¿Favorece la paz de Colombia el premio Nobel de Paz a Santos? ¿A quién le conviene?
Un examen riguroso de los actores del conflicto en torno a esas dos preguntas, dentro del cual los colombianos en su totalidad somos los principales afectados, deja más sombras que luces, más dudas que claridades y más preguntas que respuestas, todas contrarias al embeleco publicista, multiplicado a borbotones desde la Casa de Nariño, gracias a los dineros de los colombianos, utilizados de manera insaciable para satisfacer la vanidad y el egocentrismo extremo de un mandatario, mediocre en gestión gubernamental, alejado del pueblo que por error lo eligió y auto-propagandista sin par.