Geopolítica de Estados Unidos

Análisis Estratégico sobre el dilema militar estadounidense frente a Irán en Ormuz

Por Luis Alberto Villamarin Pulido
Análisis Estratégico sobre el dilema militar estadounidense frente a Irán en Ormuz

    Ni antes de esta guerra ni ahora, la doctrina de seguridad de Irán se diseñó bajo parámetros de guerra convencional simétrica, en la que la capacidad de derrotar al adversario en el campo de batalla es la métrica del éxito nacional.

     Contrario sensu, la estrategia militar iraní es asimétrica por diseño, pues pretende convertir cualquier conflicto en un escenario de costos insostenibles para el adversario, utilizando la saturación de defensas, la resiliencia industrial distribuida dentro de su territorio y una red de aliados regionales que operan bajo una lógica de guerrilla, materializada en este momento mediante ataques limitados pero constantes con drones y, escasos pero bien racionados misiles balísticos, contra los estados árabes sunitas aliados de Washington.

    La realidad operativa, sin embargo, está marcada por la dependencia de una cadena de suministro clandestina, que de por sí, es factor determinante en una guerra que va escalando. En la práctica, la capacidad de Irán para sostener su ofensiva dispersa en varios blancos a la vez y sin capacidad de contener ofensivas aéreas  sostenidas de Estados Unidos, depende de manera crítica de la asistencia tecnológica —inteligencia satelital, componentes de doble uso y tecnología de precisión— provista por China y Rusia.

     Sin este "oxígeno" tecnológico, el aparato militar iraní perdería rápidamente su eficacia. Y tampoco será eterno, en la medida que se desgasten su gobernabilidad interna con la población agobiada por limitaciones innegables.

     1. Error táctico de la sobreextensión

     Irán ha incurrido en el error táctico y estratégico fundamental, que es referente para análisis en cualquier guerra, al intentar mantener a Estados Unidos bajo presión constante atacando cinco puntos simultáneamente.

     En la práctica y de manera arrogante Irán ha sobreextendido sus frentes de batalla. Esta dispersión, lejos de garantizar su seguridad, está acelerando una reacción inevitable por parte de los países árabes afectados.

     La inacción por previsiones y temores de parte de estas naciones es insostenible en el tiempo, pues, tarde o temprano, ya sea de forma abierta o clandestina, pasarán a la acción. Esta transición será impulsada no solo por la necesidad estratégica de la dinámica de la guerra, sino por la exigencia de sus propias poblaciones ante una situación que se vuelve intolerable.

     2. La opción del ataque sistemático y masivo mediante coalición regional

     Existe alta posibilidad de que se geste un ataque militar en coalición regional contra Irán, ya que los Estados del Golfo perciben que la amenaza a su infraestructura crítica ha cruzado una línea roja, y que Irán pretende bloquearlos, con el velado ánimo de trasladar la culpa hacia Estados Unidos.

    En consecuencia, Estados Unidos no se puede retirar sin dejar el panorama despejado y menos a expensas de la teocracia chiita. Por extensión, ante la magnitud de la amenaza, los aliados de la OTAN se verán compelidos a prestar apoyo, dado que la estabilización del precio del petróleo es un imperativo global.

    En este escenario, catastrófico pero realista, lamentablemente, la guerra comienza a perfilarse como la primera opción viable para aligerar la presión sobre los mercados energéticos y bajar los humos a Irán y sus aliados antiestadounidenses en la sombra.

    Viabilidad Estratégica:

      Este camino buscaría atacar el "centro de gravedad" de la disuasión iraní, articulada en sus cuarteles generales, centros de mando y control, nodos de comunicaciones, defensas antiaéreas, plantas nucleares, fábricas de misiles, cuartele sde policía moral, líderes religiosos extremistas, infraestructura naval y la capacidad propagandística que además es represora por parte de la Guardia Revolucionaria.

      En síntesis, un ataque masivo y coordinado superaría por volumen la capacidad de respuesta y camuflaje iraní. Sería algo analógico a Overlord, pues Irán lo está provocando así. La diferencia se enfocaría en el demoledor poder de fuego, mientras que en tierra unidades especiales de la sui generis alianza ejecutan incursiones quirúrgicas con alta tecnología, para atacar objetivos individuales sensibles.

