A menudo un militar colombiano no ve nacer sus hijos, ni ve morir a sus padres

Publicado: 2020-12-13   Clicks: 252

       Análisis del conflicto armado en Colombia

     En esta época navideña propia del recogimiento y la unión en familia acorde con la tradición cristiana, hay muchas celebraciones en los hogares colombianos, mientras que miles de soldados, continúan empeñados en la permanente misión de salvaguardar nuestra soberanía terrestre, preservar la integridad territorial y garantizar la pervivencia de la institucionalidad.

      Pese a esta cruda realidad, millones de connacionales protegidos por los soldados, para que las familias puedan viajar por todo el país, ignoran o son apáticos tanto para prestar el servicio militar, como para reconocer y exaltar la sacrificada labor de los soldados.

     Muchos colombianos ignoran a los soldados, e inclusive los comunistas que tienen el alma envenenada por las toxinas leninistas, odian a las Fuerzas Militares y de Policía, y en cambio, apoyan narcotraficantes y terroristas de las Farc, el Eln y otros carteles de bandidos, dedicados a hacer daños al país.

      Sea propicia esta época para recordar a los compatriotas, que en el momento de leer este escrito, en muchos lugares de compleja geografía nacional, habrá soldados patrullando al sol y al agua, caminando sigilosos en medio de la maraña, con el ojo y el oído avizores ante el peligro inminente.

      Otros soldados estarán disponibles en sus bases o unidades, listos para reaccionar y restablecer el orden público en cualquier lugar donde criminales de todos los pelambres, pretendan imponer la ley del terror contra los colombianos.

      Otros estarán ya o en las próximas horas, entrarán en combate contra cualquier agrupación criminal. Infortunadamente algunos de ellos resultarán heridos o muertos. Sus compañeros de unidad, sus amigos de la cofradía del honor militar colombiano, lamentarán y sentirán un dolor inmenso por la pérdida de algún compañero en acción de guerra, pero la misión constitucional y el deber moral, los forzarán a seguir la búsqueda y neutralización de los terroristas. La tarea es pacificar al país. No hay otra opción para el buen soldado.

      Así ha sido el teatro de operaciones de contraguerrillas, así es en el ambiente operacional en el momento, y así será mientras Colombia esté en la mira de los comunistas a armados y desarmados, que unidos con corruptos politiqueros que venden el alma al diablo, pretenden imponer un sistema totalitario de corte marxista-leninista y enseñorear un narcogobierno similar al de Cuba, Nicaragua o Venezuela.

      Pero además de las afugias propias de la guerra, es muy usual que los soldados colombianos, ni vean nacer a sus hijos ni presencien los últimos días de sus progenitores, porque así son las circunstancias de la vida militar en nuestro país. Son muchos los casos de oficiales, suboficiales y soldados, que metidos en medio de la manigua, o inclusive en desarrollo de combates, recibimos por el radio militar la noticia de que nació un hijo o que murió uno de nuestros progenitores.

      Si la situación táctica o la limitación de horas de helicóptero o las inclemencias del clima no lo permiten, los disciplinados y muy patrióticos militares colombianos, esperamos hasta cuando el comando superior pueda resolver el problema de la evacuación segura del área de operaciones.

      Ningún comandante abandona a sus soldados en medio de la manigua, así sea por una noticia tan trascendental como esa. Un saludo de solidaridad de sus compañeros, y el recuerdo por siempre de la forma de como recibió esa noticia, se irá desvaneciendo con el paso de los años hasta quedar en el anecdotario personal y familiar.

       Quienes nos siguen en la carrera de las armas, observan con respeto esa situación y aprenden en el sitio de los acontecimientos, que así de dura es la vida militar en un país, que a veces ni se gobierna si se deja gobernar. Esa es la “paga del soldado” como diría el escritor estadounidense William Faulkner.

      Por estas y muchas otras razones, invitamos desde esta columna, a todos los colombianos, a ser más solidarios con nuestros soldados, a verlos como seres humanos dedicados a servir al país, y de paso para que los gobernantes y a los altos funcionarios del Estado, entiendan que el Ejército Nacional y las Fuerzas Militares en general, son un patrimonio de todos los colombianos, no el trampolín para que cualquier demagogo aparecido de la noche a la mañana en el ministerio de Defensa, utilice ese sacrificio militar, para hacer politiquería y lanzar inmerecidas campañas presidenciales.

      Colombia necesita un ejército muy profesional como el que orgullosamente poseemos, y lo más elemental, es que todos los colombianos lo cuidemos y lo defendamos, de los embates de los comunistas armados y desarmados, así como de la rapacidad politiquera de los corruptos oportunistas, que siempre buscan sacar provecho personal de la misión constitucional de las tropas.

       A menudo y por estar defendiendo a Colombia, un buen soldado ni ve nacer sus hijos, ni ve morir a sus padres… que no se nos olvide esta realidad.

 

      Teniente coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

      Autor de 38 libros de defensa nacional estrategia y geopolítica

        www.luisvillamarin.com

 

 

 

 

 

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