El mejor aporte de Samper y Pastrana a un eventual proceso de paz con la Farc, sería que se quedaran callados.
En ese entorno de consuetudinarias ambiciones egocéntricas y perfiles macondianos de la política criolla, los expresidentes Samper y Pastrana, dos de los principales responsables que el país haya llegado a los vergonzosos extremos que vivía Colombia en 2002, ahora osan de pacifistas, expertos y doctos en lo que no fueron capaces de hacer.