Isis-K en Afganistán, prueba reina de nueva etapa de la geopolítica del terror
El despliegue mediático que han recibido en los últimos días las amenazas de ISIS-K contra Estados Unidos refrendadas con dos explosiones cerca al aeropuerto de Kabul, indica que Afganistán marcha a pasos agigantados hacia una guerra civil, con extensión del yihadismo como rasgo evidente, en la dinámica de la geopolítica mundial del siglo XXI. Isis-K o Isis del Khorasan es una rama de Dáesh o Estado Islámico, asentada desde hace un lustro en Pakistán y Afganistán como consecuencia de los altibajos que padeció la breve duración del califato de ISIS en Irak y Siria, particularmente luego de las sangrientas batallas urbanas de Mosul y Raqqa; aspecto, que por desgracia se fortalecerá en Afganistán. Desde cuando Abú Bakr Al Bagdadi el extinto cabecilla sanguinario de ISIS, escindió sus fuerzas irregulares de la férrea dirección política, religiosa y operativa terrorista que ejercían los jefes principales de Al Qaeda desde el Asia Central y el Asia Meridional; en casi todas las partes donde coexisten en África y Asia, ISIS y Al Qaeda, sus militantes se odian a muerte.