Conversaciones Estados Unidos-Rusia sobre Ucrania: ¿Diálogo de sordos?

Publicado: 2022-01-10   Clicks: 423

   Biden Putin y su pulso geoestratégico por Ucrania  

 Hoy 9 de enero de 2022, iniciaron en Ginebra (Suiza) las conversaciones formales entre delegados de Estados Unidos y Rusia, con el fin de abordar el tema de la eventual invasión militar rusa a Ucrania, lamentable escenario geopolítico en el que Washington busca asegurar la paz del mundo y la seguridad de sus socios de la OTAN.

      Mientras al mejor estilo del catecismo soviético de negociar mediante la amenaza, el terror, el chantaje y la actitud de “matón de barrio”, Rusia aduce que Ucrania es parte de su territorio, que Occidente le está colocando armas nucleares en sus fronteras, y por último que Estados Unidos no ha entendido sus objetivos en Ucrania.

      Paralelamente, la OTAN y otros países occidentales encabezados por Estados Unidos no solo han advertido que tomarán drásticas medidas económicas contra el Kremlin, sino que adelantan reuniones simultáneas para perfeccionar los acuerdos al respecto.

      A juzgar por los primeros acontecimientos del domingo 9 en Ginebra, Washington y Moscú, en torno al problema de la inminente invasión rusa a Ucrania, todo parece que será un diálogo de sordos, al que paulatinamente se unirán otros actores en Ginebra y Viena, durante los días venideros.

      Y de resultar cierto el diálogo de sordos, Rusia invadiría a Ucrania y por extensión, los países de las cuencas del Báltico y el Cáucaso, que hasta 1991 integraron la Unión Soviética, correrían el riesgo de quedar circunscritos a la férula de Moscú. Que en esencia es lo que busca Putin, para apropiarse de todos los recursos y revivir el imperio ya no comunista del siglo XX, sino mafioso totalitario y antioccidental del siglo XXI en la extensa, diversa y rica región… Con los problemas locales, regionales y mundiales que eso significaría.

      Para tener mayor claridad de lo que sucede con la inminente agresión rusa contra Ucrania, es importante comprender como surgieron estas crecientes tensiones:

      1. Hay un evidente conflicto armado en ciernes.

      El histórico antagonismo entre Ucrania y Rusia se incrementó desde 2014, cuando Vladimir Putin envió tropas del ejército ruso al territorio ucraniano, para anexar por la fuerza la Península de Crimea, situación violatoria del derecho internacional, que se aumentó con una rebelión prorrusa en el oriente de Ucrania, financiada, urdida y dirigida desde Moscú.

      Aunque en 2015 se alcanzó un tenue alto el fuego entre el estado ucraniano y los “rebeldes prorrusos”, ha sido difícil alcanzar la paz e impedir la avaricia rusa que sigue promoviendo la subversión por medio de los tradicionales métodos de guerra sicológica de la época soviética.

      2. Aumentan las hostilidades rusas contra Ucrania

     En forma paulatina y metodológica Rusia ha estado desarrollando una sistemática movilización militar, al acumular fuerzas de despliegue con amplia capacidad de maniobra aeroterrestre, cerca de su frontera con Ucrania, al mismo tiempo que se ha endurecido la retórica belicista y de autodeclaración de víctima por parte del Kremlin contra Kiev.

     La preocupación internacional creció a finales de octubre de 2021, cuando en legítima defensa derivada de la persistente agresión rusa, Ucrania utilizó un dron armado de fabricación turca, para atacar un obús operado por separatistas ucranianos respaldados y financiados por Rusia.

     3. Pululan las advertencias ominosas de Putin.

     Sin reconocer que Rusia es la causante del problema y no la víctima del mismo como en apariencia lo presentan, el Kremlin calificó el ataque con el dron de Ucrania,  como un acto desestabilizador que violó el acuerdo de alto el fuego, situación que obviamente, generó temores de una nueva intervención rusa contra Ucrania, que por sus alcances y naturaleza podría inmiscuir a Estados Unidos y Europa a una nueva fase del conflicto, debido a que desde hace varios años se estudia el ingreso de Ucrania a la OTAN.

      Si Ucrania se alinea definitivamente con Occidente al ingresar a la OTAN, Putin perdería un as estratégico de su pretendida reconstrucción de la extinta Unión Soviética y tendría mas cerca de sus fronteras los controles geopolíticos de las potencias occidentales.

      4. La posición obsesiva y agresiva del Kremlin.

     Vladimir V. Putin ha presentado la expansión de la OTAN hacia el oriente de Europa, como una amenaza existencial para su país, por ende desde su lógica, la acumulación militar de Moscú en la frontera ucraniana es una respuesta a la asociación de Ucrania con la alianza militar occidental.

     5. El enfoque mesurado de Estados Unidos

     El presidente estadounidense Joe Biden ha persistido en que su gobierno busca una relación estable con Rusia. En consecuencia la Casa Blanca pretende mantener el diálogo con Moscú, mientras promueve medidas de disuasión en concierto con los países de Europa Occidental.

     En esencia, Rusia busca materializar lo que denomina "garantías de seguridad" por parte de Estados Unidos y la alianza de la OTAN que desde esa óptica, le otorgarían la esfera de influencia que perdió hace más de 30 años en Ucrania y otros países postsoviéticos en Europa Oriental.

     Para respaldar estas intenciones estratégicas y geopolíticas, con calculadas disculpas, el Kremlin se ha inmiscuido en problemas internos de varios países, pretende apropiarse de la península de Crimea, y ahora concentró miles de soldados y equipos cerca de su frontera con Ucrania, lo que indica que está preparando una invasión con la premeditada justificación de que la diplomacia falló.

