Ganancias comunistas con estrategia de la desinformación durante el paro

Publicado: 2021-05-21   Clicks: 1039

     La trillada frase "miente, miente, que algo queda" atribuida por algunos escritores a Lenín, por otros a Goebbels y por otros a Voltaire, complementada por otra reiterada frase según la cual,  “la primera baja en toda guerra es la verdad”, constituyen dos conceptos básicos, del complejo contexto sociopolítico, durante los 25 días de manipulación neurolingüística mediante paros, terrorismo urbano, manipulación de “idiotas útiles” y personas que protestan reclamando sus derechos, hasta llevar a Colombia en la peor ojeriza internacional de toda su accidentada historia.

      En tan caótica situación, el nefasto coctel es perfecto. Parásitos sindicales acostumbrados a exigir, exigir y exigir, sin aportar nada diferente a incendiar espíritus apegados al asistencialismo, que, por desgracia, se da silvestre en Colombia.

      Bacterias politiqueras en todos los partidos y movimientos políticos, ansiosos de que se caiga rápido este gobierno, para ocupar ellos los cargos, que les permitan disponer a dos manos del presupuesto nacional, y de la nómina para seguir en lo mismo de siempre.

      Virus comunista de odio, rencor, destrucción, terrorismo, violencia, vandalismo y crítica permanente a todo lo que está funcionando. Así esté bien, hay que criticarlo y destruirlo. Ángulo predilecto de los mediocres. Atacar al que hace algo, para obstaculizarle el camino.

      De contera, el narcotráfico aportando recursos diarios para pagar a los instigadores y a los vándalos. El narco-régimen de Maduro infiltrando en Colombia terroristas de su país, entrenados por los “camaradas” Iván Márquez, el paisa, los finados Santrich y Aldinever y otros bandidos. Además, China, Rusia e Irán, sacando la brasa con mano ajena.

      Despistados y “pacifistas congresistas demócratas” de Estados Unidos, reunidos con los instigadores de la violencia callejera y el calculado sabotaje a la economía, buscando todos, sanciones internacionales contra Colombia, incluida la soñada suspensión del apoyo al Plan Colombia, para que los “compas” de las Farc y el Eln, no tengan quien les impida su “negocito de la coquita”

      Desadaptados sociales de tendencia comunista, pidiendo a Europa que no compre productos colombianos. Jóvenes que al parecer desconocen cómo funcionan las finanzas públicas, la economía nacional, o la seguridad social, exigiendo para sí el oro y el moro, porque en muchos casos, sin aportar nada a la tributación del país, quieren tener desde ya, casa propia, subsidios permanentes, pensión y mil garantías más… Eso sí, pagadas por “los ricos”, los empresarios, el papá y la mamá, o la gaseosa temática “el sistema”

      Por extensión ignoran que cada acto vandálico y cada día que se paralice la dinámica socioeconómica, las ingentes pérdidas afectan toda la estructura financiera, fiscal, de generación de empleo y de desarrollo integral. Incluidos los subsidios y prebendas asistencialistas que tanto reclaman.

       La ignorancia es letal, cuando de personas de escasos conocimientos y nulos aportes a las finanzas públicas, dependa la suerte de los demás ciudadanos. (De nuestra propia cosecha)

      Mientras tanto, terroristas urbanos que desarrollan el Plan Estratégico de las Farc y el Eln, bloquean las vías, instalan peajes urbanos ilegales, asaltan locales comerciales, destruyen instalaciones públicas o privadas, y causan zozobra entre atónitos ciudadanos, que no entienden por qué el gobierno nacional está maniatado, ante lo que digan los “defensores de derechos humanos” de los violentos o los saboteadores, o los instigadores. O, por lo que difundan premeditadamente, los voceros políticos de los terroristas, que delinquen con cuello blanco.

      Pero, en particular su desazón se relaciona con la incalculable oleada de desinformación, que circula en redes sociales y medios de comunicación nacionales e internacionales, repicando versiones inexactas, verdades a medias, o asuntos sin confirmar, de los cuales, cae toda el agua sucia contra la institucionalidad, mientras fluye el agua limpia para los intereses coincidentes de los terroristas, sus cómplices, los “pacifistas promotores del paro”, los parásitos del asistencialismo, etc…

      Aterra ver a los cómplices de las Farc, el Eln y otros carteles de narcos, de viaje por el exterior pidiendo a los parlamentos y gobiernos extranjeros y a organizaciones multilaterales infiltradas por el Foro de Sao Paulo, que Colombia sea sancionada.