      3. Operaciones quirúrgicas y descabezamiento

      La evidencia de que el poder iraní a hora en manos de la Guardia Revolucionaria no tanto de los ayatolas, ha migrado en términos de imagen hacia personajes del Ministerio de Relaciones Exteriores y el Parlamento, en un contexto en que la figura central del ayatolá muestra una posible degradación en el control efectivo y hasta se duda si está vivo o en pleno goce de sus facultades mentales y físicas, reabre la puerta a la posibilidad de las operaciones de precisión en las cuales Israel es maestro.

      Enfoque: En lugar de una guerra de desgaste total, las operaciones pretenden desarticular la cadena de mando y minimizar pérdidas humanas y costos prolongados en el tiempo. Sin embargo, si el régimen opera de forma descentralizada para maximizar su resiliencia, una operación quirúrgica por sí sola podría resultar insuficiente para detener un conflicto que ya ha sido escalado a nivel regional.

     Pero efectuadas de manera constante, en diferentes lugares y contra diferentes objetivos de alto valor, esas incursiones quirúrgicas desarticularían por completo el régimen chiita iraní, que es el cuello de botella del problema y la razón mas poderosa que las mismas reservas de misiles y drones, que aunque limitadas, prolongan la agonía iraní y ponen en jaque la imagen de la Cas Blanca.

     4. El factor de la guerra de guerrillas tecnológica y el estancamiento diplomático

      Aconsejada por China y alebrestada por Rusia, la República Islámica de Irán no busca ganar batallas convencionales, sino dificultar el acceso mediante el uso de enjambres de drones y misiles para divergir las defensas y aparentar capacidad ilimitada de resistencia.

     En ese teatro de operaciones, aunque suicida para Irán, la escalada del conflicto llegó al punto que para Estados Unidos, retirarse implica aceptar que la única forma de lograr la "victoria" es la estrangulación tecnológica.

     El bloqueo diplomático: En términos pragmáticos, el canal diplomático es hoy extremadamente difícil de reabrir. Mientras China y Rusia sigan apoyando a Irán "por debajo de la mesa" con el flujo constante de tecnología y suministros, el incentivo del régimen chiita para negociar es casi nulo.

    La diplomacia solo recuperará relevancia cuando los costos del sostenimiento del conflicto superen los beneficios de la asistencia externa que Irán recibe actualmente. Y, que se sienten a la mesa de acuerdo Israel, los reinos sunitas, Irán, Estados Unidos y China, mirándose cara a cara, y sin terceros intermediarios sin ninguna posibilidad de influir en nada como es el caso de Pakistán.

     Conclusión estratégica militar

     Si Estados Unidos decide escalar como lo está forzando la dinámica de la guerra, el camino hacia una resolución militar no radica en el poder de fuego que es esencial, sino en la habilidad estratégica para romper el ciclo de realimentación tecnológica iraní y su base logística con la que garantiza el frente sobreextendido y la aparente capacidad de guerra eterna.

     Un ataque masivo, como se ha analizado, tendría el potencial de destruir la infraestructura estática iraní, pero solo tendría éxito si se acompaña de una estrategia de "cielos y fronteras cerrados" para bloquear el paso de suministros clandestinos provenientes de sus aliados.

     Irán posee capacidad para infligir daño mediante tácticas asimétricas, pero su supervivencia depende de una arquitectura que hoy es sostenida externamente. Sin ese soporte, la estructura militar iraní es vulnerable a una presión sostenida que, ante el inminente compromiso de los países árabes y el respaldo necesario de la OTAN por la seguridad energética, la coloca frente a un conflicto que no tiene capacidad de ganar, y forzaría a la salida del poder de la teocracia chiita.

Acerca del Autor:
     El teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es un oficial veterano del Ejército de Colombia, reconocido analista internacional de asuntos estratégicos, geopolítica y seguridad nacional. Autor de más de 40  libros sobre el conflicto colombiano y  terrorismo internacional. Además conferencista internacional y consultor experto en defensa y liderazgo militar en los medios de comunicación en español, más relevantes del mundo.

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