     Antes de que las delegaciones diplomáticas de Rusia y Estados Unidos se reunieran en medio de las crecientes tensiones por Ucrania, al unísono, un alto funcionario ruso y el secretario de Estado de Estados Unidos expresaron sendos tonos pesimistas al respecto.

     El vicecanciller ruso Sergei A. Ryabkov advirtió que a Estados Unidos le "falta comprensión" de las demandas de seguridad del Kremlin, entretanto el secretario Blinken expresó dudas acerca de si Rusia habla "en serio" respecto a la reducción de la crisis de Ucrania.

     Para cualquier lego en la materia, este es sería el preludio de una nueva acción militar rusa contra Ucrania.

     Sin embargo, como parte de la doble faz propia de los rusos para negociar, en comentarios publicados por las agencias de noticias en Moscú, el vicecanciller Ryabkov aseguró que tenía la intención de su país es negociar dinámicamente, sin pausas, para evitar que la estrategia de Occidente frene el proceso y lo entierre en discusiones interminables.

     Los punzantes comentarios de Ryabkov se produjeron antes de que el secretario de Estado, Antony J. Blinken, anunciara en la televisión estadounidense, que para la Casa Blanca hay lugar para la negociación.

     Aunque Blinken descartó usurpaciones de la integridad territorial de Ucrania y reducciones en los niveles de tropas estadounidenses, abrió la puerta a la posible reactivación de un tratado bilateral de Fuerzas Nucleares Intermedias, que prohibía el despliegue, en Europa o en Rusia, de misiles nucleares de mediano alcance, que fue abandonado por la administración Trump en 2019, debido a que desde la era Obama, la Casa Blanca venía advirtiendo al mundo que Rusia estaba violando ese acuerdo.

     Luego, Blinken agregó que  “no se trata de hacer concesiones unilaterales, derivadas de la amenaza de la invasión rusa contra Ucrania, precisamente, ocho años después de que Rusia se anexó a Crimea”.

     Igualmente, Blinken planteó revisar un acuerdo sobre el despliegue de fuerzas convencionales en Europa que podría mantener los ejercicios militares lejos de las fronteras y, por lo tanto, reducir el temor de que una maniobra militar de entrenamiento, pueda convertirse en el punto de partida para justificar una invasión rusa a Ucrania.

     La razón de esta propuesta, es porque los funcionarios oficiales rusos se enfurecieron cuando Estados Unidos y las fuerzas aliadas de la OTAN realizaron en otoño de 2021, ejercicios militares de entrenamiento en el Mar Negro, cerca de las costas de Ucrania y Rusia.

     En realidad los funcionarios estadounidenses tienen pocas esperanzas de que Putin esté satisfecho con los acuerdos que restablecen el statu quo geopolítico surgido tras la caída de la Cortina de Hierro y el Pacto de Varsovia.

     La preocupación central, es que los rusos saldrán de las conversaciones de Ginebra, Bruselas y Viena, aduciendo que la diplomacia ha fallado, y que en consecuencia, Putin intentará apoderarse del oriente de Ucrania tan pronto lo permita el clima, o efectuar ataques cibernéticos para paralizar al gobierno de Kiev y la industria nacional ucraniana.

     No obstante, las declaraciones de Blinken infieren la intención estadounidense de crear una apertura diplomática sólida, matizando la posibilidad de retirar de Polonia todo el armamento pesado de la OTAN, o limitar el alcance de los ejercicios militares en Europa, a cambio de acciones recíprocas por parte de Rusia, que presumiblemente tendrían que incluir el retiro de tropas de la frontera con Ucrania.

     Si bien el secretario Blinken centró la discusión en la base de misiles y los ejercicios militares en la región, el vicecanciller Ryabkov dijo que los objetivos de Rusia en las conversaciones irían mucho más allá del control de armas.

     Según Ryabkov Rusia buscaría revisar la relación con Occidente establecida mediante el Acta Fundacional de la OTAN-Rusia de 1997. Ese acuerdo fue seguido por países en la antigua esfera de influencia soviética que se unieron a la alianza occidental, decisión que Putin y sus más cercanos aliados políticos en Moscú, lo catalogan como un desprecio por los intereses de seguridad de Rusia en Europa.

     Por lo tanto, Ryabkov puntualizó que los rusos necesitan asegurarse de la reducción de las actividades destructivas de la OTAN, que según sus palabras, han ocurrido durante décadas, por lo tanto se debe llevar a la OTAN, de regreso a posiciones equivalentes a lo pactado en 1997, pero “es precisamente en estos temas en los que menos escuchamos que la parte estadounidense y la OTAN estén dispuestas a llegar a un acuerdo”.

     En conclusión, la cena inicial de los delegados rusos y estadounidenses el 9 de enero de 2022 en Ginebra, no ha pasado de ser una reunión protocolaria, en la que Rusia pretende sacar todo tipo de ventajas geopolíticas y geoestratégicas por medio de la manipulación sicológica del problema.

     Y si no hay transigencia rusa, la invasión a Ucrania será una realidad, vendrán sanciones, tensiones e incertidumbre de la paz mundial, como consecuencia de un “diálogo de sordos”

     Enorme reto para los diplomáticos que tienen sobre sus hombros una incalculable responsabilidad, pues por mucho menos se desataron en Europa, dos grandes guerras durante la primera mitad del siglo XX, cuyas incidencias se extendieron a todo el planeta.

 

    Teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

     Autor de 40 libros de geopolítica, estrategia y defensa nacional

    www.luisvillamarin.com

 

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