      Pero más aterra, la ignorancia, la falta de foco, la ausencia de análisis y entendimiento de algunos periodistas, que afanados de obtener galardones internacionales o nacionales por reportajes o difusión inmediatista de noticias, olvidan intencionalmente el fundamento ético, de que su tarea es informar los sucesos con veracidad y sin sesgos, y que al actuar contrario sensu, de convierten en el brazo informativo-publicitario, del turbio coctel que intoxica a Colombia.

       No es ningún secreto, que financiados con dineros del narcotráfico, el terrorismo y la dictadura venezolana, miles de jóvenes agrupados en “bodegas virtuales”, desarrollan persistentes campañas con mensajes virtuales y virales, plagados de calculados lemas, tales como “Nos están matando”gobierno asesino”, “No mas brutalidad policial” etc.

      Todos esos contenidos, apuntan a derrocar el gobierno legítimo, deponer la institucionalidad y causar una hecatombe en el Estado, para que aparezca un “salvador de la izquierda”, que acto seguido comience como Robespierre a cercenar cabezas, hasta de los idiotas útiles que lo ayudaron a subir.

      Quizás haya que explicar mucho más a algunos de los “periodistas”, que no hay tal violencia policial, ni que las acciones terroristas son hechos fortuitos, sino que obedecen a un plan siniestro y coordinado, que incluye la intención de retirar al Esmad de la calle, no bombardear campamentos terroristas, no desbloquear las vías con el Ejército, obstaculizar que los helicópteros que llevan ayuda operacional aterricen en sitios seguros, calumniar a las instituciones armadas y mucho más.

       Igual habrá que explicar con mucha pedagogía en las redes sociales, que la “brutalidad policiaca” no es originada por los agentes del orden, sino por los vándalos y sus cómplices, que llegan encapuchados hasta donde están los policías atentos a evitar los desmanes; les lanzan objetos, los atacan con armas de fuego, armas cortopunzantes, ácidos, bombas molotov, entonces los medios de comunicación que están intencionalmente sesgados, convierten miles de infamias y mentiras en verdades, y por extensión, los propagandistas pagos en las redes sociales multiplicados por idiotas útiles, no razonan sino que reenvían esos mensajes a millones de contactos… Hábil estratagema neurolingüística.

      Por ejemplo, el periódico El Espectador, con proceder propio de un pasquín amarillista, no como un medio de comunicación serio, ―de lo cual dista mucho―, publicó malintencionadamente y no se sabe si como solidaridad con “pacíficos camaradas” que incendian estaciones de policía aunque haya funcionarios adentro, reiteramos publicó una atroz infamia, inventando un inexistente acceso carnal violento contra una joven detenida en un CAI, por estar cometiendo acciones vándalicas en Popayán.  

     Ante esta torva publicación, la reacción de los alebrestados terroristas, fue destruir las instalaciones de la URI en la capital caucana. Para cualquier lego en la materia, la malintencionada publicación de la falsa violencia sexual, a todas luces legitimada de manera calculada y torva por el Espectador, podría ser un acto irresponsable de instigación al terrorismo y al premeditado descrédito del Estado colombiano, puesto que cuando medicina legal certificó la falsedad de tan temeraria calumnia, los redactores que actún como si fueran parte de un pasquín amarillista, se limitaron a decir que qué pena, que ellos no fueron, que fue que fue que, etc.

       Y naturalmente, los vándalos de cuello blanco que urden mil mensajes, como parte complementaria al terrorismo urbano, callan porque sus amiguis “se equivocaron”. Una pequeña equivocación sin importancia para ellos, que significó la asonada terrorista más grave en toda la historia de la señorial Popayán. Una minucia para los propagandistas del paro, pero un drama de dolor y muerte para Colombia.

      En resumen, el comunismo cuyo eje de gravedad es "miente, miente, que algo queda" es un cáncer de probada y nefasta incidencia en la vida del mundo contemporáneo, pero hay muchos portadores del virus, que no solo lo expanden, sino que para infectar comunidades enteras, cuentan con carnes y cerebros igual de descompuestos, que lo multiplican.

      Se necesitará mucha pedagogía para explicarlo.

      Teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

       Autor de 38 libros de geopolítica, defensa nacional y estrategia

       www.luisvillamarin.com

 

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