El problema no está sólamente en Guacho y Santrich. Está en el plan estratégico de las Farc

Publicado: 2018-04-17   Clicks: 666

      Análisis del conflicto colombiano

     Pacto Farc-SantosTan pronto se produjo la captura de alias Jesús Santrich señalado de enviar cocaína a Estados Unidos, las “disidencias” de las Farc encabezadas por Guacho asesinaron a un equipo periodístico del Diario El Comercio que estaba secuestrado en su poder. De inmediato expertos en lo divino y en lo humano especularon que la captura de Santrich era un montaje, un golpe contra la paz, que por el contrario eso favorece al gobierno Santos, porque muestra eficiencia, etc

      Mientras tanto, desde Quito se repitió el trillado argumento de que Colombia trasladó la guerra a Ecuador, que con plazos estúpidos al estilo politiquero de Martha Lucía Ramírez o Rafael Pardo cuando fueron ministros de defensa que por igual anunciaron que en 18 meses las guerrillas deberían entregarse o ellos las arrasarían, el desubicado presidente Lenín Moreno supone que con amenazantes plazos de 10 días tal Guacho se va a entregar, etc.

     Por enésima vez escribimos en esta columna de opinión, que cuando los servicios de inteligencia y seguridad de los Estados no saben interpretar, cuál es la capacidad de más probable adopción del enemigo, jamás entenderán ni su plan estratégico ni los pasos próximos a dar, ni mucho menos serán capaces de hace lo que planteó Sun Tzu hace 30 siglos: “Conocer la estrategia del adversario y formular una estrategia propia, para destruir la estrategia enemiga, no al enemigo”.

      Vamos por partes: Que Santrich haya seguido inmerso en el delito, no es la excepción es la regla: Es el cumplimiento por parte de este delincuente, de lo que le corresponde hacer como integrante de las Farc en cumplimiento de su plan estratégico. Lo pactado en Cuba con los “livianitos” delegados de Santos facilitó que las Farc sigan vinculadas al narcotráfico, fortalezcan sus estructuras políticas no incluidas en el acuerdo denominadas milicias bolivarianas, Partido Comunista Clandestino y Movimiento Bolivariano Clandestino; alrededor del control geohumano de los cultivadores y raspachines, la organización sociopolítica de las “zonas veredales transitorias” que en realidad fueron permanentes, la estructuración de las veteranas “organizaciones sociales” preexistentes en zonas de control absoluto de las Farc, y la habilidosa creación de la cooperativa Ecomún que por partida doble, permite lavar dinero del narcotráfico y la minería ilegal, así como carnetizar y organizar en apoyo de las Farc a los campesinos de esas regiones, con el visto bueno del gobierno nacional.

     En ese orden de ideas, las Farc necesitan dinero para financiar el proyecto de doble moral, similar al que hizo durante muchos años el Partido Comunista Colombiano, organismo superior de las Farc que participó en elecciones y debates políticos, entrenó políticamente a los cuadros de las Farc y “tiró” la línea estratégica de acción fariana, pero siempre negó cualquier nexo con los terroristas, que inclusive enviaban dinero proveniente del delito para los gastos de funcionamiento del Comité Central.

     Hoy los cabecillas de las Farc, no solo pretenden eludir cualquier responsabilidad penal por medio de la JEP de bolsillo y a la medida, sino seguir delinquiendo pero negarlo, con el argumento que los “disidentes” “no le apostaron a la paz”. Y lo peor es que hay “especialistas” en el conflicto, periodistas sabihondos y columnistas nacidos en otros países que escriben con dos manos izquierdas, que les ayudan al cuento en los medios de comunicación o en las redes. Otros son pagados  por el régimen para que hagan el mismo trabajo a “favor de la paz” de Santos.

     Por esa razón, las Farc aprovecharon la cumbre de las Américas para  bajar el protagonismo mediático que pensaba darse Santos mostrando el trofeo de la captura de Santrich como un logro de su pacto con Timochenco y de remate trayendo a Donald Trump a Bogotá, para legitimar su farsa, pues todo eso le permitiría proyectar su nuevo empleo, como el conferencista que cobra millones de dólares a partir de agosto de este año, por hablar de paz en el mundo.

