Ubicación geoestratégica de Groenlandia, podría ser detonante de Tercera Guerra Mundial

Publicado: 2026-01-19   Clicks: 100

Por Luis Alberto Villamarín Pulido

El accidentado final de la Unión Soviética y el subsiguiente estelar ascenso de China como potencia mundial en ámbitos económicos, militares y de evidentes ambiciones geopolíticas materializadas en la nueva ruta de la seda y el collar de perlas, pusieron en ascuas, la que se presumía preponderancia inatajable de Estados Unidos durante el siglo XXI.

    A esto se sumaron los eternos conflictos en el Medio Oriente, el terrorismo islámico y la dialéctica desafiante de los defensores del multilateralismo, tan etéreo como las ambiciones de quienes lo promueven.

   En ese entorno, azuzada por China, y alebrestada por el desmedido apetito del nuevo zar Vladimir Putin, Rusia invadió a Ucrania.

   Ni Europa ni Estados Unidos, ni su ente multilateral de defensa Otan,  estaban preparados estratégicamente para responder al habilidoso manejo geopolítico de China.

    La respuesta de Biden fue logística y parcialmente geopolítica, con la circunstancia agravante que la estupidez iraní y de Hamas, enredaron el escenario en el Medio Oriente y tensaron la guerra comercial de Pekín con Washington, sin que se considerara a fondo el valor geoestratégico del Ártico, sobre la enorme y desierta isla de Groenlandia, esencial para la seguridad estratégica en profundidad de Estados Unidos.

    Al asumir Trump su segundo mandato, recurrió a la amenaza del uso de la fuerza comercial o militar, contra todo quien no se alinée con la Casa Blanca.
 
    Europa que había olvidado su propia seguridad, por andar dependiendo de la burocratizada Otan, ha reaccionado con tumbos, ante los oscilantes tumbos pendulares de Trump.

   En la práctica la rica y estratégica isla de Groenlandia, es esencial para Europa y para Estados Unidos, en asuntos de seguridad y desarrollo internos y mutuos.

     Carente de argumentos sólidos diferentes a la diplomacia de la dilatación frente a la cada día más impositiva proyección geopolítica estadounidense durante la versión 2.0 de la era Trump, Groenlandia, Dinamarca, la OTAN y la Unión Europea quedaron a expensas de las intenciones geoestratégicas estadounidenses.

    Que de seguir como van las cosas, podrían terminar cediendo ante la avalancha de guerra económica y arancelaria, que Trump está  declarando por la posesión de Groenlandia, a su principal y único aliado con potencialidad militar para enfrentar a China y el poder nuclear ruso,en caso de una gran guerra.

     Enseñanzas mil. Posibilidades de sindéresis muy pocas. Probabilidades de una gran guerra originada está vez en el frío Ártico y Atlántico Norte, todas.

    Entre tanto, China sigue sacando la brasa con mano ajena, continúa posicionando su plan estratégico 2050, urde tramas, incita a lenguaraces como Lula a desinformar con la farsa de la inexistente multipolaridad, incide en el futuro de Europa y evidentemente se prepara para la que ya parece inevitable tercera guerra mundial, comenzando por la que casi se da por descontada incursión china en Taiwán.

     De tumbo en tumbo, los ambientes geoestratégicos conspiran hacia un fatal desenlace, mientras que las condiciones colaterales tercermundistas coadyuvan a que se desate dicha conflagración.

    Innecesaria e inconveniente por cierto, pero cada día que pasa más real en el plano de las eventualidades geopoliticas.

    ¿Quién iba a imaginar que Groenlandia sería la punta del Iceberg, para semejante posibilidad de tragedia humana, anunciada pero letalmente consentida?
     Pero que además, desde la óptica geopolítica, no del derecho internacional, parece ser un mal necesario que Groenlandia quede bajo la sombrilla de Washington.
     Por mucho menos comenzaron dos grandes guerras anteriores.

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