimen iraní había sobrepasado los niveles de provocaciones, mediante el secuestro en el Estrecho de Ormuz de tanqueros de países aliados de Estados Unidos, el apoyo abierto a los rebeldes chiitas en Yemen, los ataques contra las baterías petroleras de Arabia Saudita, y el más reciente caso de la desafiante incursión de milicianos pro-iraníes a la sede de la embajada estadounidense en Bagdad.

     A luz de la lógica, tantas agresiones demandaban alguna respuesta, y para el efecto se escogió a un blanco demasiado importante para la teocracia iraní y de enorme pero incierto e impredecible impacto sicológico en las fuerzas militares iraníes, y dentro de la masa poblacional del aleccionado país.

      Desde luego, la imagen de Estados Unidos en el Medio Oriente y el Golfo Pérsico sufrirá más deterioro producto de la propaganda musulmana extremista, y en ese orden de ideas, es indescartable que milicias extremistas sunitas, pueden actuar contra embajadas y otros objetivos estadounidenses en África y Asia, con extensión a Europa y el propio territorio estadounidense.

      Para una cultura acostumbrada a las retaliaciones atávicas, sin importar si son chiitas o sunitas, la agresiva y sorpresiva operación militar de altísima tecnología que eliminó al jefe de las Fuerzas Qud Iraníes en Bagdad, se convierte en un referente para vengar el ataque del satán occidental contra el sagrado suelo islámico.

     En conclusión, este hecho no quedará en el olvido, ni la teocracia iraní se quedará con las manos cruzadas, con la circunstancia agravante que sea integral o limitada la reacción iraní, hoy se arrojó gasolina al fuego, que ya tenía mucho oxigeno y amenazaba con crecer. El punto álgido es como Washington negocia con Moscú, que no acelere la peligrosa dinámica de la reacción iraní, o como China atempera a Moscú.

     Para la geopolítica mundial, el 2020 nació demasiado agitado. Lo que está por venir demanda mucha sindéresis y tacto, porque por mucho menos comenzaron dos grandes guerras el siglo XX.

      Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

     www.luisvillamarín.com

       Autor de 36 libros geopolítica, estrategia y defensa nacional. El más reciente se titula 18 años de la guerra contra el terror. Luces y sombras de la guerra mas prolongada en la historia de Estados Unidos.

 

 

 

 

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