Pacto Farc-Santos, alebrestó “Estado indígena dentro de Estado colombiano”

Publicado: 2020-10-26   Clicks: 160

      Análisis del conflicto armado en Colombia

     Pacto Farc-SantosDe los incontables males causados a Colombia por el nefasto gobierno de Juan Manuel Santos, que a diario salen a flote como consecuencia del pacto que firmó con los terroristas de las Farc, el de las crecientes “repúblicas independientes indígenas”, es el que está tomando más forma y deja en prospectiva conflictos armados posteriores por territorialidades étnicas.

    Hacia allá marcha el país, mientras los politiqueros corruptos, miran con insaciable avaricia el presupuesto nacional, y la nómina para meter a todos sus “amiguis… A costa de quienes pagamos impuestos.

     El 25 de octubre de 2020 en Jambaló-Cauca, en montonera cientos de indígenas cómplices de las Farc, impidieron que el Ejército Nacional capturara a un sujeto, sindicado por los autoridades judiciales de haber cometido varios delitos, condensados en un voluminoso prontuario que lo sindica como avezado narcoterrorista.

     No es la primera vez, que esto ocurre en zonas controladas por parejo por las milicias bolivarianas de las Farc y el narcotráfico, es decir las mismas estructuras delictivas, que por e4star empeñados en el Nobel de juanpa, ni De La Calle, ni el general Mora, ni los demás mudos convidados de piedra que se arrodillaron ante Iván Márquez en Cuba, quisieron incluir en los listados de los delincuentes.

      Hoy los milicianos de las Farc actúan ante la vista de todo el mundo, organizando la “masa aborigen” en la “protesta social de la minga indígena”, viviendo del narcotráfico, exigiendo el oro y el moro a los contribuyentes colombianos, mientras que amangualados con los comunistas desarmados y los demás politiqueros corruptos, piden tumbar al presidente, suspender bombardeos a las guaridas de las Farc y el Eln, acabar el Esmad y mucho más.

       Al mismo tiempo hablan de paz, de la implementación del pacto de Santos con Timochenco, exigiendo casa, carro y beca para el Eln; y el consustancial avance hacia las maravillas del socialismo del siglo XXI, pues para todos ellos, Maduro y su taifa criminal en Venezuela, no son una descompuesta dictadura comunista, sino un “ejemplo de dignidad revolucionaria”.

     Si el Estado colombiano, el congreso de la república, los apoltronados e intocables magistrados, los medios de comunicación y la academia plagada de “mamertos progresistas”, siguen dejando solo al Ejército Nacional, que maniatado por bandidos con fusil y sin fusil, es obstaculizado para cumplir su misión constitucional; por esa falta de visión geopolítica y de inteligencia estratégica, en breve, el país será escenario no solo de la guerra contra el narcoterrorismo comunista, sino contra feudos indígenas armados, que pedirán autonomías, más y más millonarios recursos para seguir desapareciéndolos en barriles sin fondo, y el impedimento absoluto de que a sus comarcas lleguen la ley y el orden.

     Pues si el Estado aparece por allá, sus funcionarios serán secuestrados, asesinados o expulsados de esos territorios, como ya ha empezado a suceder. En Colombia, los eternos conflictos armados han tenido como eje de gravedad la territorialidad y el amaño de las libertades individuales, a las conveniencias de mafias que reclaman muchísimo a cambio de nada.

      Así fue el entorno de las sangrientas guerras civiles, esa es la tesis guía del Partido Comunista con sus brazos armados y en ese mismo sentido avanzan las “reclamaciones sociales” del insaciable apetito de las mafias internas y externas que alebrestan a algunos resguardos indígenas a envalentonarse, obstruir la justicia, promover la sedición, proteger terroristas, autodeclararse agredidos, e imponer un código de comportamiento delictivo que van legitimando por repetición permanente y por costumbre.

     Mientras tanto, los capos de la mafia fariana están en el congreso, reconocen y se atribuyen crímenes de otros carteles, prohijados por politiqueros corruptos que los secundan con el cuento de que esa era la mejor posible forma de paz con esos criminales, y la prensa con amplio espacio para que los miembros del Partido Comunista Clandestino, sigan legitimando a los narcoterroristas.

     Así gracias al espurio pacto Farc Santos y al habilidoso desarrollo sistemático y sistémico del plan estratégico de las Farc, los jefes de los resguardos indígenas revoltosos reciben dinero a raudales de los contribuyentes colombianos, están asociados en sectores muy puntuales con los carteles del narcotráfico para obstaculizar al Estado, y de paso, estructuran los primeros embriones de repúblicas independientes…

      De seguir así, en pocos años habrá guerrillas indígenas defendiendo su territorialidad en algunos resguardos dominados por el narcotráfico, y ya dentro de ese esquema, Colombia hará parte de los países del mundo con insolubles conflictos étnicos, con impredecibles intervenciones extranjeras. Urge mirar más allá de la nariz, porque algunas etnias indígenas nos están construyendo otros estados dentro del Estado, mediante embriones de republiquetas independientes.

      No es para rasgarse las vestiduras, sino para actuar en consecuencia. Lo peor es seguir durmiendo en los laureles sin avizorar con prospectiva.

      Teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

      Autor de 38 libros de geopolítica, defensa nacional y estrategia

        www.luisvillamarin.com

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