Juicios penales a alemanas vinculadas al terrorismo islámico, luego de ser repatriadas.
Geopolítica de Europa En 2018, el Tribunal Federal de Justicia de Alemania (TFJA) dictaminó que la presencia de connacionales en el territorio ocupado por el Estado Islámico (ISIS), no era por sí sola, prueba suficiente para constituir membresía en una organización terrorista, situación que complicaba el enjuiciamiento penal de las mujeres islamistas repatriadas a Alemania. Para resolver el escollo, los fiscales alemanes utilizan el derecho nacional e internacional para acusar y condenar a las repatriadas por portar armas o saquear. Así, respaldan su argumentación de que dichas mujeres han sido miembros o simpatizantes de una organización terrorista. Y desde luego a responsabilizarlas por sus crímenes. En ese escenario, hasta diciembre de 2021, han sido acusadas 22 de las más de 80 mujeres adultas repatriadas. De ellas relacionadas con ISIS y otros grupos terroristas islámicos en Siria e Irak, 20 han sido condenadas con sentencias promedio de tres años y 10 meses, por pertenecer o apoyar una organización terrorista, violar las leyes para el porte de armas, cometer crímenes de guerra contra la propiedad y/o crímenes de lesa humanidad. Desde cuando la coalición encabezada por Estados Unidos derrotó militarmente al Estado Islámico en Siria e Irak (ISIS), el poder judicial alemán se ha tenido en sus estrados, a una mayor cantidad de “combatientes extranjeros” que regresan de la zona de conflicto en el Medio Oriente. Hasta 2021, las autoridades judiciales alemanas han encauzado a más combatientes terroristas extranjeros (CTE) masculinos que regresan a Europa. Aunque, por lo menos el 13% de todos los extranjeros que se unieron al Estado Islámico eran mujeres, hay menos experiencia en el enjuiciamiento de las repatriadas.