Liderazgo geopolítico y geoestratégico en la guerra contra el terror

Publicado: 2019-11-17   Clicks: 288

       18 años de la Guerra contra el TerrorEn el marco del quinto foro internacional sobre Liderazgo organizado por la Dirección de Postgrados de la Escuela Militar de Cadetes, en un escenario integrado por estudiantes y docentes de varias universidades del país, agregados militares, otros conferencistas invitados, y oficiales y suboficiales de planta de diversas unidades militares de todas las fuerzas acantonadas en la guarnición de Bogotá, el coronel  de la reserva activa del Ejército de Colombia Luis Alberto Villamarín disertó acerca del tema Liderazgo geopolítico y geoestratégico en la guerra contra el terror, con base en los contenidos de sumas reciente obra titulada “18 años de la guerra contra el terror”, subtitulada Luces y sombras de la guerra mas prolongada en la historia de Estados Unidos.

     A lo largo de la exposición el coronel Villamarín enfatizó en los siguientes aspectos:

     Hechos:

      El 11 de septiembre de 2001, 19 yihadistas integrantes de la red sunita Al Qaeda perpetraron descomunales ataques terroristas en los estados de New York y Virginia, generando una nueva época de las guerras asimétricas y un novedoso reto para los líderes de las grandes potencias, que jamás imaginaron una situación tan novedosa y audaz para perpetrar acciones terroristas-

      Un mes después de los ataques, en octubre de 2001, el congreso de Estados Unidos en pleno aprobó la ley de la guerra contra el terror, mediante la cual se facultó al entonces presidente George W. Bush para ordenar operaciones militares contundentes contra los implicados en estos ataques, sin importar el lugar del mundo donde se encuentren.

      Durante siete años continuos, el presidente Bush a la cabeza de Estados Unidos incrementó las acciones militares sorpresivas contra diferentes estructuras yihadistas, comprometió a su país en una innecesaria guerra en Irak, padeció ingentes bajas en combate en Afganistán, y por la dinámica yihadista, Estados Unidos terminó comprometido en asesorías u operaciones directas contra extremistas islámicos en los cinco continentes.

      En enero de 2009, salió George W Bush de la Casa Blanca y entró el afrodescendiente Barack Hussein  Obama, quien hizo poco por cambiar el contenido de la ley contra el terror y por el contrario se asió a ella con muy poca oposición en el congreso, para continuar la guerra no solo contra Al Qaeda y los talibán en Afganistán, sino que incursionó en la guerra contra El Estado Islámico en Irak y Siria, extendió operaciones militares al África y otros puntos del planeta.

       Durante los ocho años de gobierno de Obama, ocurrieron sucesos trascendentales en la geopolítica del mundo que pusieron a prueba su liderazgo tales como las revueltas de la primavera árabe, las guerras civiles en Siria, Libia, Irak y Yemen, la muerte de Osama Bin Laden tras una cinematográfica incursión aeroterrestre y el pacto de suspensión del proyecto nuclear iraní.

      En enero de 2017 salió Barack Obama del poder y entró Donald Trump. Siguiendo la línea de sus antecesores y aunque anunció y realizó regreso de tropas estadounidenses a casa, Trump continuo con las operaciones aeroterrestres y los bombardeos estratégicos con aviones no tripulados conocidos como drones, sobre campamentos yihadistas o contra cabecillas específicos en actividades específicas.

      Guerras en Afganistán e Irak

      En desarrollo de las guerras en Afganistán e Irak, de la mano con los avances científicos y adaptaciones para las maniobras tácticas o estratégicas de las unidades militares en los teatros de operaciones, el liderazgo geoestratégico y geopolítico de los tres presidentes enunciados se reforzó con el uso de tecnología de punta en operaciones aeroterrestres, la dinamización y fortalecimiento de actividades de inteligencia técnica, la guerra de milicias locales contra los yihadistas y la permanente labor diplomática en todos los países en búsqueda de lograr alianzas para contrarrestar el problema.

      Pero la solución no ha sido nada fácil.

       Mientras que en el inicio de la guerra contra los talibán y Al Qaeda en Afganistán, la Casa Blanca logró construir una coalición con fuerzas de los países miembros de la OTAN, pero poco a poco debido a problemas internos de esos países, la coalición se fue diluyendo, y a pesar de haber eliminado a Osama Bin Laden, el presidente Barack Obama debió enfrentar serias dificultades políticas internas y externas para justificar, el accionar militar estadounidense con base en la ley de la guerra contra el terror.

      Las dificultades de liderazgo geoestratégico enfrentadas por Barack Obama fueron antecedidas por el desconocimiento de la ONU, al que se vio  avocado el presidente Bush en 2003 cuando se empecinó en atacar a Irak para deponer a Saddam Hussein, sin que sus tropas hubieran encontrado nunca las supuestas armas de destrucción masiva que según los informes de inteligencia, estaban dentro de los arsenales iraquíes y con las cuales estarían violando las sanciones impuestas por la comunidad internacional al régimen de Hussein, luego de la guerra del Golfo Pérsico en 1991.