      Pero no le cuadró ni lo uno ni lo otro. Trump no se dejó meter los  dedos en la boca ni ser utilizado para la publicidad pacifista de Santos. Y las Farc asesinaron a los tres periodistas para poner a Santos contra las cuerdas con el tema de la extradición de Santrich, advertir a Estados Unidos que la guerra sigue y que si cayó Santrich con coca, otros lo harán; además de imponer a Ecuador la realidad que las Farc existen allí, que el narcotráfico pulula en las fronteras y que la guerra va en serio.

     Desafortunadamente, como ya se anotó, ni en Quito ni en Bogotá, las altas instancias oficiales han entendido que el problema sigue latente, que el plan estratégico de las Farc está vivo, que el crimen de los tres periodistas fue una decisión de alto nivel de las Farc, que no existen tales disidencias, que el narcotráfico sigue siendo el combustible del conflicto, ni que lo pactado en La Habana no sirvió como un avance cuantitativo del Estado sino como un salto cualitativo del Plan Estratégico de las Farc.

      Por ende todo lo que sucede alrededor de la paz está interconectado: El Eln negocia en Quito al ritmo que acordó con las Farc. El Epl se asienta en zonas controladas por las Farc con el visto bueno de quienes negociaron la paz con Santos, las “disidencias” de las Farc viven en zonas históricas del grupo terrorista donde la población civil es favorable al proceso terrorista para la toma del poder y donde hay narcotráfico con énfasis en las fronteras, para aferrarse al Hinterland y luego proyectar la revolución armada hacia el Heartland.

      De contera, un detalle más: Es usual que los terroristas de filiación comunista que no se desmovilizan atenten contra la vida de quienes fueron sus antiguos compinches. Así hizo Iván Márquez contra el Epl en Urabá, cuando exterminó el naciente partido Esperanza, paz y Libertad, que a la postre y debido a la incapacidad del Estado para protegerlo, sirvió en importante nutriente de las AUC de la casa Castaño Gil.

      Sin embargo, no hay ninguna prueba fehaciente y creíble que las “disidencias” de las Farc atenten contra sus antiguos cabecillas y compañeros delictivos. Y más extraño resulta aún, que las “disidencias” convivan con la sólida base política de las “nuevas” Farc, en zonas donde durante décadas el Partido Comunista Colombiano y los “maseros” de las Farc organizaron uniones solidarias, juntas patrióticas, comités pro-revolucionarios, células de partido comunista clandestino, movimiento bolivariano clandestino, milicias bolivarianas y milicias populares, estructuras políticas proterroristas que valga decirlo, quedaron casi intactas después del pacto Farc Santos.

      Quien haya comandado operaciones de contraguerrillas en áreas con presencia de las Farc, sabe que el principal problema no son las estructuras armadas, por lo general inferiores en capacidad militar a las tropas, sino que la ventaja cualitativa de las Farc en las zonas controladas por los terroristas depende de la solidez ideológica de las células campesinas integradas a las organizaciones clandestinas relacionadas en el párrafo anterior, porque allí radica la asistencia logística, la inteligencia de combate, la facilidad para actuar como campesinos  y ubicar las tropas, o desinformar a quien busca los guerrilleros, cobrar las extorsiones, vigilar a los demás campesinos, etc.

      Y por esas mismas razones, queda muy claro que para los gobiernos de Ecuador y Colombia es esencial replantear lo que se debe hacer de manera conjunta para erradicar el problema en la frontera binacional, porque el meollo del asunto no está solo en capturar a Santrich, o eliminar a Guacho en 10 días como asevera a la ligera el locuaz mandatario ecuatoriano. La solución del problema está en comprender y contrarrestar efectivamente el Plan Estratégico de las Farc.

      Que Santrich sea extraditado o encarcelado en Colombia no impide que las Farc sigan dedicadas al negocio que les permite financiar nuevas etapas de su plan estratégico. Que Guacho sea apresado o dado de baja, no impide que el mismo grupo siga delinquiendo en la frontera al mando de otro bandido de la misma cuadrilla o enviado por el Secretariado desde Guaviare, Putumayo, Meta u otra región.

        Conclusión: La solución debe ser estratégica y asida a la visión de Napoleón: “La guerra es una arte sencillo pero sobre todo de ejecución”

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Especialista en Geopolítica, Estrategia y Defensa Naacional

www.luisvillamarin.com

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