Miles de abortos forzados violentamente: Lo que no se puede perdonar a las Farc (5):

Publicado: 2021-01-08   Clicks: 292

     Crónicas de guerra del conflicto armado en Colombia

      En el InfiernoA mediados de 2020 la justicia colombiana condenó a cuarenta años de prisión a Héctor Albeidis Arboleda alias el enfermero de las Farc, acusado y vencido en juicio por haber perpetrado miles de abortos, en cuerpos de centenares de guerrilleras, la mayor parte de ellas menores de edad, que durante su trágica militancia en el grupo narcoterrorista, fueron victimas de acceso carnal violento por parte de los cabecillas de las cuadrillas e inclusive los capos del cartel del secretariado de narcos de las Farc.

      En realidad, muy pocas veces la Fiscalía ha acusado a cabecillas de las Farc perpetradores de violencia sexual contra menores de edad, pero al acusar con éxito a Héctor Arboleda, un juzgado lo condenó por crímenes que declaró de lesa humanidad.

       Para sustanciar la acusación, la Fiscalía General utilizó testimonios de 22 exguerrilleras de las Farc. Las declaraciones de las víctimas indican que durante siete años seguidos entre 1997 y 2004, Arboleda realizó varios abortos a la fuerza y que las desprotegidas mujeres fueron sometidas a “terribles sufrimientos físicos y psicológicos”. El ente acusador aseguró que los abortos se hicieron con el conocimiento y visto bueno de los capos del secretariado de las Farc, a quienes como es de suponerse, la JEP los tiene libres de cualquier acusación similar.

       La acusación, señala que los abortos realizados por el Enfermero, fueron realizados en los departamentos de Chocó, Antioquia, Risaralda, Caldas y Valle del Cauca, cuando estuvieron en esas zonas Alfonso Cano, Pablo Catatumbo, Iván Márquez y otros criminales. Cientos de mujeres menores de edad, sufrieron abortos, bajo horripilantes circunstancias insalubres y sin ningún tipo de preparación “formal”.

       La Fiscalía 50 Especializada de Derechos Humanos fue enfática en puntualizar, que las exguerrilleras eran tratadas como “objetos para la guerra” y que, además, se les negó cualquier asomo de respeto por su dignidad. Los abortos forzados son “una afrenta a la conciencia de la humanidad”, puntualizó la fiscal del caso.

       Los delitos endilgados al enfermero de las Farc Héctor Arboleda ―homicidio, aborto forzado, tortura, tentativa de homicidio en persona protegida y concierto para delinquir― también fueron declarados por el ente investigador como delitos de lesa humanidad, pues se trató de una práctica sistemática aplicada contra mujeres de la guerrilla, y por esto no prescribirán. Sin embargo, la JEP hace la vista gorda frente a este caso que implica a los ahora “honorables congresistas de las Farc”

      Los testimonios recabados por la Fiscalía, reconstruyeron las arcaicas circunstancias en que los cabecillas de las Farc interrumpían los embarazos, de las guerrilleras:

        “En camillas construidas de forma rudimentaria, con palos y hojas, en cuartos de hotel, amarradas con plásticos de llantas, en el piso, sobre plásticos que cubrían hojas de helecho y pasto seco”

        “Sin siquiera limpiar la sangre que habían dejado las mujeres que ya habían abortado”

       “Sin utilización antes, durante y después de esta práctica criminal, de medicamentos para prevenir infecciones, lo que en ocasiones llevó a que tuvieran que repetir el procedimiento, ya con infecciones en curso, pues las víctimas padecían enormes dolores y olores fétidos, de abortos incompletos, al punto que los productos de los embarazos eran expulsados en la selva”.

       Igual que sus jefes los cabecillas que ordenaron esas atrocidades, pese a lo dantesco y grave de las acusaciones plenamente probadas, el condenado negó y sigue negando ser miembro de las Farc, y desde luego rechaza cualquier responsabilidad.

Esa es la verdadera memoria histórica del conflicto armado, no los documentos elaborados por cómplices del grupo criminal, ni por oportunistas politiqueros, ni por comunistas interesados en cambiar la verdad mediante torvos argumentos justificativos de la “lucha armada” y el “justo derecho a la rebelión”

La tarea es grande y demanda compromiso de las Fuerzas Militares para desempolvar archivos, y organizar equipos de historiadores estructurados de reconstrucción de la memoria histórica, cotejando archivos y experiencias de los “guerrilleros desmovilizados” que se entregaron ante las autoridades, antes de la farsa montada por Juan Manuel Santos, Humberto de La Calle y los demás arrodillados que como convidados de piedra se sometieron en Cuba, a todo lo que les ordenaba Iván Márqyuez.

Ni perdón ni olvido a los criminales de lesa humanidad, integrantes del cartel de narcotraficantes de las Farc.

Teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Autor de 38 libros de geopolítica, estrategia y defensa nacional

www.luisvillamarin.com

 

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