Importancia político-estratégica de la baja de alias Mayimbú.

Publicado: 2022-06-13   Clicks: 235

   

Fuerzas Especiales Rurales del Ejército. Guardias de Honor de Colombia 

      Análisis del conflicto armado en Colombia

       La sorpresiva y eficaz incursión aeroterrestre de las fuerzas especiales del Ejército contra la guarida de alias Mayimbu integrante de las Farc, que culminó con la muerte en combate de este delincuente en la madrugada del 13 de junio de 2022,  no es el fin de las Farc como proyecto armado combinado del narcotráfico y el comunismo contra Colombia, ni la derrota definitiva de las mal llamadas disidencias del grupo criminal.

      Es un importante golpe táctico de connotaciones estratégicas, qué infiere un debilitamiento temporal de los carteles del narcotráfico con los que se relacionaba este delincuente, incluidas las Farc,  pero por el sistema piramidal organizativo del proyecto revolucionario marxista-leninista,  es obvio inferir qué pronto asumirá un nuevo cabecilla los negocios de narcotráfico en esa región.

      Tampoco se detendrá la expansión geohumana de las estructuras criminales que dirige Iván mordisco, las cuales continuarán su crecimiento en el departamento del Cauca,  donde cuentan con la complicidad de narcotraficantes, de dirigentes políticos corruptos de nivel nacional departamental y municipal, de cómplices del grupo narcoterrorista, de carteles internacionales de las drogas, y hasta, de gobiernos izquierdistas del hemisferio, cuya orientación ideológica es afín al terrorismo comunista.

     Con este golpe, gana Colombia un respiro de seguridad transitoria en el suroccidente del país y pierden un round los promotores de la violencia en Cali,  qué a juzgar por los mensajes que circulan en las redes sociales,  estarían madurando una serie de acciones vandálicas, en caso de qué el candidato de la izquierda no gané las elecciones.

      Es también un aliceinte para la pretendida unidad de todas las Farc,  que promovían Santrich,  el paisa,  Romaña, y algunos integrantes del "partido de la rosa",  qué agazapados en la legalidad, ahora hacen lo mismo que toda la vida hizo el Partido Comunista con su brazo armado Farc. 

      No en vano,  antes de morir Romaña,  quien cayó producto de una vendetta entre narcos,  dejó escrita para la posteridad una carta dirigida a Timochenko,  Alape, el tornillo Lozada y otros cabecillas del  "partido de la rosa" exigiéndoles que se unieran en torno al proyecto de Tirofijo y que no lo tildarán de bandido, qué entregarán los misiles  antiaéreos que tienen escondidos en Bogotá, varios kilos de oro en poder de los cabecillas, y de paso, les recordó la "coronada" de un envío de coca a Estados Unidos por parte de estos cabecillas,  del cual no le participaron a Romaña.

       El extenso prontuario criminal de alias Mayimbu, no es la excepción de la regla de los cabecillas farianos formados en las escuelas de pisasuaves,  durante la última década del siglo 20 y comienzos de Siglo 21:  Experto en terrorismo,  organización de partido comunista clandestino,  secuestros,  extorsiones, pero sobre todo habilidoso el manejo del narcotráfico y la relación con los demás carteles de las drogas.

      Infortunadamente tras la firma del pacto  Farc-Santos,  el narcotráfico quedó más fortalecido y se aposentó en el Cauca con la complicidad de algunos sectores indígenas,  de organizaciones políticas de izquierda,  de mal llamados líderes sociales que en realidad son miembros del nunca desmovilizado Partido Comunista clandestino de las Farc y de "analistas expertos del conflicto", quienes por el sesgo de sus "análisis",  parecerían ser parte del grupo criminal.

      Las divergencias, no ideológicas, entre la Segunda Marquetalia y el grupo de Gentil Duarte al cual pertenecía Mayimbú,  son procedimentales.  Esto indica qué no habría ningún distanciamiento entre amplios sectores del partido de la rosa y las estructuras criminales diseminadas por el país, que con diferentes nombres, en apariencia estarían enfrentadas entre sí

       En pleno debate electoral, con el país polarizado,  el gobierno de Duque obtiene nuevo éxito contra el terrorismo comunista,  contra los carteles del narcotráfico,  y contra la propaganda de la izquierda armada y desarmada,  qué de acuerdo con las escandalosas revelaciones de los últimos días en los medios de comunicación, tendría articulado un plan siniestro,  para ganar o ganar las elecciones al precio que sea.

      Probablemente la minga indígena qué con la presumible complicidad del alcalde de Cali se reunió en la ciudad para hacer campaña política a favor del candidato de izquierda en la última semana electoral,  perderá  temporalmente un  importante canal financiero de sus actividades revoltosas,  pero no será el fin de sus acciones vandálicas,  enmascaradas  con el mote de protesta social pacífica.

       Una vez más,  los soldados del Ejército Nacional cumplieron con su misión constitucional al neutralizar a un actor generador de violencia. Pero una vez más, como ha sido costumbre durante las últimas siete décadas de la vida política colombiana, salieron ante los medios de comunicación, el presidente de la república y el ministro de Defensa,  a autoatribuirse genialidades estratégicas en la lucha contra el terrorismo.

       Y una vez más también queda claro,  que el problema es del Estado colombiano en su integridad,  derivada de la falta de acción conjunta de todos los ministerios y de la justicia colombiana,  es la causa para que la propaganda comunista contra Colombia impulse que nazcan,  se reproduzcan y mueran bandidos como Mayimbú en diferentes regiones del país.

       En un momento,  en qué el narcotráfico  crece matemática y geométricamente,  qué la seguridad nacional en todo su concepto está amenazada por los integrantes del socialismo del Siglo 21,  qué el país está polarizado por el populismo en las candidaturas presidenciales,  no solo  no hay que  impedir el acceso al poder de esa izquierda radical generadora de odio y violencia,  si no pensar y actuar en la construcción de proyectos políticos serios,  sostenidos,  con objetivos nacionales,  políticas de Estado y soluciones a largo plazo.

       Colombia requiere acciones de Estado, no de gobierno, ni mucho menos responsabilidades totales descargadas a las Fuerzas Militares, para solucionar problemas qué son parcialmente de su resorte, pero que a la vez exigen acciones y compromisos totales de todos los ministerios, las gobernaciones y las alcaldías, entes que han brillado por su ausencia en la búsqueda de la desarticulación de los grupos narcoterroristas en todo el territorio.

       Mucho por hacer y menos politiquería y populismos emotivos, que solo conducen a polarizaciones y a que los comunistas armados se sigan lucrando del narcotráfico y causando daños al país.

       Teniente coronel Luis Alberto Villamarin Pulido

        Autor de 40 libros de geopolítica, defensa nacional y estrategia

         www.luisvillamarin.com

 

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