Colombia 200 años de vida republicana sin suficiente democracia participativa

Publicado: 2019-07-21   Clicks: 432

      Colombia lleva 200 años de vida republicana. A lo largo de dos siglos hemos confundido modelo de gobierno republicano del Estado con sistema democrático de la sociedad.

      El punto de partida es que nacimos como Estado de una revolución encabezada por élites ansiosas de empoderamiento autónomo en los campos político, social, económico y militar contra una monarquía absolutista, desconocedora y alejada de la realidad sociopolítica de sus súbditos.

      Tras el triunfo en la batalla de Boyacá las élites que habían conseguido la victoria de la revolución, se aferraron al sistema republicano de gobierno, pero por desconocimiento de la verdadera forma democrática, se enfrascaron en revivir la guerra interna ocurrida una década antes, entre centralistas y federalistas, porque las nuevas élites encabezadas por Santander hablaban de construir la república con leyes y normas para todo lo que fortaleciera su posición personal y de grupo.

       La iglesia católica que ya llevaba más de tres siglos de poderío no iba a renunciar a multiplicar la fe desde la posición dominante. Para ello sus jerarcas que antes eran nombrados por la corona española, se aliaron con las élites y acordaron controlar la educación, que según su óptica debería ser selectiva, para que unos ilustrados gobernaran a una masa, que también desde su óptica eran ignorantes destinados a ser regidos por unos elegidos.

       Naturalmente las élites autodenominadas progresistas con ambiciones federalistas no de Estado sino de mezquindades en pos de su propio feudo aparte, desataron las célebres guerras civiles del siglo XIX con una nueva constitución por cada guerra.

        Y cada nueva carta constitucional se enfocó en dar nuevas formas a la visión de república de cada bando en disputa, pero no a la construcción de democracia participativa.

        Esto originó que corrientes políticas nacidas en Europa llegaran de manera clandestina como décadas antes llegaron las ideas independentistas del siglo europeo de las luces.

       En todas esas guerras civiles las élites republicanas y no democráticas separaron por esa dinámica de ambiciones, a pobladores iletrados en bandos que se mataban en cada guerra, sin importar que muchos de sus jefes cambiaban de bando como cambiar de ropa.

       Esa cultura caudillista de fortalecer esquemas republicanos sin cultivar democracia participativa, pervive aun y es causa o razón de polarizaciones, violencia y escasa visión de la proyección geopolítica del país. Con la circunstancia agravante que corruptos populistas y comunistas por parejo se han apropiado de la falsa promesa de cambiar ese viejo modo de vivir en Colombia, razón por la cual Gustavo Petro consiguió millones de votos, Mockus y el cura Hoyos fueron alcaldes, Robledo es eterno senador, Alfonso López Michelsen pasó como el político más tránsfuga  del siglo XX, Gaitán exacerbó las masas y Galán que hablaba muy bonito pero no tenía ninguna estructura democrática societal detrás de su discurso, casi nos gobierna o desgobierna como lo hizo su sucesor César Gaviria.

         Hoy los hijos de Galán pelechan del Estado y viven a cuerpo de rey a costa del sistema republicano, en cuyos casos no hay democracia, pero por antonomasia se fortalecen argumentando esa democracia. Y así pasa con todos los delfines, que con el argumento de la incompleta democracia fortalecen sus posiciones personalistas dentro de un sistema republicano estructurado a su medida.

        Por su estructura orgánica la reserva activa de las fuerzas militares es la organización social más indicada y adecuada para construir una visión y una praxis de la forma adecuada de legislar y proyectar a largo plazo objetivos concretos, que elaborados de forma democrática proyecten los programas a largo plazo.

       De lo contrario a los colombianos se nos seguirá confundiendo que el necesario fortalecimiento de la república, es lo mismo que sociedad democrática, lo cual favorece el clientelismo, la corrupción, los amiguismos, la escasez de visión geopolítica, la centralización de poder, las desigualdades, el crimen organizado y la violencia.

        Nadie tiene la solución mágica a tantos problemas, pero si la posibilidad de comenzar a construir un movimiento político con la suficiente disciplina para comenzar el replanteamiento en los estrados legislativos

      Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

       Especialista en defensa nacional, estrategia y geopolítica

        www.luisvillamarin.com

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