Latente amenaza militar venezolana contra Colombia: proyecto geopolítico que requiere respuestas concretas

Publicado: 2018-09-26   Clicks: 1652

         Geopolítica de Colombia

     El reciente y desafiante movimiento de tropas venezolanas hacia la frontera con Colombia, para responder a las denuncias que ha promovido el gobierno Duque ante instancias internacionales, como consecuencia de la grave crisis humanitaria que padece Venezuela debido al desgobierno castro-chavista, no puede seguir siendo visto como una alharaca patriotera venezolana, ni como la muy cierta estratagema de sucesivos gobiernos de ese país para disimular sus crisis internas, sino como una realidad geopolítica derivada de fuerzas en pugna en los escenarios de la geopolítica regional y mundial.

     Antes del ascenso de Chávez al poder, otros corruptos gobiernos venezolanos utilizaron el poder financiero del petróleo para dotar a sus fuerzas militares con armas de combate regular disuasivas y amenazantes contra Colombia, pero su intención era más politiquera que real, sin que esto significara que el problema no era serio, pues históricamente desde la época de Paéz, los gobiernos venezolanos sin importar la línea ideológica en la que militen, han utilizado para su conveniencia el anti-colombianismo.

     El problema se complicó porque después de la ascensión de Chávez en 1999, el Plan Guaicapuro de hipótesis de guerra contra Colombia, dejó de ser un juego de guerra más y pasó a convertirse en un proyecto serio y fundamental para el socialismo del siglo XXI, para los intereses totalitarios y terroristas de la dictadura cubana contra el resto del continente, pero por extensión una baza de alto valor para los intereses geopolíticos y geoestratégicos de China, Rusia e Irán en el patio trasero de Estados Unidos.

     cover fallo salomónicoInfortunadamente, la cancillería colombiana manejada con pobreza geopolítica estructural desde el nacimiento de la república hasta nuestros días, no ha intuido nunca los alcances de las agresiones exteriores contra el país cuyas consecuencias son graves para la integridad territorial; materializadas en la pérdida de más de un millón de kilómetros cuadrados de territorio y más de 300.000 kilómetros cuadrados de mar territorial, además de la paupérrima acción estatal en las fronteras, la inexistencia de políticas de Estado en el Hinterland y la escasa coordinación con el Ministerio de Defensa para posicionar a Colombia como la potencia que debería y merece ser, por su privilegiada posición geográfica.

      Obviamente la ausencia de políticas integradas de Relaciones Exteriores y Defensa, es la consecuencia lógica de la falta de estadistas en los sucesivos gobiernos colombianos y la crónica miopía geopolítica de la dirigencia política del país, acerca de la proyección en el entorno regional y mundial, así como la ausencia de concepción prospectiva alrededor de lo que vislumbran quienes pueden afectar potencialmente a Colombia.

     Producto de esa ausencia de liderazgo estratégico en temas de defensa nacional y geopolítica, la dotación, entrenamiento y alistamiento de las Fuerzas Militares para garantizar la seguridad nacional ante una cada vez más real posibilidad de una agresión venezolana contra Colombia, ha sido maltratada por quienes ven a las tropas como un mal necesario, o por los comunistas que desean ver al país sumado al redil de la dictadura cubana, o por abundantes  estultos que opinan de lo que no saben y se autodenominan estrategas de seguridad o pacifistas, sin ver más allá de su alrededor inmediato ni comprender que el problema no es solamente fortalecer persé a las tropas colombianas, sino la necesidad de evitar una agresión en ciernes que afectaría enormemente el destino del país.

     Dadas las anteriores consideraciones, Colombia necesita actualizar en las academias militares la doctrina de defensa nacional y guerra regular, organizar verdaderas fuerzas de cobertura en las fronteras, dotar con equipos de tecnología estructurada para neutralizar la capacidad estratégica-operativa de las modernas armas en poder de las fuerzas venezolanas, activar el entrenamiento de fuerzas especiales terrestres para golpear objetivos de alto valor en la retaguardia estratégica adversaria; fortalecer la inteligencia estratégica, consolidar un servicio de movilización nacional ágil y dinámico, y al mismo tiempo desatar una campaña estratégica de orden diplomático integral en el entorno internacional, para advertir en todos los escenarios posibles del mundo, la gravedad de las potenciales y actuales agresiones venezolanas.

     No es guerrerismo persé. Es la respuesta mínima que debe dar Colombia frente a un proyecto estratégico militar venezolano, atado a un ambicioso proyecto geopolítico regional cubano, que por necesidad de subsistencia y afinidad de objetivos totalitarios coincide con los planes geopolíticos mundiales de enemigos declarados de Estados Unidos en Pekín, Moscú y Teherán.

     La otra realidad que se desprende de este escenario geopolítico del “nuevo orden mundial”, es que así caiga Maduro y Venezuela entre en una urgente recomposición social interna, ni China, ni Rusia ni Teherán dejarán de buscar espacios para afectar a Estados Unidos desde esta parte del continente. De remate, venideros dirigentes políticos venezolanos tampoco dejarán de utilizar el anti-colombianismo como una baza para disimular sus problemas internos. Y en ambos casos, hoy como ayer, Colombia es la añorada joya de la corona en el hemisferio para los apetitos de  comunistas y totalitarios.

     Igualmente, mientras haya grupos terroristas en Colombia, esté quien esté en el gobierno venezolano, como ha sido la constante desde la década de 1980, los cabecillas de estas agrupaciones delictivas colombianas encontrarán sectores gubernamentales que por diferentes razones los cobijan, con la circunstancia agravante que el narcotráfico ha sido y parece que seguirá siendo durante varios años más,  el carburante para la violencia multiforme en Colombia. Todo eso favorece egoístas intereses geopolíticos, de dirigentes venezolanos que nunca han visto la solución en la integración regional sino en las islas autócratas con sentimientos anti-colombianos.

      Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

     Presidente del Centro de Geopolítica Colombia

      www.luisvillamarin.com

      El coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es autor de 35 libros y más de 1600 artículos relacionados con temas de su especialidad. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas y son referentes bibliográficos para estudios de seguridad nacional, contraterrorismo y geopolítica en diversos centros de estudios políticos del mundo.

 

 

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