      Pero como si los problemas encarados por Bush y Obama fueron pocos, el presidente Trump asumió el gobierno inmerso en la prolongación de la guerra contra el terror, y asido a la ley de 2001, pasados 18 años de combates contra los yihadistas, el problema ha entrado en una especie de peligroso statu quo, en el que Estados Unidos destruye campamentos yihadistas y elimina cabecillas, pero al poco tiempo, las células terroristas reaparecen en diversos puntos del plantea y con nuevos cabecillas.

      Retos de liderazgo

      A grandes rasgos, el liderazgo geoestratégico de Estados Unidos y sin que estos sean únicamente los componentes para el análisis, los tres presidentes estadounidenses y sus equipos asesores han enfrentado durante 18 años (2001-2019) importantes retos Logísticos, Operacionales, Geopolíticos, Diplomáticos, Culturales y de Derechos Humanos, los cuales han puesto a prueba sus capacidades para dirigir a la superpotencia en ambientes de guerra no convencional en un país alejado de las fronteras y con mil diferencias en todos los sentidos.

     Dada la distancia geográfica y la flexibilidad de las maniobras tácticas en países sin institucionalidad fuerte, ni seguridad confiable como sucede en Afganistán y Pakistán, los jefes encargados de manejar la logística para abastecer las tropas en el campo de combate, para evacuar heridos, paras relevar unidades a cientos o miles de kilómetros de distancia, para apoyar audaces incursiones que demandan riesgos tecnológicos impredecibles, etc.

      En el ámbito operacional, los líderes de todos los niveles del mando y la dirección estratégica, han debido tomar decisiones audaces, casi siempre empleando comandos aeroterrestres, sobre objetivos de alto valor con impredecibles consecuencias.

      En el ámbito geopolítico, el liderazgo geoestratégico de Estados Unidos ha enfrentado retos complejos derivados de los intereses de las potencias, de los países afectados, de sus vecindarios y de la convulsa dinámica del actual orden mundial.

       En el ámbito diplomático, los tres gobiernos enunciados han enfrentado dificultades con aliados, neutrales y adversarios, pues en la política nacional nunca hay amistades sino intereses, y entre más altos los niveles del poder, más complejas las situaciones.

     En el ámbito cultural, el liderazgo geoestratégico ha enfrentado retos de llegar a países que profesan otra religión, que se organizan en etnias y señores de la guerra, que hablan otro idioma, tienen costumbres muy diferentes a los occidentales y profesan odios acumulados contra los cristianos, como consecuencia de lo que hicieron los británicos durante varios siglos de colonia en Afganistán y Pakistán. Este es un problema que no se ha resuelto, que sigue latente y es caldo de cultivo para incitar el yihadismo, por ende es un asunto que pone en ascuas el liderazgo en su concepto y su conjunto.

      Respecto al tema de los derechos humanos, han ocurrido errores por parte de las tropas invasoras estadounidenses, o se han multiplicado por efectos de las acciones retaliatorias de los milicianos apoyados por Estados Unidos, que han perpetrado acciones de barbarie o mantenido ideas medievales de guerra contra sus adversarios. Este es un problema latente y de permanente preocupación para la Casa Blanca.

     Posiciones claves para liderazgo organizacional

      Respecto a la permanencia en los cargos y la continuidad en el liderazgo organizacional, durante los 18 años de la guerra contra el terror, han rotado por los cargos de alta dirección geoestratégica de las tropas, con la visión y la misión de mantener el ímpetu de la ofensiva contra los yihadistas:

     3 presidentes

     7 secretarios de defensa

     8 secretarios de Estado

     7 comandantes del Ejército de Estados Unidos

     Lo anterior indica que los promedios de permanencia en los importantes cargos de liderazgo geoestratégico, oscilan entre 2 y 2 años y medio

     Análisis comparativo

      Para hacer el análisis comparativo de la proyección geopolítica, frente al liderazgo geoestratégico, es importante tener en cuenta que ellas se entrelazan y entrecruzan en dos días por medio de la política interna, el desarrollo nacional, la defensa nacional y la política externa.

      Al revisar esos aspectos dentro de lo sucedido con el liderazgo geoestratégico de Estados Unidos a lo largo de 18 años de vigencia de la guerra contra el terror, surgen luces y sombras, aciertos y desaciertos…. Como en todas las etapas y sucesos de la humanidad, nada es perfecto pero tampoco imperfecto.

       CONCLUSIONES

  1. Las guerras asimétricas son prolongadas, por lo tanto implican creatividad, iniciativa, compromiso y planes estratégicos a mediano y largo plazo.
  2. El liderazgo geoestratégico implica continuidad para resolver problemas crónicos, verbigracia los derivados del terrorismo y las guerras asimétricas.
  3. Solamente los proyectos de Estado mantienen integridad del liderazgo geoestratégico. Los proyectos de gobierno son pasajeros e insuficientes.
  4. En la medida que la humanidad se desarrolla en todos los ámbitos los retos geopolíticos son retos para el liderazgo
  5. Las soluciones geopolíticas enfocadas en el liderazgo geoestratégico se entrelazan ene el trinomio: Conocimiento-Decisión- Tenacidad
  6. Debido a que el terrorismo es un problema planetario, las soluciones deben ser integradas en concordancia con los alcances del liderazgo geoestratégico.

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