Embajada cubana: antro de espías cómplices de terroristas

Publicado: 2021-02-09   Clicks: 723

     Análisis del conflicto armado en Colombia

     El Eln por dentro La calculada advertencia del embajador cubano en Colombia, acerca de un posible acto terrorista, por parte de sus cómplices del Eln, es un hecho que amerita un análisis más allá del ruido mediático acerca de la supuesta buena voluntad del régimen castrista, habida cuenta que las delegaciones diplomáticas cubanas en el exterior, son antros de espionaje y sedes sociales de terroristas de todos los pelambres.

      La dictadura cubana se estancó como los dinosaurios en el tiempo, y su política exterior quedó atada a los métodos de espionaje de la guerra fría del tipo soviético, mediante operaciones secretas de inteligencia sobre objetivos estratégicos, terrorismo, sabotaje, propaganda comunista como eje de la guerra sicológica marxista-leninista, nexos con maleantes de todas las vertientes, apoyo a grupos criminales contrarios a los gobiernos que bonachonamente abren las puertas a los representantes del castrismo, etc.

       No es secreto que el Eln nació en Cuba, que sus cabecillas han gozado de la complicidad permanente de la dictadura en la isla, que sus planes son coordinados desde La Habana, que la farsa de negociar con el Eln en Cuba es como poner al gato a cuidar al queso y al ratón, y que con el cambio de gobierno en la Casa Blanca, los “progresistas” del hemisferio están en permanente lobby con los poco claros “estrategas demócratas para Latinoamérica”, con el fin de aliviar presiones de la Casa Blanca contra la satrapía Castro Ruz y sus mandaderos.

      El objetivo del Foro de Sao Paulo y los partidos comunistas del continente es que el gobierno de Iván Duque caiga en la trampa, olvidando que la dictadura cubana se niega a entregar a los cabecillas del grupo terroristas, que en contubernio con La Habana sigue desestabilizando a Colombia, con la gran ventaja de tener en territorio colombiano un legitimado antro de espías dentro de la embajada, es una buena estratagema de paz en el continente, para que los “pacifistas demócratas estadounidenses”, puedan dar espaldarazos de reconocimiento al régimen cubano.  Es una jugada de guerra política, ajustada a los catecismos soviéticos de la extinta KGB.

       En las últimas semanas, ha ocurrido una serie de acontecimientos que parecerían apuntar a que el gobierno colombiano estaría cayendo en la celada: Santos legitimando a la dictadura cubana y buscando sacar réditos a su Nobel de Paz; Samper feliz porque sus “compañeros” ganaron en Argentina y Bolivia y “vamos a recuperar Ecuador”; el fiscal general muy dado a la justicia espectáculo, filtrando documentos de alto contenido de seguridad nacional a dos medios santistas (El Tiempo y Semana), el eventual ganador de las elecciones presidenciales en Ecuador, igual que su patrón Rafael Correa, financiado por los carteles narcotraficantes del Eln y las Farc. Y la lista sigue…

       A esto se suma el nunca clarificado viaje de Petro a Cuba al comienzo de la pandemia, la liberación de una suboficial secuestrada en Arauca con un mensaje al comité de recepción del que nunca se supo su contenido, las liberaciones de “buena voluntad” de algunos secuestrados por parte del Eln, el sospechoso y nunca claro “operativo por cuadrantes” del general Alberto Mejía, para la extraña liberación  del niño Cristo José en Norte de Santander, ocurrida “casualmente después de que el presidente Duque” visitara el Vaticano, sede eclesiástica católica, donde residen varios curitas amigos de la teología de la liberación, muy cercana a los elenos, etc.

       Lo ideal es que se logre la paz y la desmovilización del Eln, grupo narcotraficante, terrorista y criminal, aferrado a los dogmas trasnochados del marxismo-leninismo. Es algo muy positivo para la salud del país, con el fin de reducir altos índices de violencia que han caracterizado la vida política del país, durante las últimas ocho décadas.

      Pero, la estratagema de la embajada cubana de anunciar un eventual acto terrorista, es un burdo montaje entre socios delictivos, para aparentar altruismo y de paso desviar cualquier sospecha de la complicidad castrismo-Eln, con el fin de hacer daño a Colombia.

      En consecuencia, si con la intención de prolongar el posicionamiento político del Centro Democrático, el gobierno Duque ya con el sol a las espaldas, da un salto al vacío y se embarca en impredecibles conversaciones con el Eln, es recomendable que adopte medidas tendientes a corregir errores acumulados en conversaciones anteriores con ese grupo criminal.

      No puede repetir el error de nombrar a dedo a demagogos de oficio, sin conocimiento del Eln ni de los objetivos nacionales, ni del futuro del país, para que sin hacer nada positivo por Colombia, ganen dólares, paseen, disfruten de vida muelle, tengan escoltas, carros oficiales y presencia mediática. Y de paso, satisfagan el ego del mandatario de turno y sus necesidades políticas. Como ha ocurrido con anteriores plenipotenciarios de la “paz”

      Por extensión, quienes integren el equipo negociador, deben ser preparados con antelación en técnicas de negociación, plan estratégico del Eln, experiencias de conversaciones anteriores con ese y otros grupos terroristas, situación geopolítica en torno a las conversaciones, el histórico rol de la dictadura cubana con el Eln, etc.

    En síntesis, la supuesta buena voluntad de la embajada cubana para evitar un atentado terrorista de sus compinches del Eln, es parte de la estratagema manipuladora al estilo de la KGB, con el fin de hacer que la contraparte se sienta agradecida por la “transparencia del agresor”, y el consecuente mensaje implícito, de que la dictadura cubana está presta a coadyuvar en la paz de Colombia, obviamente para espiar a los “sapientes negociadores”, y de paso entregar la información a los bandidos.

     Círculo vicioso de espionaje, guerra sicológica, guerra política, terrorismo, sabotaje, presiones y manipulaciones internacionales, de las cuales los antros de espías llamados embajadas cubanas en el mundo, son fieles discípulos del Kremlin soviético de la guerra fría.

      Teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

      Autor de 38 libros de geopolítica, estrategia y defensa nacional

      www.luisvillamarin.com

 

 

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