Colombia debe estar muy atenta ante anuncio de Trump respecto a Venezuela

Publicado: 2017-08-11   Clicks: 1376

     Geopolítica Internacional

     Luis Alberto Villamarin PulidoEl anuncio de Donald Trump acerca de un eventual uso de la fuerza militar para sacar del poder a Nicolás Maduro, no es una advertencia que se deba tomar a la ligera en Colombia, ni ser vista como una excentricidad del magnate estadounidense, debido al ambiente geopolítico que rodea la actual situación en el vecino país.

    Como todos los dictadores, Maduro sabe que para desviar la atención de la crisis interna, una guerra o un conflicto armado ha sido fórmula para buscar solidaridad con argumentos nacionalistas, patriotas, de bloque político internacional, etc. Y para colmo de males, tiene suficiente poder bélico con que hacerlo y padrinos que lo apoyarían como China y Rusia.

    El objetivo obvio de ese ataque sería Colombia, con el apoyo de las Farc y el Eln como está previsto en el Plan Guaicapuro, con la circunstancia agravante que no solo Maduro o Chávez, sino que históricamente sucesivos gobiernos venezolanos han desatado ese patrioterismo nacionalista contra Colombia, cada vez que al interior de su país, arden las pasiones políticas y la incapacidad también crónica de la dirigencia venezolana para gobernar uno de los países más ricos del hemisferio y del mundo.

    La jugada de doble filo de Juan Manuel Santos de utilizar al régimen chavista como puente para conseguir su ansiado Premio Nobel de paz, firmar el pacto Farc-Santos y dar publicidad mundial a su deseo de llegar a ser Secretario General de la ONU, tiene al chavismo en cabeza de Maduro muy disgustado, con deseos de buscar un incidente armado internacional.

     Detrás de la estupidez funcional de Maduro, están los azuzadores parásitos de la dictadura cubana que a cambio de enviar dinosaurios marxistas a ideologizar ineducados venezolanos chavistas, chupan sangre petrolera y recursos públicos venezolanos a borbotones, con los que financian la prolongación de la satrapía castrista, al tiempo que manipulan a Maduro y su cohorte con la teoría de conspiraciones ordenadas por el “imperio”.

     También están en el mismo escenario los espías “diplomáticos” del Kremlin que azuzan a Venezuela con promesas de préstamos y ventas de armas, para desafiar la preponderancia geopolítica de Estados Unidos en la región, de manera simultánea con la inmersión del Kremlin en problemas geoestratégicos en Chechenia, Siria, Ucrania, los países nórdicos, el Golfo Pérsico y otros países donde la Casa Blanca tiene intereses geopolíticos prioritarios.

     Por su parte China, que es la madrina ideológica y procedimental de la agresividad norcoreana contra Estados Unidos, saca la brasa con mano ajena y mira los toros desde la barrera, al mismo tiempo que toma decisiones en todos los escenarios geopolíticos enunciados, encaminadas a advertir a Estados Unidos que no meta tropas por allá, pues ahí ya hay intereses chinos.

     En ese orden de ideas, ante el solo anuncio de Trump, sumado a que las manifestaciones callejeras contra el chavismo disminuyeron considerablemente despúes del fraude de la elección de la asamblea constituyente, que la oposición se está fracturando en Venezuela y que Colombia ha puesto la cara para desconocer las arbitrariedades de Maduro y sus compinches, la situación podría alebrestar a los chavistas para agredir de manera preventiva a Colombia, aduciendo por ejemplo que un “pajarito” los advirtió de un complot de Colombia y Estados Unidos para atacar a Venezuela, entonces que ellos se anticiparon a los hechos. Inclusive le agregaría que los espías colombianos en Venezuela estaban entre los miles de refugiados que han venido de Venezuela a Colombia.

     De inmediato Rusia y China meterían baza, dirían que se debe buscar la paz entre dos naciones hermanas y que Estados Unidos no puede intervenir militarmente ni en Venezuela, ni en Corea del Norte, ni en Siria, ni en Ucrania, ni en ninguna parte porque rusos y chinos ya están ahí.

     En ese hipotético escenario, Colombia se quedaría con los daños causados por la agresión venezolana, el “Permio Nobel de Paz 2016” diría que Colombia es un Estado democrático, respetuoso de las leyes y que ese tema se llevaría a las Naciones Unidas, donde nunca habría consenso para reparar los daños. Y los sinuosos gobiernos del hemisferio no se pondrían a favor de Colombia, sino que abogarían por la paz.

     Entretanto Maduro se fortalecería en Venezuela, la oposición venezolana se fraccionaría más, las Farc se fortalecerían más y los comunistas desarmados se proclamarían abanderados de la paz entre las dos naciones hermanas, pues esa paz habría sido rota por los oligarcas, capitalistas que se habían aliado con el imperio norteamericano para atacar al “digno y soberano gobierno de Venezuela”

La doctrina militar enseña, que la inteligencia militar táctica, estratégica, técnica o humana, se desarrolla en torno a los elementos esenciales de información y otros requerimientos básicos de información procesada, para determinar la más probable capacidad que podría adoptar el adversario.

     El régimen chavista en Venezuela manipulado por la dictadura cubana, se auto-considera punta de lanza de una guerra ideológica marxista-leninista en el continente. No importa que el comunismo perdió vigencia en el mundo. Es su guerra real y activa. Y es sobre esa guerra que Colombia como principal blanco estratégico potencial de ese plan, denominado socialismo del siglo XXI, debe evaluar su plan de defensa activa, alertar todas las bases de aviación estratégica, movilizar tropas hacia sitios de concentración previstos en los planes de seguridad nacional, y evitar que Venezuela utilice la “sorpresa”.

     No es guerrerismo ni alarmismo, es la cruda realidad de lo que eventualmente pudiera suceder con un dictador encasillado en su propia ineptitud pero dotado con armas de ultima generación y un apetecible objetivo estratégico en el vecindario como es Colombia, al tiempo que su aventura puede ser apoyada por potencias extranjeras que tienen la mira puesta en el continente para sacar del juego a Estados Unidos.

      En síntesis, la amenaza verbal de Trump contra Venezuela, no puede ser echada en saco roto por Colombia, ni tratada a la ligera por los pacifistas de siempre que son incapaces de defender al país de las fronteras hacia afuera, pero si son capaces de desangrar el erario colombiano mediante demandas y componendas jurídicas contra el Estado.

 

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Especialista en Geopolítica, Defensa Nacional y Estrategia

www.luisvillamarin.com

El coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es autor de 33 libros y más de 1250 artículos sobre temas relacionados con sus especialidades académicas. Para leer sus escritos haga click aquí.

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