Elecciones de 2022. Llamado a la sensatez, la sindéresis y la acción

Publicado: 2021-04-03   Clicks: 485

  Igual que en casi todas las épocas de la convulsa y accidentada vida republicana, ad portas de las elecciones para presidente de la república y parlamento, Colombia está agitada por lo que pueda suceder en los comicios para el cuatrienio 2022-2026.
   Esto, como consecuencia de que en su ignorancia y desespero derivado de no ver resultados tangibles de millones de promesas incumplidas, la latente amenaza es que los poco ilustrados electores, opten por el peor de los caminos, y elijan para la presidencia de la república, a un personaje siniestro con oscuro prontuario criminal y pésima gestión en anteriores cargos públicos.

     Gracias al rentable populismo y a procedimientos no tan santos (como por infortunio son los de muchos de sus opositores con poder), este personajillo se ha incrustado en la mentalidad de jóvenes de estratos 3,2, 1 y cero, quienes desconocedores del siniestro pasado de su candidato  y de lo grave que sería cometer esa equivocación histórica, podrían cometer la estupidez funcional de elegirlo.

     De remate, el congreso de la república también corre el riesgo de caer en manos de populistas corruptos de izquierda, tan corruptos y populistas como muchos de los que pretenden seguir ahí, con el cuento chino, que como ellos son de derecha, hay que votar por su permanencia en el parlamento, para evitar que los comunistas no se tomen el país.

      Es cierto y necesario que a los comunistas armados y desarmados no se les pueden dar mas gabelas, como las que les dieron Santos y sus representantes en Cuba. Pero la solución no es que sigan los mismos que elogian a las tropas con la frase de cajón “ustedes son los héroes” y bla, bla, bla, pero no mueven un dedo para resolver temas tan sensibles como la nivelación salarial, la sanidad militar o la seguridad jurídica de quienes han defendido al país, a costa de sus propias vidas. Ni tampoco muestran nada tangible para impedir el avance comunista, pues siempre tienen disculpas a flor de labio, para justificar su ineficiencia.

     Estos puntos son claros, pero al parecer no para todas las reservas. Quizás la mentalidad de conseguir dignidades sin surtir el elemental proceso democrático de prepararse para los cargos a los que aspiran, edificar un proyecto, construir un programa y someterse a la democrática escogencia del conjunto de las reservas como el representante idóneo, hay autodenominaciones para ser escogidos por obra y gracia del espíritu santo, que entorpecen los procesos formativos con visión estratégica.

     Relata la historia colombiana, que cuando Pablo Morillo venció la fiera resistencia de tres meses en Cartagena heroica, los estafetas corrieron a avisar al gobernador Castillo y Rada, que la plaza había caído, pero este señor seguía sin poner cuidado a lo que le decían, mientras se pavoneaba frente a un espejo de luna francés, mirando como le calaba el uniforme de general de cincuenta mil estrellas, sin haber sido soldado, que para su vanidad le habían tejido unas damas cartageneras.

      Una histórica analogía, podría estar pasando con veteranos y reservas de las Fuerzas Militares y de Policía. Por naturaleza, conocimiento, capacidades y condiciones, somos los llamados para encontrar la luz de salida al túnel en que se encuentra Colombia, ubicando no a uno sino a varios congresistas en las próximas elecciones, con la misión concreta de presentar y promover proyectos de Estado, y bloquear las intenciones no ocultas, de los comunistas para llevar el país a una debacle similar a la de Venezuela.

      La tarea se puede realizar, si prima la sensatez sobre la soberbia, los egos y la autosuficiencia, pensando en que la política bien concebida y bien orientada es como el sol que alumbra para todos. No es de personas en particular, ni de caudillos, pues la desgracia acumulada de Colombia, gravita en torno a los caudillos y los caudillismos.

      Colombia no necesita Mesías, ni salvadores providenciales. Necesita proyectos de largo plazo, no personas sumidas en su egocentrismo y vanidad, que vociferan que el país debe unirse, alrededor de ellos claro está.  

      Por estar inmersos en esa burbuja insuflada, hemos pasado y perdido el tiempo en elecciones anteriores.

      Desafortunadamente esto ocurre por ignorancia y por pereza. Ignorancia de qué es la gobernanza, de cómo se construyen procesos democráticos, de cómo avanzan los cambios geopolíticos en el mundo contemporáneo, de cómo ha sido nuestra historia, y cuál es el Adn y los procederes de los dirigentes políticos tradicionales corruptos, a quienes se critica con acidez, pero se quiere imitar con dulzura en el goce de las prebendas de la burocracia, sin tener proyectos más allá de autocalificarse “verdadera derecha”, “salvadores del país” o “integradores de la unidad”… pero alrededor de miopes proyectos personalistas.

      Y pereza para estructurarnos y para participar en la construcción paso a paso de un proceso democrático, para luego hacer mas democracia. No es a las carreras, ni con jefes mesiánicos que se avanza en las soluciones. Es con trabajo en equipo alrededor de los objetivos. Simple y llana cultura organizacional.

      Por lo tanto, la situación demanda que no se den mas pasos en falso, que la reserva no siga siendo el fortín de oportunistas que presentan proyectos de ley como el voto militar, para luego captar votos nuestros, a sabiendas que esa propuesta está hundida desde antes de radicarse.

      O de oportunistas que utilizan las estadísticas de las muertes de las tropas en combate, para hacer demagogia y buscar con ese argumento que sigamos votando por ellos.

       Llegó la hora de las definiciones: O constituimos un partido político serio con estructura orgánica, claridad estatutaria, participación democrática, formación integral, proyectos de Estado, capacidad financiera y trabajo en conjunto, o continuamos presa de la vanidad y la estulticia, de quienes hablan de unidad en aras de sus intereses personales, o de quienes nos utilizan con el argumento que para que no suban los comunistas al poder, debemos seguir votando por ellos, eso si, para que no se les acaban sus prebendas.

      Es más que obvio, que la tarea es evitar en las urnas que los comunistas se apoderen de los cargos de elección y luego destruyan a Colombia, con más daños de lo que ya han causado; pero la solución no es mantener en el congreso y en los altos cargos públicos, a los mismos que han coadyuvado a que la situación llegue a esos extremos.

      Urge un relevo estructural en el Congreso y las reservas lo pueden aportar. Sin egos, sin autosuficiencia, y sin enfrascarse en la intención de ocupar cargos, teniendo en cuenta que sus condiciones lo pueden catapultar como alguien muy útil en otros campos del mismo proyecto.

      Mientras que otros miembros de las reservas, que nunca han dicho que son candidatos, si tienen las condiciones para ir a los comicios. Es cuestión de sensatez y de autoexamen.

      Luis Alberto Villamarín Pulido

       www.luisvillamarin.com

Teniente coronel , autor de 38 libros de geopolítica, estrategia y defensa nacional

       

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