Lo que no se puede perdonar a las Farc (IV). Asesinato del teniente Ríos Restrepo y otros militares

Publicado: 2020-12-26   Clicks: 383

           Crónicas del terrorismo comunista de las farc contra Colombia

      La Selva RojaEn septiembre de 1981, terroristas de la sexta cuadrilla de las Farc encabezados por alias “sargento Pascuas”, perpetraron en el departamento del Cauca dos horrendos crímenes, que no pueden quedar en el olvido, ni ser obviados por su tribunal de bolsillo (JEP), impuesto en Cuba a los mudos convidados de piedra que envió Juan Manuel Santos a la isla, con el único propósito de legitimar su espurio Premio Nobel de Paz.

      Los sangrientos hechos ocurrieron en una situación continuada de acciones terroristas, cometidas a mansalva y sobreseguro, contra tropas de la Tercera Brigada, para la época comandada por el entonces brigadier general Manuel Jaime Guerrero paz.

       En el cerro Munchique de la Cordillera Occidental, existe una estación repetidora de comunicaciones de diversas entidades públicas y privadas, incluido el puesto de seguridad de la misma y de paso retransmisor de mensajes del Ejército Nacional en el suroccidente colombiano.

      Para esa época, correspondía al batallón de Infantería N° 9 Boyacá, garantizar la seguridad y operatividad completa de la Estación Cerro Munchique. Como es natural, todos los meses, viajaban desde Pasto hasta Munchique, el contador pagador de la unidad, el sacerdote, un suboficial de abastecimientos y algún integrante de esa base militar, por razones administrativas o logísticas. Con ellos llevaban las vituallas para abastecer a los soldados.

      Por las escasas dotaciones de helicópteros de la Fuerza Aérea, pues no existía para entonces la Aviación del Ejército, sumado a que por la altura de la cordillera, casi siempre el cerro está cubierto de neblina, el imprescindible envío de abastecimientos, pagos de salarios y bonificaciones, y demás tren administrativo-logístico, era enviado por vía terrestre en vehículos civiles, sin tropas armadas, precisamente para evitar emboscadas o fracasos operacionales, debido a las dificultades del terreno, en una carretera en ascenso colmada de curvas cerradas y precipicios,

      Sabedores plenamente de la situación táctica de las personas que llevaban los abastecimientos mensuales a Munchique, Jacobo Arenas y TirofijoEn el Infierno, que para la época ya se encontraban en contactos con el entonces candidato presidencial Belisario Betancur para iniciar la primera farsa de paz en Casa Verde y necesitanban demostrar “fortaleza antes de llegar a la mesa”, ordenaron al “sargento Pascuas” poner en ejecución el nuevo modo de operar acordado durante la sexta conferencia realizada tres años antes.

       “Pascuas” instaló una emboscada de aniquilamiento en una curva cerrada de la carretera en ascenso, donde los ocupantes de los dos vehículos civiles fueron blanco perfecto para el atroz ataque. Cuando el jeep que iba adelante entró en la zona de muerte, el cabecilla activó sendas cargas explosivas enterradas en la carretera y en el talud, dentro de canecas de las que son utilizadas para transportar hasta 150 litros de leche en las fincas ganaderas. Las canecas contenían dinamita, brea, metralla y estiércol humano para que las heridas de las víctimas que sobrevivieran al ataque se gangrenaran.

       La explosión destruyó por completo el jeep. Cuando llegaron las tropas de refuerzo, no encontraron los cadáveres de las víctimas, sino trozos de carne y hueso pegados en los árboles, el chasis del jeep en el fondo de un precipicio y las cabezas de los cuatro militares asesinados, completamente deformadas. Había brazos y piernas, regadas en el terreno, y los buitres hacían festín del macabro banquete.

       El vehículo tipo camión 350 de color azul en el que viajaban tres soldados y un conductor civil al servicio del Ejército, fue blanco de fuego nutrido de fusiles, carabinas y escopetas. Desarmados los ocupantes salieron del mismo con las manos arriba. “Pascuas” ordenó a sus secuaces que los torturaran arrancándoles las uñas y luego los desnudaron, les robaron las ropas y las pertenencias, los colocaron boca abajo y les propinaran tiros de gracia.

       Ante tan dantesco y criminal hecho, la Tercera Brigada dispuso una operación militar de búsqueda y localización de los terroristas. El Grupo Cabal envió un escuadrón liviano de caballería a proteger el ingreso de nuevos abastecimientos para los soldados de la base de Munchique, y hacer patrullaje motorizado del área, mientras unidades de maniobra terrestre tipo infantería y contraguerrillas perseguían a los criminales.

       Durante el procedimiento operacional del escuadrón liviano del grupo Cabal sobre la vía de acceso, desde la espesura de la montaña un miliciano de las Farc que obraba como tirador emboscado, disparó con el apoyo de un mampuesto en orqueta, una escopeta cargada con balines contra la humanidad del subteniente Germán Ríos Restrepo. El certero impacto costó la vida al oficial.

       La intensa persecución fue realizada por alumnos de la Escuela de Suboficiales Inocencio Chincá que entonces estaba en Popayán y por tropas del batallón Pichincha. TPacto Farc-Santoserreno muy quebrado, lluvia tropical permanente, trochas enlodadas de casi imposible tránsito, escasa población en el área, con la circunstancia agravante, que todos ellos habían sido anteriormente indoctrinados por las Farc.

      Además de las pruebas que tanto en la emboscada contra el batallón Boyacá, como en el asesinato del teniente Ríos, se encontraron las orquetas para garantizar la efectividad de los tiradores emboscados, bolsas desocupadas de Areparina, lentejas, arroz, chocolate, un frasco de acete, trozos de plástico de color negro y camas hechizas con madera y helechos, fue muy poco lo que se pudo establecer acerca de la presencia y actividades de las Farc en esa zona.

      Así de compleja, desigual y artera es la guerra que libran los soldados colombianos contralas guerrillas comunistas en Colombia… desde hace setenta años.

       Hechos como este, no pueden ser considerados como parte de la confrontación, porque son crímenes de guerra, que no se pueden perdonar ni olvidar.

   

      Teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

       Autor de 38 libros de geopolítica, defensa nacional y estrategia

      www.luisvillamarín.com

 

 

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