Timochenko y sus secuaces deben decir quiénes son los cómplices desarmados de las Farc

Publicado: 2018-10-30   Clicks: 811

   Conflicto colombiano: Analisis

    Pacto Farc-SantosEn reiteradas ocasiones el coronel Hernán Mejía Gutiérrez ha denunciado ante los medios de comunicación que dentro de la estructura orgánica de las Farc, hay un grupo de delincuentes de cuello blanco que nunca han usado un fusil, pero si participado en la dirección político-estratégica de ese grupo terrorista, y que desde luego, son tan responsables como la “guerrillerada” de todas las atrocidades cometidas contra el pueblo colombiano, al que supuestamente dicen representar.

     Obviamente, los periodistas le han preguntado que quiénes son esos criminales sin fusil, y el coronel Mejía ha guardado mesura para revelar los nombres de estos personajes siniestros, que son de carne y hueso y están incrustados en diferentes estamentos de la vida política, económica, social, cultural, sindical, académica y comunitaria de Colombia.

    No es para rasgarse las vestiduras, ni para desatar tormentas en un vaso de agua. Basta con leer los estatutos de las Farc, la regulación delictiva de las autodenominadas “milicias bolivarianas de las Farc”, o los estatutos del Partido Comunista Clandestino o del Movimiento Bolivariano Clandestino, para corroborar que las Farc no han sido ni son, solamente un elemento armado con mentalidad terrorista y morbosidad criminal en campos y veredas, sino que a su lado militan personajes delictivos, protegidos por la legalidad de la democracia, que aprovechan ese protección para promover el terrorismo comunista contra Colombia.

    Desafortunadamente, el afán de Juan Manuel Santos por conseguir su veleidoso Premio Nobel de Paz al precio que fuera, y la estulticia e ignorancia colectiva de Humberto De La Calle y sus mudos convidados de piedra en Cuba acerca del Plan Estratégico de las Farc, facilitaron a los terroristas que uno de los múltiples engaños al gobierno de turno, fuera ocultar la militancia de estos clandestinos que a la larga no son tan clandestinos, pues como dice la Biblia “por sus hechos los conoceréis”

     Como las charlas entre Iván Márquez y De La Calle en Cuba fueron un espurio pacto entre dos grupos de personas sin representatividad popular y a la vez parte activa de los causantes de todos los males de Colombia, los cabecillas de las Farc impusieron las condiciones de agenda, ritmos y decisiones, entonces nunca se mencionó este asunto tan clave en la guerra revolucionaria comunista, que el mismísimo Mao Tse Tung resumió en la frase: “Los civiles afectos a las guerrillas son como el agua para los peces”.

    Hoy muchos de esos “civiles inermes”, están infiltrados en las “organizaciones sociales, y obviamente niegan ser miembros de las Farc, pero como las brujas, aunque no las hay que los hay, los hay y tal vez que lo son, lo son.

    Todo esto para sugerir a los periodistas ansiosos de saber quiénes son los cómplices “desarmados” de las Farc, que no busquen el muerto aguas arriba, que no le pregunten más la misma inquietud al coronel Hernán Mejía Gutiérrez, sino que de manera franca y directa aborden a Timochenko, a Catatumbo, a la Sandino y a los demás bandidos que ahora son honorables congresistas en representación del “partido Farc”, y les pregunten por qué no entregaron a la comisión de Humberto De la Calle y sus convidados de piedra en Cuba, la lista de todos los integrantes de las tres estructuras políticas farianas: Milicias Bolivarianas, Partido Comunista Clandestino y Movimiento Bolivariano Clandestino.

    Igualmente esos periodistas tan acuciosos para buscar nexos de industriales y políticos con otros bandidos igual de criminales que las Farc denominados “paramilitares”, deberían visitar la JEP y preguntar a los imparciales investigadores de esta corte paralela de justicia y hasta paralela de decisiones políticas, si ya Timochenco y cuadrilla forajida, contaron toda la verdad ante ese tribunal, acerca de quiénes son los miembros desarmados de las Farc, que escudados en las bondades de la democracia han servido durante más de cinco décadas, como legitimadores del terrorismo comunista contra los colombianos.

     Aquí no cabe el cuento chino, que quien cuestione esta grave falla de De La Calle en Cuba, es un enemigo de la paz, o un guerrerista, o que es mejor tener a los criminales en el congreso y no echando plomo, pues mientras la verdad no sea completa, los delincuentes de cuello blanco que por tantos años han cobijado a los terroristas comunistas, tendrán patente de corso para seguir haciendo daños a Colombia.

     Una sensata tarea periodística, sería aclarar quiénes son esos delincuentes militantes farianos que siguen agazapados en las estructuras sociales y políticas que permite la democracia colombiana, y al mismo tiempo pedir claramente a Timochenco y sus secuaces que confiesen quienes son sus cómplices, que esos cómplices sean sometidos a la justica y que reparen a todas las victimas de sus acciones criminales.

     PD: Igual debe suceder con los cómplices del Eln que a menudo aparecen pidiendo diálogos ya.. Por algo será.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Especialista en defensa nacional, estrategia y geopolítica

www.luisvillamarin.com

 

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