Muerte de Chispas: El golpe más difundido de la Operación Lazo

Publicado: 2021-05-17   Clicks: 1152

      Análisis del conflicto armado en Colombia
   Cubierta libro Plan Lazo

    Según algunos sociólogos colombianos y extranjeros, que subdividen la violencia tripartidista de las décadas de 1950 y 1960 en tres etapas: Teófilo Rojas Varón alias Chispas, fue bandolero social durante la primera Violencia (1948-1953), bandolero político en la Segunda Fase (1954-1957) y estaba en vías de convertirse en bandolero revolucionario, durante la Tercera Fase (1958-1965).

     Los tres periodos enunciados articulan una sangrienta etapa de asesinatos, secuestros, robos, y depredaciones contra los colombianos, instigadas por parejo desde las direcciones nacionales, regionales y locales de los partidos liberal, conservador y comunista.

     El 21 de enero de 1963, en el corregimiento de Albania, cerca del municipio de Calarcá (Viejo Caldas), donde “Chispas” conducía su cuadrilla de bandoleros, un informante del Ejército se enteró de que el más buscado de los bandidos de la época, a quien se acusaba de horrendos crímenes en más de 700 expedientes judiciales abiertos, estaba por salir de su escondrijo, con el fin de encontrarse con su compañera sentimental.... Y sin saberlo, con la muerte.

     El batallón ''Cisneros'', unidad de Ingenieros Militares reforzada con tropas de infantería, planeó la forma de interceptarlo. Esta nueva operación se mantuvo en el más absoluto secreto, debido a que todos los planes para eliminar a ''Chispas'' habían fallado durante cinco años consecutivos, y de remate como es usual en Colombia, en tres ocasiones había sido detenido, pero pronto puesto en libertad sin proceso judicial, bien por temor de los jueces o porque fueron sobornados, o porque sus padrinos políticos lo protegían.

     La Compañía ''B'' al mando del teniente Hernando Lozada, recibió la responsabilidad total de la operación. El comandante de la compañía organizó cuatro patrullas reducidas, las cuales condujo durante la noche hasta la hacienda La Albania, para situarlas en posiciones de bloqueo, con total silencio de radios de comunicación.

     Al día siguiente, con paciencia y cautelosa conducta para maniobrar en una emboscada, las patrullas esperaron hasta las cinco y media de la tarde, hora en la cual ''Chispas'' emergió de una franja de bosque, acompañado por quien fuera su última concubina y varios guardaespaldas, con quienes caminó desprevenido por el espacio abierto a lo largo de una senda pedregosa.

      El teniente Lozada quien a la vez era el comandante de la Patrulla No. 2, tenía ante sí la obligación de cumplir una misión histórica... Muy necesaria para Colombia.

      ''Chispas'' había asesinado a 592 ciudadanos casi todos humildes campesinos...

      Con absoluta serenidad y notable disciplina táctica, la patrulla se abstuvo de disparar, hasta cuando les fue posible efectuar la identificación absoluta del bandolero.

      Cuando Chispas se encontraba, a 15 metros de distancia, un tirador escogido disparó un fusil calibre .30 de fabricación belga, contra el renombrado forajido. El resto de la patrulla permitió que la mujer y los guardaespaldas huyeran, mientras los soldados del equipo de asalto se cercioraban de que ''Chispas'' no volvería a asesinar a más seres humanos.

     El cadáver de Teófilo Rojas Varón alias Chispas, vestido con uniforme camuflado, tenía a su lado una carabina San Cristóbal calibre 30, y en su fornitura había dos granadas y una pistola Browning calibre 9 mm.

      En el bolsillo de su chaqueta, fue hallada una fotografía de Ernesto “che” Guevara, cuya ideología política era incomprensible para ''Chispas'', a pesar de los grandes esfuerzos realizados por muchas personas para explicársela, como fue el caso de la periodista finlandesa y militante de izquierda Helen Rautavaara.

      El Comando del Ejército Nacional, informó la noticia a Colombia y el mundo, con todos los pormenores del deceso de ''Chispas''.

     Algunos editorialistas lo celebraron abiertamente, mientras otros se preguntaban si las cosas andaban bien, en una nación que engendraba hombres semejantes al abatido bandolero.

     Una hipótesis tentativa se tejió al respecto: un sistema político irresponsable creó condiciones propicias para engendrar un ''Chispas''. Pero en realidad, la atmósfera política de la época, era un producto complejo de fuerzas situadas más allá de las capacidades de cualquier aparato gubernamental, no importa bajo cuál filosofía, para resolver un problema de tal magnitud sin la aplicación de la fuerza, contra un asesino en serie, distinguido  con un prontuario tan extenso.

     Se podría decir que desde 1962, cuando los sociólogos Eduardo Umaña Luna, Germán Guzmán y Orlando Fals Borda, publicaron el libro titulado La Violencia en Colombia, con el evidente sesgo de excluir de toda responsabilidad a los partidos liberal y comunista en la violencia tripartidista, se volvió común que todos los "analistas" del terrorismo comunista contra el país, justifiquen y exoneren a los causantes de la barbarie contra Colombia.

      Prueba de ello es la visión académica de los "analistas" sobre todo de izquierda, del espurio pacto de Juan Manuel Santos con las Farc, en el que los terroristas se guardaron para sí continuar dedicados al narcotráfico, mantener estructuras armadas, conservar la complicidad de la dictadura de Maduro en Venzuela, imponer condiciones en la "protesta social" por medio de la que los terroristas urbanos inventan que son jóvenes a quienes los "están matando", con la multiplicación consciente o inconsciente pero real, de los medios de comunicación, que de tanto ayudar en la difusión de esa versión, convierten una mentira en realidad.

     Así como Chispas fue un bandolero con un extenso prontuario criminal, y 60 años después de su muerte aparecen los "expertos" que justifican su siniestra conducta como una culpa del Estado, en el escenario académico, "docentes e investigadores sociales" han justificado a otros asesinos múltiples tales como Tirofijo, Juan de la Cruz Varela, Sangrenegra, El Mono Jojoy, Alfonso Cano, etc.

       De remate, hoy justifican a los terroristas urbanos en la intención de derrocar la legitimidad institucional y constitucional, con el cuestionable argumento de las "marchas pacíficas" promovidas por un terrorista del M-19... dizque desmovilizado...

        Teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

         Autor de 38 libros sobre geopolítica, estrategia y defensa nacional

         www.luisvillamarin.com

 

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