Defensa Nacional y Seguridad Nacional

Retirada Estratégica de las Farc y Movimiento Bolivariano Clandestino

Por Luis Alberto Villamarin Pulido

       A partir de la asunción de Álvaro Uribe Vélez a la presidencia de la república, las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, pasaron a la ofensiva estratégica y táctica, contra las guerrillas de las Farc que tenían enormes ventajas operacionales derivadas a la debilidad de carácter del presidente Pastrana y la connivencia de los generales Tapias y Mora, que permitieron la entrega parcial de la soberanía nacional a los terroristas, con el calculado propósito de permanecer en los cargos a costa de satisfacer el ego del presidente que quería ser premio Nobel de Paz.

       Aunque descoordinada y sin estar hilada con un plan estratégico integral,  la ofensiva del Ejército produjo como resultado el desalojo de las Farc de Cundinamarca y la retirada estratégica de los campamentos del secretariado hacia las selvas de los países limítrofes, con la ventaja para la guerrilla que en Venezuela cuentan con la connivencia del presidente Chávez y el apoyo logístico de 5000 médicos cubanos para atender los terroristas heridos o enfermos.  Y en Ecuador cuentan con la complicidad del gobierno y de los grupos de izquierda que se hacen los de la vista gorda y además dicen que las Farc no son terroristas.

      Aquí es preciso resaltar que las Farc ya tenían prevista esta situación dentro de los probables cursos de acción. Y acertaron dentro de sus planes, al pasar a la defensiva y evitar el combate frontal. Así preservan la integridad de la fuerza subversiva, practican la guerra de guerrillas que es su especialidad y continúan la comisión de actos terroristas contra objetivos tácticos con el calculado propósito de poner en duda la credibilidad del presidente Uribe, la efectividad de las Fuerzas Militares y la eficacia de la llamada estrategia de seguridad democrática.

      Pero a la inteligente maniobra militar del repliegue táctico y estratégico de las Farc en las zonas de influencia, se sumó la habilidosa estrategia de crecimiento cualificado del movimiento bolivariano clandestino, orientado a incorporar nuevos miembros al Partido Comunista Clandestino y a las milicias bolivarianas, en los corredores de movilidad  que conducen a las 30 principales ciudades y los asentamientos urbanos subnormales de las capitales, donde existen redes de milicianos y miembros de la guerrilla urbana.

     Debido a que el eje de gravedad de las operaciones militares del Estado se centró en la  intensa persecución de las cuadrillas rurales en las montañas y selvas, ha pasado casi desapercibido el aparato clandestino urbano de las Farc, encargado de la logística, la inteligencia y la difusión de la línea política.

     Por este motivo las redes urbanas que dirige Carlos Antonio Lozada y el Partido Comunista Clandestino que dirige Alfonso Cano, han podido conspirar y acrecentar sectores de influencia, sin dar la cara al público y sin ser atacados por las fuerzas de seguridad del Estado.

     Llama la atención que los medios de comunicación han dado poca trascendencia a este asunto, máxime que en forma descarada el cuerpo diplomático venezolano se ha intrometido en asuntos políticos internos a favor de sectores de izquierda simpatizantes con la guerrilla, que en Ecuador hay connivencia y silencio cómplice frente al problemas de las guerrillas terroristas colombianas y a que de manera evidente las Farc cambiaron su forma de operar sin haber sufrido pérdidas significativas que alteren a favor del Estado, la balanza estratégica del poder relativo de combate.

 

Coronel Luis Alberto Villamarin Pulido

www.luisvillamarin.com

Analista de asuntos estratégicos

Compartir Artículo

Comentarios

Inicie sesión para participar en la conversación.

Iniciar Sesión