Sangriento rescate en el Chocó. Urgen políticas integrales de Estado y punto final a la ingenuidad estratégica
El sangriento rescate de 39 personas secuestradas por el Eln en el Chocó no fue un evento aislado. Es una realidad que el país no ve con claridad necesaria. Mientras el horror se apoderó de las familias de los secuestrados, la operación militar dejó al descubierto la fragilidad de la seguridad en zonas estratégicas y la incapacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos de manera preventiva. Las consecuencias de este evento —traumas imborrables y una desolación institucional creciente— son el saldo de la errática paz total, modelo de gestión que prefiere diálogos retóricos y no recuperación soberana del territorio.
La "Paz Total" del gobierno Petro es un error estratégico monumental. Nombró negociadores sin la preparación táctica necesaria, quienes al dialogar sin estrategia de contención clara frente a un actor que no busca la paz sino el fortalecimiento, el Estado cedió legitimidad y terreno. Entretanto, el Eln ha se ha empoderado mediante economías ilícitas —narcotráfico, minería ilegal y trata de personas en las zonas fronterizas—, como maquinaria criminal con fachada ideológica.
El Chocó no es elección casual para el Eln. Su valor geoestratégico es incalculable: permite la salida al Pacífico y al Atlántico y facilita la expansión hacia el suroccidente, el Valle, el Cauca, Nariño, y la proyección hacia la zona cafetera, Antioquia y Córdoba. Esta posición le otorga al grupo una ventaja geopolítica para controlar rentas ilegales y activar redes clandestinas.
El Eln ocupa territorio para construir visión de sociedad comunista a largo plazo. Su estrategia incluye comunidades instrumentalizadas por organizaciones de fachada, alimentadas por redes de complicidad con sectores radicales de la Iglesia católica, docentes universitarios y élites intelectuales de izquierda que, atrapadas en el pasado, promueven una supuesta "revolución marxista-cristiana" promotora de violencia comunista y narcoterrorismo.
Es evidente que el Estado no puede seguir actuando de forma fragmentada. La solución no es exclusivamente militar. Exige una estrategia combinada de seguridad y desarrollo. La paz no es la ausencia de combates, sino la presencia proactiva del Estado. Este enfoque exige integración total de todas las ramas del poder público y del poder ejecutivo in situ.
No basta con combatir al bandolero comunista armado, si el Estado no llega con desarrollo económico, infraestructura y servicios sociales que rompan el ciclo de dependencia que los grupos armados han instaurado con propaganda, narcotráfico, economía ilegal y terrorismo.
Conclusiones geopolíticas y estratégicas
1. Soberanía como eje regional: El control del Chocó es clave para la seguridad nacional. Sin control estatal de este nodo geoestratégico, se pierde la capacidad de cortar cadenas de suministro ilícito que conectan el Sur del Pacífico con el Caribe y el interior del país, permitiendo que el Eln actúe como un Estado paralelo en la zona.
2. Fracaso de la asimetría negociadora: La estrategia de negociar sin debilitar la capacidad armada del adversario es un suicidio táctico. El Eln interpreta la apertura al diálogo como una debilidad adversaria, para expandir control social y financiero, profundizando influencias en estructuras comunitarias que sus cuadrillas han permeado.
3. Amenaza de la subversión ideológica: La complicidad entre cuadrillas del Eln, sectores radicales religiosos y la academia de izquierda conforman un bloque de resistencia cultural articulado por años. Este "ecosistema del mal" no solo usa armas, sino que batalla por mentes jóvenes en regiones de crónica ausencia estatal, convirtiendo la pobreza en combustible para el terrorismo comunista.
Recomendación: Hacia un Plan Lazo 2.0
Para superar esta crisis, es valedero implementar un Plan Lazo 2.0. No solo las necesarias operaciones militares, sino políticas multidimensionales de Estado que den respuesta integral a la agresión comunista armada:
Ámbito Político: Reafirmar la autoridad del Estado y la soberanía en cada centímetro del territorio.
Ámbito Militar: Fortalecer la capacidad ofensiva y de inteligencia para desmantelar redes criminales que ejercen terror ccontra la población.
Ámbito Psicológico y Cultural: Desmontar narrativas de la "revolución cristiana" y comunismo romántico que justifican la presencia de bandoleros en comunidades olvidadas.
Ámbito Social y Económico: Generar oportunidades reales de empleo y desarrollo. El Estado debe ocupar los vacíos que el Eln ha llenado con minería ilegal y narcotráfico, ofreciendo alternativas de vida digna, mediante planes estratégicos y tácticos de desarrollo.
Ámbito Financiero: Asfixiar economías ilícitas mediante ofensivas sostenidas contra el lavado de activos y las rentas criminales.
Colombia dejar de lado las ilusiones y trabajar con determinación conjunta. Solamente un Estado que integre la defensa nacional con desarrollo integral de la población podrá erradicar los terroristas y bloquear a los comisarios políticos subversivos que estimulan eternos ciclos de violencia.
Un Plan Lazo 2.0 con compromiso real de todos los ministerios en cada región afectada, sería un gran primer paso de solución, para que nos e repitan sangrientos rescates de secuestrados ni mas acciones criminales del Eln y las Farc
Acerca del Autor:
El teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es un oficial veterano del Ejército de Colombia, reconocido analista internacional de asuntos estratégicos, geopolítica y seguridad nacional. Autor de más de 40 libros sobre el conflicto colombiano y terrorismo internacional. Además conferencista internacional y consultor experto en defensa y liderazgo militar en los medios de comunicación en español, más relevantes del mundo.
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