El generalato y el Estado Mayor: Vanguardia Intelectual de la Defensa Nacional en Colombia

Publicado: 2026-02-15   Clicks: 87

Por Luis Alberto Villamarín Pulido

   Resumen: 

    Dentro del complejo escenario contemporáneo de Colombia, los más altos cargos de liderazgo y conducción militares (coroneles y generales con sus equivalentes en todas las Fuerzas) deben trascender la pericia táctica para convertirse en estadistas de la seguridad.

    Este escrito puntual, analiza cuatro pilares esenciales para la formación integral de estos oficiales, a lo largo de la carrera y el ejercicio del mando de tropas: 1. rigor constitucional, 2. liderazgo organizacional transformador, 3. agudeza mental estratégica frente a la incertidumbre política, y 4. destreza comunicativa en entornos geopolíticos.

    Solo mediante la integralidad profesional bosquejada, se garantiza la legitimidad institucional y la eficacia operacional de las unidades subalternas, con base en un modelo de seguridad multidimensional, aplicado dentro de la disciplina militar y el acatamiento total de la ley.

    Al alcanzar los grados de coronel y general, y ejercer los cargos de mando o Estado mayor que corresponden a su nivel, quienes integran la jerarquía militar en Colombia, no representan únicamente a una cúspide de la pirámide del ejercicio del mando, sino la asunción de una responsabilidad política y social sin precedentes en sus carreras al servicio de la patria.

    En un país con intensa conflictividad que por cierto es atávica, como es el caso de Colombia, donde la seguridad es un eje transversal de la vida nacional, los líderes militares del Estado Mayor General y el de cada Fuerza en particular, deben poseer formación multidimensional y multidisciplinaria por educación formal o informal, o por observación y práctica, que les permita navegar entre las tormentas de la política interna y las exigencias de la defensa exterior…. Que nunca serán fáciles de sortear.

    A continuación, se exponen las cuatro áreas críticas donde la experticia no es opcional, sino un requisito de identidad institucional y obvia eficiencia operacional:

    1. Rigor constitucional como brújula institucional del mando de tropas

     De acuerdo con el Artículo 217 de la Constitución Política de Colombia, las Fuerzas Militares responden por la defensa de la soberanía y el orden constitucional. Un alto oficial no puede delegar el conocimiento jurídico en sus asesores.

    Debe ser un experto conocedor y continuo lector de lo atinente a la Constitución de 1991, con el fin de asegurar que cada operación militar esté blindada contra la arbitrariedad y alineada con los derechos fundamentales contemplados en la carta política colombiana.

Conocer a fondo del marco legal previene que la fuerza legítima del Estado sea cuestionada en escenarios nacionales e internacionales.

  2. Liderazgo organizacional proactivo y mística institucional efectiva

Por la dinámica de la poco acertada conducción política del país, l liderazgo en los altos niveles del Ejército y las Fuerzas Militares ha evolucionado hacia un modelo de influencia sismológica en la nación, que proporciona propósito y dirección bajo una óptica de transformación institucional.

    Dominar técnicas de liderazgo organizacional permite al oficial de Estado Mayor, fomentar la mística institucional efectiva,  alejada de la vanidad, el exagerado y hasta disimulado espíritu de cuerpo para ocultar insuficiencias en la conducción de las tropas, o el miedo.

    Contrario sensu, enfocadas en el ejemplo y el ímpetu transformador. Esta capacidad es vital para mantener la moral de las tropas en periodos de crisis y para modernizar las estructuras de comando y dirección del sector defensa hacia estándares de mayor eficiencia y transparencia.

    3. Empoderamiento mental estratégico ante la consuetudinaria incertidumbre socio-política en Colombia

    A menudo y desde su nacimiento como república, Colombia enfrenta un escenario de seguridad volátil, manifestado actualmente en grupos armados ilegales, tales como el Eln, las Farc y el clan del Golfo, narcoterroristas que demuestran alta capacidad de adaptación y sobrevivencia ante la presión militar.

    El oficial superior debe poseer agudeza mental que le permita formular siempre, la correcta "pregunta orientadora" en medio del caos. Esto implica no solo predecir la adopción de tácticas por parte de los ilegales, sino comprender las sinuosas decisiones de los mandatarios políticos. La formación estratégica permite al militar separar el ruido de la política partidista de la verdadera necesidad de seguridad nacional, manteniendo la neutralidad institucional que exige la ley, la disciplina institucional, y la imagen de patrimonio moral de los colombianos.

    4. Comunicación estratégica con firmeza y visión geopolítica del entorno

    Colombia no es la excepción de la regla: El campo de batalla moderno también se disputa en los medios de comunicación y en la narrativa ante la opinión pública. Un coronel o un general debe hablar con fluidez y profundidad analítica sobre geopolítica y prospectiva, orientando a los gobernantes sobre el ambiente operacional y la aplicación de la doctrina militar.

     No se trata solo de informar, sino de proyectar la idoneidad del mando ante la sociedad civil y la comunidad internacional, integrando conceptos de seguridad multidimensional para garantizar la estabilidad y proteger a los colombianos en las jurisdicciones militares asignadas.

  1. Importancia de la formación y la idoneidad de los docentes formadores de estadistas-estrategas

Para que estos pilares se materialicen, la Escuela Superior de Guerra y los cursos de ascenso deben contar con instructores de alta y probada idoneidad. Los programas de capacitación deben enfocarse en lecturas estratégicas de escenarios globales que permitan intuir crisis futuras en Colombia, para garantizando que los comandantes de tropas no solo sean ejecutores tácticos, sino pensadores críticos capaces de asegurar el bienestar de la nación en sus respectivas jurisdicciones militares, orientando las operaciones militares, la acción integral y el liderazgo multidimensional estratégico.

    Conclusiones puntuales sobre aspectos básicos del estado de arte deseado en ese liderazgo:

     a. Legitimidad: El conocimiento y aplicación estricta de la norma constitucional, es la única garantía de permanencia con interacción social y respeto mutuo del binomio Fuerzas Militares-Población Civil.

    b. Adaptabilidad: La estrategia por aplicar debe ser dinámica para contrarrestar la evolución anárquica de la violencia actual. Para adelantarse siempre a los problemas, es perentorio determinar siempre la capacidad de mas probable adopción del adversario y formular con precisión la pregunta orientadora para contrarrestar su estrategia.

    c. Integridad: El liderazgo debe formar otros lideres, capaces de hacer que las cosas positivas e institucionales sucedan. Para el efecto debe erradicar la corrupción y fortalecer la ética institucional como pilar de la confianza pública y la cohesión interna.

    d. Prospectiva: Cultivar y fortalecer la capacidad de análisis geopolítico permite a los oficiales superiores y de insignia, anticiparse a los cambios repentinos y casi siempre desacertados del poder político en Colombia, en medio de un escenario hoy agravado por amenazas transnacionales.

    Acerca del Autor:
     El teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido es un oficial veterano del Ejército de Colombia, reconocido analista internacional de asuntos estratégicos, geopolítica y seguridad nacional. Autor de más de 40 libros sobre el conflicto colombiano y terrorismo internacional. Además conferencista internacional y consultor experto en defensa y liderazgo militar en los medios de comunicación en español, más relevantes del mundo.
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